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¿El running sexualiza a la mujer? Tenemos nuestras dudas

Logotipo de Glamour Glamour 18/07/2017 Glamour
Karlie Kloss © Cordon Press Karlie Kloss

Un ensayo ahonda en este tema obviando lo más importante: que cada una debería hacer deporte con la indumentaria que le apetezca.

El cuerpo femenino es, en pleno siglo XXI, el eterno tema de discusión. Algunas interpretaciones religiosas extremistas consideran que se debe ocultar porque es el origen del pecado. Otros -mucho más modernos y supuestamente progresistas- creen que el hecho de que se descubra es razón suficiente para acosar a una mujer. En general, cualquier cosa relacionada con nuestro físico da que hablar a personas de cualquier género: sobre los kilos de más, sobre los de menos, sobre estar demasiado en forma...

La presencia de las mujeres en el mundo del deporte no siempre tiene connotaciones positivas. Nos referimos, por supuesto, fuera de las pistas, cuando ejercen de 'florero' para recibir a los ganadores en el podium como si de un trofeo más se tratase. Un fenómeno que, por cierto, no se repetirá en la próxima Vuelta Ciclista a España dado que se acaba de anunciar que las azafatas no 'premiarán' a los ganadores con un beso y que habrá también azafatos masculinos. Un movimiento realmente plausible contra la cosificación de la mujer.

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Con el Tour de France a punto de comenzar (y con azafatas) hemos llegado aContra el running, un interesante ensayo publicado por Luis de la Cruz en que cual, durante 93 páginas, hace una crítica lo que considera un negocio mundial que no hace otra cosa que favorecer a los intereses de las clases domintantes. En él también hace referencia a la vestimenta de las corredoras, a la cual define como sexualizada y elaborada para satisfacer los mitos eróticos heterosexuales. Y, por lo que nos toca como mujeres, no podemos sino discrepar en lo que nos parece una afirmación un tanto exagerada.

 

Sunset after running 13.1 miles around the city! 🏃‍♀️✌️I❤️NYC

Una publicación compartida de elsa hosk (@hoskelsa) el 25 de Jun de 2017 a la(s) 8:00 PDT

Hay que distinguir entre la joven aspirante a modelo que posa al lado de un ciclista o campeón de Fórmula 1 como si fuera un maniquí -y cuya misión no solo es regalar besos sino también ser rociadas con champagne, si le apetece al ganador- y la deportista que elige la indumentaria que mejor le permite desempeñar su actividad. Hay determinadas disciplinas deportivas que exigen una comodidad que solo se puede conseguir con prendas que, según este autor, responden a estereotipos sexistas. Sin embargo, y en la mayoría de los casos, esa elección puede ser consecuencia de buscar un rendimiento determinado y no un aspecto sexy.

¿Y si esa mujer ha querido vestir esa indumentaria deportiva 'cosificadora' porque le apetece? Pues, una vez más, se trata de una decisión absolutamente respetable. No olvidemos que no son las minifaldas las que provocan el acoso sexual: son los acosadores sexuales quienes lo provocan. Y recordemos también que la 'provocación' lo la suele desencadenar el cuerpo de la mujer sino aquellos que lo ven como provocador. No es lo que llevas, es cómo otros perciben lo que llevas.

1 © Proporcionado por Glamour 1

Ha habido momentos en los cuales sí se ha hecho necesario llamar la atención sobre lo poco adecuado y sexista de una determinada indumentaria deportiva. Recordemos la obligatoriedad para las jugadoras de voley playa de llevar bikini en las competiciones. Tras las quejas de las propias interesadas se eliminó esa norma y ahora pueden llevar la ropa que les sea más cómoda en las competiciones.

En el caso del running, hay muchas mujeres que prefieren correr en shorts y con un top. Y hombres -aunque con camiseta-, no hay más que dar una vuelta por el parque más cercano para comprobarlo. Del mismo modo que otros optan por hacerlo en chándal, con leggings... Lo que queremos reivindicar es la necesidad de dejar de decirles a las mujeres lo que deben llevar puesto o no, en su vida cotidiana o en la práctica deportiva. Y también de juzgar lo que su ropa pueda dar que pensar en otros. Insistimos, lo sexista no es lo que llevas puesto sino lo que los demás pensan de ello.

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