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Trucos para que los niños coman de todo en 2016

¡Hola! ¡Hola! 12/01/2016 hola
© Proporcionado por Hola

Pocos platos pueden batir en popularidad a los macarrones con tomate cuando se trata de elegir los alimentos preferidos de los niños. Sin embargo, la cocina mediterránea está llena de oportunidades para crear menús llenos de variedad, color y sobre todo nutrientes esenciales, que al mismo tiempo ayuden a desarrollar el paladar de los más pequeños y su gusto por los nuevos sabores, tanto de la cocina española como de la gastronomía internacional. Si entre los propósitos de año nuevo está el hacer que los niños sean menos 'tiquismiquis' con la comida, aquí van unos consejos para que en pocos meses pasen de hacerle ascos al brócoli, a convertirse en pequeños gourmets.

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1. Paciencia. Muchos niños atraviesan fases en las que no quieren comer algunos alimentos (hola pescado y verduras), pero no por ello hay que desesperarse: antes que enfadarse con ellos, mejor apuntarse a la técnica de seguir insistiendo. Prueba durante todo este año: si el brócoli o las zanahorias son las grandes enemigas de los niños en la mesa, ponlos más a menudo en su plato y en el de toda la familia, en raciones pequeñas y acompañados de otros alimentos favoritos (por ejemplo: pasta con calabacines, o arroz con trocitos de pescado); y así hasta que se acostumbren a ver alimentos de todos los colores, y comiencen a probarlos poquito a poco.

2. Da ejemplo. Una recomendación habitual en las familias con niños con malos hábitos alimenticios es probar a sentarse a comer todos juntos, de forma habitual. Los 'peques' tienen que vernos comer de todo, disfrutar de la socialización durante la hora de la comida y también de los alimentos que comemos, sean del color que sean. También suele resultar eficaz animar a los más pequeños a involucrarse en la cocina: desde ver los programas de 'Masterchef Junior' juntos, aprendiendo no sólo sobre la variedad de ingredientes que los pequeños chefs usan en sus platos, sino también el hecho de que no se achantan ante ellos, hasta pedirles que nos acompañen al mercado, un 'laboratorio' donde encontrar alimentos fantásticos y nuevos sabores, y tomar parte en la preparación de los platos de toda la familia.

3. 'Camufla' las verduras con purés... pero no durante mucho tiempo. Los purés han sido de siempre la manera en que las mamás y papás camuflaban las verduras para hacerlas más apetecibles. Aunque sea una solución temporal, lo cierto es que no arregla el problema: los niños tienen que acostumbrarse a disfrutar de las verduras por lo que son; es más, es conveniente abrirles a un mundo de sabores y texturas presentándolas de forma variada. Unos garbanzos hervidos son muy diferentes del hummus y sin embargo la diferencia entre uno y otro plato puede hacer que lo más pequeños aprendan a disfrutar de las legumbres, al ver que pueden prepararse de muchas maneras. En esta etapa de transición entrarían también otras maneras de hacer más apetecibles los platos del menú infantil, como cortar las verduras en forma de figuritas.

4. Corta progresivamente con el azúcar. Empezando por cambiar los azúcares refinados por otros naturales, como las frutas o la miel, cortando de raíz las bebidas azucaradas o edulcoradas, y dándoles alternativas de snacks que no incluyan azúcar. El objetivo es desarrollar el gusto por lo salado, y poco a poco también por lo amargo o lo ácido.

5. Evita los picoteos, como los mayores. Por ejemplo estableciendo un horario (lo puedes colgar en la puerta de la nevera, con divisiones de colores o dibujos) que se siga de forma habitual y que enseñe a los 'peques' a la hora a la que esperar cada comida, incluidas la merienda y el tentempié de media mañana. Si tienen hambre entre horas, mejor optar por los snacks saludables.

6. Sigue un orden nutritivo de comidas. Según el Libro Blanco de la Nutrición Infantil en España, elaborado por la Cátedra Ordesa de Nutrición Infantil, la Asociación Española de Pediatría y la Fundación Española de Nutrición, la dieta infantil debe estructurarse en cinco comidas al día + cinco raciones de fruta, con platos adecuadas al tamaño de los niños tanto por peso como por estatura, evitando las muy cuantiosas, limitando los alimentos ricos en calorías y las carnes con grasas visibles o piel.

Estas cinco comidas deben incluir un desayuno variado y equilibrado en lácteos, cereales y fruta o zumos de fruta fresca, que se puede complementar con proteínas como huevos o jamón. La alimentación habitual de los niños debe incluir algunos must, entre ellos los cereales integrales para conseguir un aporte adecuado de fibra, pescados y alimentos preparados de formas saludables como vapor, plancha, horno y guisos.

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