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Una prueba de ADN puede arrebatar un tesoro inmobiliario a la marquesa de Núñez

Vanitatis Vanitatis 14/07/2016 Ana Sánchez Juárez

Para entender la última batalla por el marquesado de Núñez, que dura 22 años, hay que situarse en el corazón del madrileño barrio de Chamberí. Allí, a más de 4.000 euros el metro cuadrado, se sitúa en la calle Eloy Gonzalo un edificio decimonónico con ventanales de madera teñidos de añil: el Hospital Homeopático. El lugar, que se dedica a la docencia y la asistencia sanitaria, ocupa 2.100 metros cuadrados y está situado en una parcela de 3.000. El titular del marquesado de Núñez tiene derecho a ser patrono nato de la fundación que gestiona esta entidad privada, catalogada de Bien Cultural. Y puede decidir si seguir con este edificio o venderlo al mejor postor, que podría barajar la opción de hacer un edificio residencial o de oficinas. Es decir, quien tiene el título tiene un tesoro (inmobiliario). De ahí que exista una batalla judicial por el mismo. 

Linaje del marqués de Núñez con el Hospital Homeopático de fondo (Fotomontaje realizado por Vanitatis) © Proporcionado por Vanitatis Linaje del marqués de Núñez con el Hospital Homeopático de fondo (Fotomontaje realizado por Vanitatis)

Luchan dos ramas de los descendientes del marqués que era médico de cámara de Isabel II. El bisnieto de la hija mayor y la bisnieta, que actualmente ostenta el título, y que es hija de la hermana pequeña del noble galeno. El bisnieto alega su mejor derecho por ser hijo de la primogénita. El aspirante quiere preservar el edificio y la titular venderlo. ¿Problemas para el litigante? Todos los hijos del marqués (cuatro) son hermanos, pero no fueron concebidos durante el matrimonio (oficialmente el marqués murió soltero). Y segundo: en 1982 los descendientes de la hermana pequeña consiguieron el título por mediación de un duque (el de Tovar), que fue condenado en 1986 por estafar y distorsionar genealogías. Es decir, por un lado el que pretende arrebatar el título a la actual marquesa no puede demostrar ni siquiera que es hijo del marqués y encima el título no está vacante, sino que lo tiene la descendiente de la supuesta hija pequeña del aristócrata.

¿En qué punto estamos este 14 de julio de 2016? El bisnieto de la hermana mayor solicitó una prueba de ADN para demostrar primero que el marqués era el padre de su bisabuela, que esta era la hermana mayor y que por tanto es la que tiene derecho al título. En febrero se exhumaron los cuerpos del marqués, José Núñez Pernía, y de sus supuestas hijas. Y ahora, casi cinco meses después, están los resultados.

Y vamos con los nombres, porque en el transfondo de esta batalla inmobiliaria hay una historia de amor prohibido que hubiera llenado en nuestra época páginas y páginas del cuore. El laboratorio de Antropología del Instituto Anatómico Forense de Madrid lo deja claro: el marqués de Núñez tuvo cuatro hijos ilegítimos. Que el ADN del cadáver de su tercera hija, María Josefa de La O Fano, coincida en un 99,9994% con el de su padre tiene consecuencias en el mapa inmobiliario del Madrid del siglo XXI. Su descendiente, la marquesa de Núñez, María José Fernández, una mujer anónima que vive en Zaragoza, quiere vender a toda costa la parcela con el Hospital Homeopático incluido. Se opone a ello el descendiente de la hermana mayor: el médico Alfredo García-Alix, hermano gemelo del laureado fotógrafo Alberto-García Alix, que lucha por preservar el Instituto Homeopático y que la fundación que lo dirige pueda continuar su actividad docente y sanitaria. Rebobinemos. 

Fachada del edificio en litigio, el madrileño Hospital Homeopático (A.S.J) © Proporcionado por Vanitatis Fachada del edificio en litigio, el madrileño Hospital Homeopático (A.S.J)

Un religioso con cuatro hijos ilegítimos 

Y es que el marqués, a pesar de que se había labrado una reputación como religioso y llegó a ser subdiácono en Astorga, optó por el amor prohibido. Estamos en el Madrid de Isabel II. En la calle Atocha, en el número 16 tiene su consulta el médico de cámara de la reina, José Núñez Pernía, marqués de Núñez. Allí acude puntualmente la madre de una bella joven llamada Julia Fano de clase media alta a tratarse con homeopatía, la especialidad del doctor. Madre e hija viven en la antigua plaza de la Leña, hoy calle de la Bolsa. La clínica en el recoleto Madrid de la Reina Castiza no les pilla lejos. Él es sexagenario y soltero y la joven no supera los 30 años. Surge el amor entre ellos y tienen una relación prohibida. Su primer hijo nace en 1868. Pero hay 3 niños más. Cuatro hijos sin contraer matrimonio que ella da a luz en secreto fuera de Madrid, que se bautizan e inscriben en el Registro como hijos de un hermano de ella y de su mujer, que habían fallecido una década antes del nacimiento de los pequeños. La abuela y la falsa tía crían a María del Carmen, Margarita, Josefa de la O y José Guillermo. Nadie sabe por qué nunca llegan a casarse. Tal vez por la reputación que se había labrado como religioso, aunque no llegó a tomar los hábitos.

Cuando el marqués muere, deja designado en su testamento del 25 de noviembre de 1864 al heredero de su título nobiliario el palacio que ahora se disputa y la dirección del patronato, que no es otro que José Guillermo, su hijo natural, al que define como 'ahijado' y a él le lega el palacio en disputa dos siglos después. Y estipula que si Guillermo muere antes de ser marqués, todo su legado iría para sus hermanas por riguroso orden de sucesión. A la muerte de José Guillermo en 1924 sin hijos, las hermanas (y otros parientes) intentan sin éxito heredar el título del marqués, que queda vacante, ya que las hermanas no pudieron demostrar la filiación con su padre. Bendito ADN. Hasta que en los años 80 la historia cambia. 

El duque estafador de la nobleza

¿Cómo consiguieron los descendientes de la hermana pequeña tener actualmente el marquesado de Núñez? Gracias al duque de Tovar, que llenó de titulares la prensa de los ochenta como "el estafador de la nobleza". 

Tumba de Josefa Fano y García en el cementerio de la Almudena, Madrid © Proporcionado por Vanitatis Tumba de Josefa Fano y García en el cementerio de la Almudena, Madrid

Por partes. El 5 de febrero de 1986, el Juzgado de Instrucción número 14 de Madrid procesó a Alfonso de Figueroa y Melgar, duque de Tovar, por falsificación en títulos nobiliarios. El caso que revolucionó la aristocracia española en la década de los ochenta, ya que se adulteraron más de 100 líneas nobiliarias. Que el duque de Tovar, que es ahora octogenario, huyera a Estados Unidos hasta que hace dos años prescribiera el delito es una historia apasionante, pero que poco tiene que ver con la nuestra. Pero sí que Jaime Fernández Moreno, nieto de Josefa de la O Fano, excluida de la sucesión por una real orden de 1925, consiguiera gracias a los servicios de este duque el título de tercer marqués de Núñez en 1982.

En enero de 1994, Jaime Fernández Moreno solicita al Ministerio de Asuntos Sociales la extinción de la Fundación Instituto Homeopático y Hospital de San José por incumplimiento de sus fines, con la consiguiente reversión de sus bienes al heredero del fundador. O sea, él mismo. Y aunque el ministerio denegó la solicitud en agosto de 1994, el marqués (Jaime, no su presunto abuelo José) recurrió la denegación ante el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, que le dio la razón en una sentencia de junio de 2001 tras constatar que supuestamente la fundación se dedica ahora a funciones distintas de las que estipuló su creador. Es decir, fomentar la homeopatía y atender a los menesterosos. Algo que, por otra parte, constata el Protectorado de Fundaciones, dependiente hoy del Ministerio de Educación.

El ADN crucial

Informe del Instituto Toxicológico © Proporcionado por Vanitatis Informe del Instituto Toxicológico

El gran balón de oxígeno para la fundación viene cuando una pareja de recién casados que viven en Dinamarca deciden ir de luna de miel a Madrid y casualmente visitan el Instituto Homeopático. Estamos en marzo de 2014. Félix Antón, secretario de la mencionada institución, se les encuentra casualmente en la valla del edificio y ella, Ana García-Alix, le cuenta que cree que el edificio está vinculado con sus antepasados. Y así es como esta familia, los García-Alix, está disputando casi un siglo después el título de marqués de Núñez. Eso sí, Alfredo García-Alix se ha comprometido a no extinguir la fundación de conseguirlo, por lo que cuentan con todo su apoyo. Por cierto, se preguntarán quiénes son los patronos de la fundación. Está presidida por el Arzobispado de Madrid y son patronos también el vicario general de Madrid, el párroco de la zona, el marqués de Linares, la delegada del Gobierno en la Comunidad de Madrid, Valentín Romero, María Luisa Hoyos (nuera del marqués de Linares), el marqués de los Salados y Félix Antón, así como la propia marquesa de Núñez, que nunca mostró interés en tomar posesión de su cargo de patrono nato.

El segundo gran balón de oxígeno viene con la prueba de ADN que demuestra que Josefa de la O es hija del marqués. Según la Carta de Creación del título, que es donde se recoge el estricto funcionamiento de cada nobiliaria, este debe quedar vacante si no se demuestra que haya nadie nacido de constante y legítimo matrimonio para ostentarlo, porque todos serían descendientes de hijos naturales. Con lo cual la fundación seguiría siendo la dueña del Instituto Homeopático y no se pondría en venta la parcela. ¿Precedentes? El de la bella joven Raquel Muguiro que aspiraba a ser condesa de Casa Ayala y no pudo por ser hija natural. Por su parte, en el bufete de la actual marquesa afirman que "no le tienen miedo al ADN" . Ella se aferra al título y a su tesoro inmobiliario.

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