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9 cosas que las 'no madres' estamos cansadas de oír

Logotipo de Glamour Glamour 14/06/2017 Glamour
Jennifer Aniston © Getty Images Jennifer Aniston

Un resumen de las mejores opiniones, juicios inoportunos e interrogatorios inesperados que las mujeres sin hijos soportamos estoicamente. Jennifer Aniston, no estás sola.

Tengo 35 años y no tengo hijos. Aún no sé si quiero tenerlos, sé que dispongo de unos 45 minutos más de fertilidad más para decidirme, pero no estoy preocupada, ni inquieta, no siento que me falta nada, no es mi prioridad, no es un tema de conversación que me interese demasiado, no creo que el hecho de tener hijos o no me defina como persona. Pero a las personas que me rodean parece que sí les preocupa. La prueba está en la cantidad de juicios, comentarios inoportunos e interrogatorios que tenemos que soportar las no madres. Aquí, algunos ejemplos.

1. Y tú ¿tienes hijos?

Empezamos por lo básico. Esta pregunta no tiene nada de perverso, puede formularse de manera casual. Lo malo es que es algo que rara vez se les pregunta a los hombres y constantemente a las mujeres de más de treinta y pocos. Yo estoy inmersa en un experimento social. En situaciones de ocio, les pregunto a los hombres si no tienen hijos y por qué y si lo han pensado bien. En entornos laborales les pregunto a los padres qué van a hacer con sus hijos cuando se van de viaje. El desconcierto es máximo. Les parece una invasión marciana. Probadlo en casa. Ah, qué glorioso, efectivo, gratificante y divertido es invertir las situaciones.

2. ¿No tienes hijos? ¿No te falta algo?

Sí, ahora que lo mencionas echo en falta una conversación civilizada en la que no se trate un asunto tan íntimo como mi capacidad reproductiva.

1 © Proporcionado por Glamour 1

3. Es lo que os toca

Cada vez que alguien le hace esta observación a una pareja heterosexual de larga duración Simone de Beauvoir se retuerce en su tumba, a Emma Watson le sale una cana y por supuesto muere un gatito. Un suave gatito feminista. Tener hijos es una decisión importante y definitiva, no algo que se hace para rellenar un casillero vital como hacer puenting o ir de mochilera a Tailandia. Que horror decirle a tu hijo "te trajimos al mundo porque ya tocaba, ya habíamos hecho todo lo demás: vivir en una okupa de Berlín, check; beber chupitos del ombligo de una stripper, check; raparnos la cabeza, check; peyote, check". También es un asunto delicado. No sabes si las personas a las que estás haciendo este comentario a la ligera han pasado por aparatosos tratamientos de fertilidad.

4. Es horrible pero es maravilloso

Esto es lo que yo llamo la paradoja de Hazlo / No lo hagas. Los padres y las madres tienen una capacidad infinita para tratar de convencerte de que es lo mejor que te puede pasar al mismo tiempo que se quejan de que llevan seis meses sin dormir y se limpian un pegote de vómito de una camiseta de Barcelona ‘92. Es como si alguien tratara de convencerte de que vieras una película horrible. Supongo que esto sucede porque hablamos de una de las experiencias más intensas, complejas, gratificantes y demandantes que puede vivir un mamífero. Adoro escuchar las experiencias contradictorias de mis amigas madres, su felicidad / terror y su agotamiento / plenitud, para mí son unas amazonas, unas valquirias solo por mantener a sus criaturas vivas y sanas. Lo que no me gusta tanto es que me insistan en que me estoy perdiendo lo mejor / peor de la vida con demasiada frecuencia. Madres y padres, habláis otro idioma, estáis en otra liga, no os entendemos, de verdad,

5. Pero si los niños son estupendos.

Ya lo sé, tengo siete sobrinos entre los 17 y los 2 años, son mi gente favorita del planeta. Unas personitas divertidísimas, talentosas y ejemplares. Les adoro. Pero entre querer a los niños y producir los tuyos hay una gran distancia.

1 © Proporcionado por Glamour 1

6. Tú no sabes lo que es un problema DE VERDAD…

Que una frágil y adorable maquinita de babas dependa de ti 24 horas al día durante años debe ser algo abrumador Pero eso no significa que el único problema de las no madres sea que nuestro gin fizz está pasado de azúcar. Yo soy yo y mi circunstancia” que decía el bueno de Ortega y Gasset. Las personas sin hijos también tenemos preocupaciones que a veces nos apetece compartir sin que nos miren con cara de “VIVES EN DISNEYLANDIA Y NO TIENES NI IDEA DE LO QUE ES UN PROBLEMA DE LA VIDA REAL”. Gracias.

7. Qué pena ¿no?

Veréis, la reserva natural de Corcovado en Costa Rica, el archipiélago de Bocas de Toro en Panamá, los bancos de tiburones nodriza de Maldivas y los arrecifes del mar Rojo son lugares maravillosos. Cuando me entero de que alguien no ha estado en esos sitios lo último que se me ocurre es preguntarle si no siente que ha desperdiciado su vida. No sé si me explico.

8. Ella tiene que salir antes. Tú no tienes hijos.

Estoy furiosamente a favor de la políticas de conciliación familiar para hombres y mujeres.

El trabajo debe ser compatible con la vida, incluya esta criaturas o no ¿no? Por supuesto, en el trabajo trato de echar un cable a las personas que tienen niños a su cargo en casa y necesitan mayor flexibilidad. Por empatía y por solidaridad, pero no por sistema. Las no madres también queremos conciliar con Netflix, nuestra pareja y nuestro gato, no somos trabajadoras siempre disponibles.

9. Eres una egoísta.

Ejem, estoy a favor de la perpetuación de la especie humana, no me malinterpretéis. Pero teniendo en cuenta la superpoblación, la crisis ambiental, la cantidad de niños que nacen y sobreviven a duras penas solos en lugares de hambruna y conflicto quizá es más egoísta transmitir el propio material genético en lugar de no hacerlo. No sé.

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