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Viuda, exmodelo y feminista: así es la baronesa en la que confía Amancio Ortega

Vanitatis Vanitatis 16/06/2016 Jose Madrid

Irene Miller, importante miembro del Consejo de Administración de Inditex, ya tiene sustituta. Denise Kingsmill, baronesa y exmodelo británica, distinguida con la Excelentísima Orden del Imperio Británico, formará parte, desde esta semana, de ese consejo. Su currículum profesional está marcado, sin duda, por la excelencia. Su lucha para conseguir la igualdad profesional de la mujer también es 'vox populi' en Inglaterra. Sin embargo, su vida personal merece un capítulo propio por la cantidad de sorprendentes episodios que la han convertido en una mujer poderosa. Amante de la naturaleza, del ocio junto a sus nietos y de la lectura, Denise es una de esas mujeres hechas a sí mismas a base de tesón y un uso continuado de la asertividad. En resumen, una señora que ha triunfado gracias a las oportunidades que le ha dado la vida y diciendo 'no' cuando tenía que hacerlo.

Denise Kingsmill en Facebook © Proporcionado por Vanitatis Denise Kingsmill en Facebook

Nacida en Nueva Zelanda un 24 de abril de 1947 e hija de un piloto, desde muy pequeña fue una niña despierta e inmunizada contra los posibles cambios que pudiese experimentar su vida. Cuando solo tenía 8 años, sus padres se mudaron a Gales y allí fue donde creció con un cabello rubio y una estatura que harían que, en el futuro, la llamasen para desfilar como modelo. Pero antes de aquel episodio sobre las pasarelas hay que retroceder a sus años de estudiante. Entre 1965 y 1968, la joven cogió su carpeta y se dispuso a estudiar económicas y antropología en Cambridge. Por aquella época, era solo una de las seis mujeres que integraban una clase universitaria en la que también estudiaban 300 hombres. La diversidad y la paridad entre los dos géneros se convirtió entonces en una obsesión que la acompañaría el resto de su vida. En alguna entrevista ha llegado a confesar que estaba más pendiente de mejorar el mundo que de los novios y amoríos tan propios de esa edad.

Miembro del Partido Laborista desde muy joven y rebelde con causa, Denise abandonó Cambridge para unirse al ICI (Imperial Chemical Industries), una reconocida empresa química británica. Con semejante historial en su hoja de ruta laboral, su siguiente movimiento como modelo en París fue, cuando menos, sorprendente para sus amigos y para todos los que la rodeaban. La joven vivió días poco afortunados en un mundillo que no le interesaba tanto como ella creía al principio. De las penurias sobre la pasarela la rescató el amor, aunque, fiel a sus principios, no quiso abandonar la vida profesional. Cuando se casó con David Kingsmill, el economista que le quitaría su apetito por la moda y con el que tendría a sus dos hijos, Ben y Sidonie, se negó a ser una simple ama de casa. Convertirse en madre y vivir en Nueva York no le quitó las ganas de revolverse contra las hijas del mundo. “Yo era hija de los años 60 y tenía esas ganas de hacer de este planeta un sitio mejor y me di cuenta de que no iba a conseguirlo en la industria de la moda. Por eso me convertí en abogada”.

Denise Kingsmill en una imagen de archivo © Proporcionado por Vanitatis Denise Kingsmill en una imagen de archivo

Madre amante de las leyes

Cuando el debate entre el deber maternal y el profesional ni siquiera se había planteado por primera vez, Denise ya vigilaba su embarazo y se disponía a estudiar Derecho tras mudarse a Londres. El día que se sentó para hacer uno de los últimos exámenes de la carrera fue el mismo en el que dio a luz a su hijo Ben. Tras licenciarse, fundó su propio despacho, Kingsmill & Co, cuyo principal objetivo era la igualdad de los sexos ante la ley. Esa fuerza emprendedora ha hecho que los medios de comunicación británicos la describan como “guerrera”, un calificativo que ella se encarga de desmentir en su vida privada. Pese a su aparente ternura, Denise se acabó separando del padre de sus dos hijos. En los 90 encontraría de nuevo el amor gracias a Richard Wheatly, el dueño de Jazz FM.

La baronesa, en una imagen de su perfil de Facebook © Proporcionado por Vanitatis La baronesa, en una imagen de su perfil de Facebook

Aunque lo de Richard y Denise fue una segunda oportunidad para ambos, la pareja se había conocido muchos años antes, cuando ambos estudiaban en Cambridge. Su amor no nació en la juventud, pero en la madurez fue constante, duradero y cómplice. Con él vivió, por ejemplo, el nombramiento de ella como baronesa en el verano de 2006, un título que la distinguió con la Excelentísima Orden del Imperio Británico. Sin embargo, su felicidad se interrumpió el año pasado, cuando él murió tras una fulminante enfermedad. “Era querido por todos y será echado de menos”, dijeron sus compañeros de Jazz FM. La muerte no ha impedido que la baronesa rehaga su vida y que, hoy por hoy, sea uno de los grandes fichajes de Inditex debido a su impresionante currículum, que la ha llevado a ser miembro de la Cámara de los Lores y a los consejos de administración de E.ON, IAG y Telecom Italia, en todos ellos como consejera no ejecutiva. Además ha pasado, con cargos de responsabilidad e importancia, por compañías como APR Energy Pic o British Airways. Pese a esta mareante lista de trabajos y consecuentes reconocimientos, al final del día lo que más le gusta a la baronesa es estar un rato en compañía de sus nietos. Al fin y al cabo, feminista o no, Denise también es una amante de la familia y el hogar.

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