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Más allá de la talla 42: "La gente cree que ser 'curvy' significa tener sobrepeso"

Logotipo de YoDona YoDona 16/03/2017 elmundo.es
Las modelos Mia Kang y Ashley Graham / GTRESONLINE © GTRESONLINE Las modelos Mia Kang y Ashley Graham / GTRESONLINE

Cuando las modelos empezaron a desfilar por la pasarela del Curvy Fashion Model de Madrid se hizo patente que no existe un único patrón para la palabra 'curvy'. Si no hubieran estado en el mismo certamen, resultaría difícil señalar qué tenían en común todas aquellas chicas.

En este concurso de belleza el sesgo para las participantes estaba en que sus caderas midieran más de 95 centímetros, una cifra que alcanza la gran mayoría de las mujeres. Algunas de las chicas no debían de vestir más de una 40 y los periodistas comentábamos entre susurros: "Pero, ¿esa chica es 'curvy'?".

El grueso de las tiendas ofrece prendas entre las tallas 34 y 42, y por encima de esta cifra ondea la etiqueta 'curvy'. Una palabra muy pequeña para un abanico inmenso de tamaños y formas. Aunque 'curvy' significa, en esencia, "con curvas", en la práctica este préstamo hace referencia a las personas 'plus size'.

"Una mujer es 'curvy' en función de cuánto mida su cadera, o a partir de una 40 según el tallaje real", explica David Boix, responsable de comunicación del concurso, "una 'curvy' a nivel europeo es una 95 para arriba, es lo que piden las agencias. Eso no significa tener celulitis o no estar dura como una piedra. La gente cree que 'curvy' significa tener sobrepeso y eso genera mucho debate".

Se entiende entonces, que hay 'curvies' con y sin sobrepeso, con mucho pecho o 'planas', con cuerpos trabajados en el gimnasio o incluso con obesidad. Así quedó reflejado en el veredicto del concurso: aunque la gama de cuerpos era diversa, ganaron chicas que no parecían tener problemas de salud por su peso, las que podrían labrarse una carrera real en la industria de la moda 'curvy'. Aunque el mundo de la moda empiece a tener las miras más amplias, las modelos son modelos.

La iniciativa de la pasarela 'plus size' se enmarca en unos años en los que las campañas en redes sociales en defensa del movimiento 'curvy' se han disparado. La modelo Ashley Graham -máxima representante del movimiento- ha encendido decenas de veces la mecha de las ciberreivindicaciones. Se preguntaba en su perfil por qué no podía ser ella un 'ángel' de Victoria's Secret o qué tenía de malo la celulitis de sus muslos. La respuesta en forma de comentarios fue masiva.

Graham ha recibido críticas negativas por arrojar este guante, pero no tantas como su colega de profesión Tess Holliday, que le supera en varias tallas con una 54. Portada de la mítica revista 'teen' 'Nylon', de 'People' y 'plus model mom feminist' según Instagram, Holiday fue censurada por Facebook en 2016 por, según la red social, violar su política sobre salud y estado físico. El grupo de Facebook 'Cherchez la Femme' apeló la medida y se encontró con este comunicado: "Los anuncios no pueden representar un estado de salud o el peso corporal como ser perfecto o extremadamente indeseable. Anuncios como estos no están permitidos ya que hacen que los espectadores se sientan mal consigo mismos. En su lugar se recomienda utilizar una imagen de una actividad saludable, como correr o andar en bicicleta".

Piensa la modelo que el término 'curvy' es solo "una manera de maquillar" lo que es en realidad. "Soy una firme creyente de llamar a las cosas por su nombre y no he visto a nadie perder el sueño porque alguien le haya dicho que su talla es una XXL", contaba a 'Paper Magazine'.

La expansión 'curvy'

Esta clase de conflictos prenden como la pólvora en el mundo digital, pero el debate no agita tan violentamente a las grandes firmas de moda. "El tema 'curvy' es algo que se toca más en redes sociales que en la vida real, pero creo que irá penetrando en el mercado", explica Violeta Andic, madre de Violeta by Mango, una de las marcas que ha elegido bando claro en la batalla 'curvy' con colecciones en tallas grandes de aire juvenil.

Pesa sobre la ropa 'plus size' el estigma de tener un diseño algo anticuado, como de "señora mayor". Para romper con este prejuicio nació la ramificación de Mango en 2014. "Cuando lanzamos la idea, el tema era crear una marca independiente porque queríamos tener una identidad propia, trabajar el patrón de otra manera y trabajar el asesoramiento en tienda", confiesa su fundadora.

Algunos, sin embargo, critican que las líneas 'plus' se vendan en establecimientos separados. "Hay marcas que han ampliado tallas pero otras han hecho una línea nueva, que también está muy bien, pero, ¿por qué si vas de compras con una amiga 'curvy' ella tiene que ir a otra tienda?", se pregunta David Boix, que secunda los datos arrojados por un estudio de Modcloth de 2015. La investigación indicaba que el 60% de las 1.500 mujeres encuestadas se sentían incómodas al comprar ropa 'plus-size' en un apartado separado.

Violeta by Mango se ha dado prisa en buscar un trozo del pastel de una industria que movió en 2016 más de 21.000 millones de euros, según apuntan los datos de NPD Group. Y es precisamente el público adolescente, el que aprieta más fuerte en redes sociales, el que ha hecho que el volumen de negocio de la moda 'plus size' aumente.

Tallas grandes sobre la pasarela

Las grandes firmas de moda van cediendo poco a poco a esta tendencia. Michael Kors o Christian Siriano han sido algunos de los diseñadores que han subido a sus pasarelas mujeres de tallas superiores a las habituales en estos ruedos. "Siempre he vestido a mujeres de diferentes formas y edades. Esta diversidad de modelos en la pasarela debería reflejar una visión aumentada de la realidad que hable de lo que el mundo en general es. Mi trabajo como diseñador ha sido siempre crear prendas que sirvan a una gama amplia de mujeres, y creo que cada vez más minoristas se dan cuenta de esto", contaba el propio Michael Kors en una entrevista con WWD.

Estas son las pasarelas a las que aspira a subirse algún día María Berrio Palencia, finalista de Curvy Fashion Model. Pesaba 120 kilos y terminó por practicarse una reducción de estómago que le dio la seguridad en sí misma para presentarse a un certamen de belleza. "Cuando la gente oye 'curvy' se imagina una chica gorda y con problemas de salud, pero nosotras intentamos cuidarnos e ir al gimnasio", se queja.

Moda 'curvy' 'made in Spain'

Para chicas como ella diseña Eva Arinero, que fundó su tienda Lady Cacahuete allá en 2012, para dar cabida a mujeres con la forma de este fruto seco. Desde entonces se ha convertido en toda una referencia en Madrid de la moda de estilo 50's. Como chica 'curvy' (con una 48), busca crear prendas que sirvan a todas las mujeres sin poner tope a sus tallas. Si el tamaño correcto no está en la tienda, se hace a medida.

"Mi empeño era hacer ropa que sentara bien, porque me la hacía para mí misma. Parece que por tener un cuerpo más grande hay que esconderlo, es algo social", explica, "yo no quería tapar ni mi pecho ni mis piernas".

Para ella, 'curvy' engloba a todas aquellas personas que no pueden usar tallas 'standard' de Inditex. "Se cree que quien defiende a las 'curvies' defiende la obesidad y no es así, lo que defendemos es que queremos estar guapas tengamos la talla que tengamos", reconoce, "hay gente que odia esta palabra, no sé por qué, es solo una forma cariñosa de hablar de una persona gordita".


Sobrepeso

Calcular si uno tiene sobrepeso es posible con una cinta métrica, tal y como indica la web de la Comunidad de Madrid. Midiendo el perímetro de la cintura y calculando el índice de masa corporal se puede saber cuándo la grasa se acumula en exceso en el abdomen, lo que puede provocar problemas de salud tales como la diabetes o la hipertensión. Por encima de los 102 centímetros de cintura, el riesgo es muy alto.

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