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Haga sonar estas canciones en bucle para que su hijo no llore en todo el día

Logotipo de BUENAVIDA BUENAVIDA 15/02/2017 BuenaVida
© Proporcionado por El País

Hay canciones que seleccionamos para salir a correr, para relajarnos después de un día ajetreado, para ponernos de buen humor e incluso quizá tengamos una lista de temas escrupulosamente escogidos para llorar. La música, así como el cine o la literatura, despierta nuestras emociones e incluso sirve para controlar la presión arterial y la salud del corazón, como advierte un estudio de la Sociedad Europea de Cardiología. Dentro de ese uso funcional que hacemos de la música, también hay piezas a las que recurrimos para tornar el llanto de nuestros bebés en una sonrisa.

Pero puede que hasta ahora estuviéramos equivocados con respecto al tipo de música que calma y alegra a los recién nacidos. Hay algo mejor que las nanas. Los psicólogos Caspar Addyman y Lauren Stewart, de la Universidad de Londres (Reino Unido), han creado, junto a la cantante Imogen Heap (ganadora de un premio Grammy en 2010 por el álbum Ellipse), la primera canción compuesta científicamente para "provocar la felicidad y la risa en bebés de 6 a 24 meses”, cuentan sus autores. Se titula The happy song (La canción feliz, bajo estas líneas) y la han probado con 56 niños, monitorizando sus reacciones. Aseguran que ha funcionado.

Los autores del experimento sabían que a los bebés les gusta escuchar onomatopeyas, los sonidos que hacen sus padres con la boca, el estruendo de los estornudos, los besos, las voces de los animales, la risa de otros bebés, los ruiditos de los juguetes, las pompas... Se lo habían dicho los casi 2.300 progenitores de Reino Unido que han participado en este proyecto. También conocían, como consecuencia de estudios previos, que el compás de 4 por 4 es el más animado y fácil de bailar, que la canción debía interpretarla una voz femenina “enérgica” (reminiscencia de la madre) y que debía estar compuesta por una “melodía simple y repetitiva. Además, se sienten atraídos por los ritmos más rápidos”, explica el psicólogo Caspar Addyman, director del proyecto. Con todos estos ingredientes, Imogen Heap, que contaba con la ventaja de que podía probar los efectos con su bebé de 18 meses, creó una “especie de cuento” de dos minutos de duración. “Una música divertida en que hace sonreír a cualquier persona, grande o pequeña”, garantizan.

“Rara vez los estudios se han centrado en los sonidos hacen felices a los bebés. Nuestro inusual equipo de padres, bebés, científicos y la talentosa cantante aportó elementos únicos al proyecto para lograr una inteligente mezcla de sonidos atractivos, motivos musicales y letras interactivas que dan a los pequeños y a sus familias una refrescante alternativa moderna a las canciones infantiles", añade el doctor Addyman.

La ‘playlist’ de la felicidad

Le pedimos a los profesores de la Escuela de Música Creativa (Madrid) que nos dieran una lista de canciones que cumplieran los parámetros establecidos por los científicos: compás de 4/4, tempo animado, voz femenina y algunos ruiditos. Este es el resultado (además testado por ellos en sus talleres con bebés). Incluye canciones de décadas distintas, la mayoría con un aire de rock and roll, una de ellas con voz masculina (la de Vance Joy, válida por su timbre atiplado) y una del grupo The Black Note, cuya cantante es Mónica Menéndez, profesora de la Escuela. Como primera canción hemos incluido The happy song, de Imogen Heap, resultado del experimento británico.

Felices e inteligentes

La música provoca un efecto emocional incluso en los recién nacidos, aunque hasta cumplidos, al menos, los cinco meses los bebés no se ríen. En las sesiones de musicoterapia en niños prematuros dirigidas por María Jesús del Olmo, autora de Musicoterapia con bebés de 0 a 6 meses en Cuidados Intensivos Pediátricos y directora del Máster Musicoterapia Avanzada y Aplicaciones de la Universidad Autónoma de Madrid, suenan hits de Rihana, Metálica, U2 o Julio Iglesias, e incluso el himno del Atlético de Madrid: "Los niños prefieren canciones que gustan a sus padres, porque así transmiten un componente emocional. Si a ti te resulta agradable a ti es normal que también a él”.

Además, los beneficios de exponerse a la música van más allá de mejorar el estado de ánimo según algunas investigaciones: Un estudio de la Universidad de Washington, en Seattle (EE UU), asegura que la música mejora el desarrollo cerebral de los bebés y facilita su aprendizaje; resultados que refrenda Laurel Trainor, profesora de Psicología, Neurociencia y Conducta de la Universidad McMaster, en Hamilton (Canadá), quien considera que les ayuda a aprender a leer, escribir y entender las matemáticas. Sin embargo, no todos los expertos están de acuerdo con este poder del arte, algunos estudios como este de la Universidad de Auckland (Nueva Zelanda), han puesto en duda que escuchar música en la infancia nos haga más listos. En lo que parece que no hay controversia en que, tanto a adultos como a niños, nos hace más felices. ¿No lo cree? Dele al play a The happy song.

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