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¿Cómo es posible que el episodio filtrado de 'Juego de Tronos' sea el más visto legalmente?

Logotipo de GQ GQ 09/08/2017 GQ

Se respira un aire de inusual tranquilidad ante las filtraciones de HBO. 1 © Proporcionado por Revista GQ 1

Se respira un aire de inusual tranquilidad ante las filtraciones de HBO. Es evidente que el hackeo a la prestigiosa cadena estadounidense, que conocimos la semana pasada, debe de haber causado un tremendo quebradero de cabeza en sus despachos, pero da la sensación de que la batalla de la conversación social la ha ganado 'Juego de Tronos'. Cuando en noviembre de 2014 Sony Pictures sufrió un ciberataque, robo y extorsión que puso en peligro el estreno de la película 'The Interview', parecía que la guerra virtual había alcanzado un momento de tensión política sin parangón. De hecho, la Casa Blanca llegó a calificarlo de "grave asunto de seguridad nacional", aunque el contexto era otro: se sospechaba que Corea del Norte podía estar detrás del asunto, ya que aquella cinta parodiaba el régimen de Kim Jong-un. Después de aquello, la amenaza ciberterrorista se ha convertido en algo más cotidiano, también menos apremiante en la inquietud de los ciudadanos.

El ataque a HBO, con su serie estrella como principal afectada, arroja una reflexión interesante sobre este debate, sobre todo el referido a la piratería y a los contenidos. Fue el pasado domingo 30 de junio cuando supimos que la cadena había sido víctima del robo de material audiovisual de títulos como 'Ballers' y 'Room 104', y resúmenes detallados del argumento de 'Juego de Tronos'. Pocos días después, el cuarto episodio de la séptima temporada, no emitido en aquel momento, se pudo encontrar en webs de descarga ilegal, tras una filtración (no se sabe si relacionada con el primer hackeo) a través del grupo Star India, distribuidor internacional de la plataforma. Lo que pocos recuerdan es que éste no ha sido el único HBOleak (ya se filtraron varios capítulos de la quinta temporada de la serie, pero nuestra memoria a veces es esquiva), y pocos apuntan que el archivo con la última aventura de Daenerys a lomo de Drogon era de tan mala calidad que nadie se dignó a verlo.

Los ratings del capítulo proscrito vienen a apuntalar esta teoría de los más conciliadores, y arroja resultados muy positivos. No solo sugiere que el visionado pirata es ya irrelevante frente al legal, también demuestra que incluso en medio de un ciberataque 'Juego de Tronos' puede batir sus propias marcas. 'Botines de guerra' ha sido el episodio más visto de la serie, con 10,2 millones de espectadores en la emisión inicial (sin contar los datos de DVR y consumo posterior), por detrás de 'Rocadragón', el estreno de la séptima entrega, que congregó a 10,1 millones de personas. Y eso que hablamos todavía de la teleficción más descargada de la actualidad. ¿Qué está pasando entonces? Que la piratería sigue muriendo. Ya lo recogió nuestro compañero Javi Sánchez el verano pasado tras la detención de Artem Vaulim, el hombre detrás de Kickass Torrent: "el mayor sitio de descargas del mundo" contaba por entonces con 50 millones de usuarios, la mitad de los que Spotify tenía hace doce meses, la mitad de los que Netflix tiene hoy. Y la situación cambia vertiginosamente.

¿A qué podemos achacar el importante avance contra la piratería de estos últimos años? A dos aspectos clave, uno tecnológico y otro social, que van íntimamente ligados. Por un lado, la explosión del modelo Netflix y el desarrollo de los videoclubs online, que han incorporado las ventajas que los usuarios veían en la descarga ilegal ("inmediatez, volumen, consumo a elección, calidad y extras como versión original subtitulada"). Por otro, la muerte de la televisión tradicional y el cambio generacional: las nuevas audiencias (también ésas que siguen con fervor a los youtubers y creadores digitales que demoniza el resto del mundo) pasan de ver sus series y programas preferidos con el mando en la mano, y mucho más de perder el tiempo intentado averiguar en qué web infernal han colgado el episodio de la semana. Que lo veamos a través de un fenómeno global como 'Juego de Tronos' es más simbólico y esperanzador todavía: el gran público es cada vez menos pirata.

www.revistagq.com

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