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Vázquez Aymerich, el jinete embargado que monta "gratis" para la infanta Elena

Vanitatis Vanitatis 19/05/2016 M. Bolonio
© Externa

Desde hace un mes y medio un nuevo caballo de la infanta Elena compite en los concursos de salto españoles. Se trata de Jordano, un potro que adquirió hace unos años y que está preparando a conciencia para que un día sea el digno relevo de Qant, su equino estrella. Para tan importante labor, doña Elena ha confiado en el jinete Alfonso Vázquez Aymerich, quien está 'poniendo' al potro –preparando en la jerga hípica– para que dentro de un tiempo lo monte la propia infanta. Según ha podido saber Vanitatis, es la primera vez que la hermana del Rey delega en alguien ajeno esa labor, ya que hasta la fecha eran sus profesores (Felipe Zuleta, Queipo de Llano o Santiago Pérez de Seoane) quienes 'ponían' sus equinos más jóvenes como parte de su trabajo como instructores.

Sin embargo, desde hace un tiempo doña Elena no cuenta con profesor de cabecera oficial tras despedirse de Zuleta y ha tirado de Vázquez Aymerich para montar al joven Jordano. Hasta aquí todo normal, si no fuese porque sobre los bienes del nuevo 'fichaje' de la infanta pesa una orden de embargo como consecuencia de un procedimiento judicial iniciado en 2008. Ese año, uno de sus mozos (sin contrato de trabajo) se quedó parapléjico por un accidente dentro de la finca en la que trabajaba y tras varios años de litigios la Seguridad Social reclama a Vázquez Aymerich responsabilidades económicas por lo sucedido. En el Registro de la Propiedad, existe una anotación de embargo administrativo sobre la finca de Villanueva de la Cañada que posee de 173.000 euros.

Registro de la Propiedad © Proporcionado por Vanitatis Registro de la Propiedad

“¿Podrían embargarle la nómina?”, pregunta Vanitatis a fuentes del entorno hípico que conocen el caso. “Alfonso no tiene fuentes de ingresos”, responden. Esa explicación coincide con la ofrecida por el padre del jinete, José María Vázquez, que, en conversación con este medio, niega cualquier embargo y asegura que su hijo no mantiene ninguna relación laboral con la infanta y que los servicios que le presta son totalmente altruistas por la estrecha amistad que mantienen desde hace años. “Por amistad con Doña Elena le ayudamos con los caballos, pero no hay relación laboral y no hay dinero de por medio. Nadie cobra nada”, dice contundente. Preguntado también sobre quién asume los gastos de los concursos de Jordano, Vázquez responde que los asumen ellos como favor porque “donde caben cuatro (caballos) caben cinco y lo llevamos en el camión”. En conclusión, el nuevo jinete de la infanta, a quien persigue la Seguridad Social, no cobra por los servicios prestados.

Los Vázquez Aymerich siempre han sido una familia muy popular en el mundo de la hípica. Han montado los caballos de muchos grandes jinetes como los hermanos Añón, herederos de la fortuna de su padre, el empresario Manuel Añón, situado en el puesto 93 de la lista Forbes España, o de Sylvana Belenguer, nieta del desaparecido Alfredo di Stéfano. Sin embargo, a pesar de ese ambiente elitista que rodea a este deporte minoritario, los Vázquez Aymerich no responden a ese estereotipo de millonarios amantes de los caballos. En su caso llevan años trabajando como jinetes para otros y en palabras del propio José María Vázquez: “No tenemos mucho dinero. Las pasamos canutas para llegar a final de mes”.

El fatídico accidente

Gavril Gavris con su esposa © Proporcionado por Vanitatis Gavril Gavris con su esposa

Quien conoce bien lo que es sufrir apuros económicos es Gavril Gavris, el ciudadano rumano que quedó parapléjico aquel 20 de septiembre de 2008 como consecuencia de un accidente en la finca en la que estaba empleado. Gavril trabajaba para los Vázquez Aymerich desde diciembre de 2006, pero no tenía contrato de trabajo. Le llevó años demostrar ante la justicia que era mozo de cuadras de la finca, pero mientras tanto quedó desamparado y sin ningún ingreso. Solo la solidaridad de algunas organizaciones como la Cruz Roja o algunas donaciones de anónimos le ayudaron a cruzar tan duro trance. Vanitatis se ha puesto en contacto con él para conocer cuál es su situación actual, tanto económica como judicialmente respecto a la causa con los Vázquez Aymerich. Gavril cuenta que tras años de litigios el Tribunal Supremo ratificó en 2013 que sí que era trabajador de la finca, que había sufrido un accidente laboral y que, por tanto, tenía derecho a recibir una pensión por parte de la Seguridad Social.

Si llevó tantos años probar tal relación laboral fue porque esta nunca fue reconocida por parte de los dueños de la finca. “Éramos amigos. La nuestra no era una relación al uso entre jefe y empleado. Nos llevábamos muy bien. Sin embargo, ahora cuando nos sentamos en el juzgado dice que no me conoce”, se lamenta Gavril en un castellano muy básico. Actualmente, él y su esposa, Corina, el principal pilar de Gavril durante este duro proceso, están esperando la apertura del juicio oral derivado del procedimiento penal que iniciaron en 2009 para poder recibir una indemnización.

Según reza el auto al que ha tenido acceso Vanitatis, fechado en febrero de 2015, ya se ha formulado la acusación contra los dos hermanos Aymerich por un delito de lesiones por imprudencia grave, otro contra los derechos de los trabajadores y otro por contratación ilegal de extranjeros sin permiso de trabajo. Por todo ello la justicia les ha requerido una fianza de 1.343.209 euros para asegurar las responsabilidades pecuniarias de ambos, pero al no haberse prestado dicha fianza queda a la espera el embargo de los bienes de los acusados. Uno de los cuales monta (sin cobrar) el caballo de doña Elena. 

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