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¿Es mi hijo superdotado?

Logotipo de Grazia Grazia 21/08/2017 Sara Palacios

Si le pedimos a cualquiera que busque una imagen de un niño superdotado, lo más probable es que elija a un pequeño con pinta de Einstein, Lisa Simpson o Sheldon Cooper. Porque asociamos alta capacidad con éxito intelectual, con impecables notas en el colegio y éxito en la vida… aunque la realidad suele ser muy distinta.

Aproximadamente un 2% de los niños presenta altas capacidades, pero el porcentaje de menores diagnosticados es ínfimo. Una cifra que todavía es más descorazonadora si tenemos en cuenta que de cada 10 niños que han recibido su diagnóstico solo dos son mujeres: si la detección está en pañales en nuestro país, aún lo está más la de las niñas. Como cuenta Carmen Sanz en su libro, La maldición de la inteligencia, las niñas tienden a esconder sus capacidades para pasar desapercibidas y encajar. Si entre varones con superdotación es frecuente la rebeldía, entre las chicas es más habitual ocultar sus capacidades. Quizá por eso de que la cultura pop siempre prefiere a la guapa que a la lista.

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¿Mi hijo es superdotado? © Cordon Press

¿CÓMO SON LOS NIÑOS CON ALTAS CAPACIDADES?

Llegamos así al primer mito de la superdotación: no existe un perfil único. La psicóloga y especialista en altas capacidades Jeanne Siaud-Facchin los llama cariñosamente “cebras”. Como explica en este vídeo es un intento de utilizar un apelativo menos cargado de connotaciones y “porque las cebras son animales en la naturaleza que se hacen notar por sus rayas. Las rayas de las cebras son en realidad únicas. Son como huellas digitales, no hay dos cebras que se parezcan (…) Y finalmente las cebras, se podría decir que es una especie de animal un poco arañada por la vida y es a menudo lo que pasa a los superdotados jóvenes y mayores”.

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‘Be a zebra my friend’.

Así que más que hablar de qué son los niños de altas capacidades deberíamos hablar de qué NO son:

  • No son niños con CI por encima de 130. El cociente intelectual sin duda es importante, pero no es lo único. Como dijo alguien, trasladémoslo a la altura: si se es alto a partir de, por ejemplo 180 cm, ¿una persona con 179 es ‘baja’ o ‘casi alta’? Las cifras son solo cifras y reflejan una fotografía de un momento. Detectar las altas capacidades requiere muchas pruebas y con un test de inteligencia solo tenemos una parte de la foto.
  • No son niños con un rendimiento académico (necesariamente) excepcional. Por muy superdotados que sean, los niños no nacen con el cerebro lleno de conocimientos, ni son excelentes en todo, o sacan dieces en todas las asignaturas. De hecho, uno de los principales problemas a los que se enfrenta este colectivo es que tal y como está diseñado el currículo escolar basado en la repetición es fácil que caigan en el aburrimiento y acaben fracasando escolarmente.
  • Su superdotación no procede de la sobreestimulación. Nuestra inteligencia tiene unos límites y por más que estimulemos a los niños no vamos a poder ir más allá de ellos. Las altas capacidades no dependen de clases sociales y aparecen igual en niveles socioeconómicos bajos, aunque sí que tienen un componente hereditario. Como dice José Luis Sánchez en el blog especializado, El incansable aspersor, “no podemos crear Einsteins de la nada”.
  • No son niños con déficit de atención o hiperactivos. Lo que les sucede es que se aburren mortalmente ante la falta de estímulos y ante la repetición constante, porque un niño con altas capacidades no necesita que le enseñen una y otra vez cómo hacer algo porque generalmente lo entienden a la primera.

Existe tal cacao mental que la respuesta en muchos colegios (afortunadamente no en todos) suele ser que “no lo ven” y se muestran reacios a detectar a estos niños, cuando forman parte de los alumnos con necesidades educativas especiales, exactamente igual que los que tienen otro tipo de problemáticas. Son menores con un potencial altísimo pero, igual que las plantas si no se riegan se mueren, a estos niños si no se les atiende pueden acabar malgastando sus capacidades… en el mejor de los casos.

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Pues eso, que en muchos coles no se enteran.

¿CÓMO DETECTAR A UN NIÑO CON ALTAS CAPACIDADES?

Muy pocos niños son detectados en el colegio; en la mayoría de los casos son los propios padres los que comienzan a tener sospechas de que algunas de las cosas que hacen se salen de lo habitual. En ocasiones son diagnosticados por psicólogos, a los que acuden para combatir otros problemas (que suelen derivarse de una alta capacidad no descubierta).

Como hemos dicho, los niños de altas capacidades son cebras y no responden a un patrón fijo, pero sí que existen algunas cosas que se suelen repetir y que pueden llevarnos a sospechar. No confirmaremos nuestra intuición sin embargo hasta que pase por el proceso de detección, pero pueden ser la chispa que nos ponga en camino.

Algunas pistas para identificarlo…

  1. Cuando son bebés se desarrollan muy deprisa. Aprenden el lenguaje y/o la motricidad muy pronto. Son niños que se sostienen en pie inusualmente rápido, que sorprenden balbuceando cuando otros se limitan a comer y dormir y que están muy despiertos. Los bebés de alta demanda a menudo acaban revelándose como niños con altas capacidades.
  2. Son extremadamente sensibles. La empatía extrema es un rasgo que suele definirlos, como explica Catalina: “Mis dos hijos son tan empáticos que sufren cuando castigan a sus amigos, no pueden dormir porque estamos ‘matando’ el planeta y se emocionan hasta el punto de llorar cuando leen noticias en las que niños sufren pérdidas de algún tipo”. Su sentido de la justicia es elevadísimo entre este colectivo. Pero también llevan su sensibilidad más allá. Pilar, que es madre de una niña con altas capacidades nos dice: “¡No soporta que nada le apriete la piel: una simple arruga en un calcetín era un drama cuando era pequeña. Aunque le encantan, no puede llevar pulseras ni collares porque todo le pica y le molesta. No aguanta los sonidos fuertes y para ella era un sufrimiento ir a un parque de bolas porque no soportaba el ruido”.
  3. Piensan muy rápido. Aprenden a toda velocidad y dejan sorprendidos con su buena memoria a todos. Diana cuenta: “Mi hijo no ha cumplido todavía los 7 años y ha creado, pensado, construído y programado robots. Su mente está en constante funcionamiento hasta el punto de que ha aprendido en dos días a jugar él solo al ajedrez por Youtube.”
  4. Aprenden a leer pronto y tienen un habla muy desarrollada. Fernando, padre de una niña con altas capacidades cuenta que su hija siempre ha tenido un habla impropia de su edad. “De mi hija llama la atención la manera que tiene de hablar con expresiones de adulto desde bien pequeña tipo ‘sin embargo’, ‘no obstante’, ‘estoy observando una cosa’, ‘en mi opinión’… con dos años nos dijo que ‘sentía la espalda dolorida’ y nos morimos de risa porque lo normal hubiera sido decir ‘papá pupa'”, recuerda.
  5. Tienen sinestesia. No todos los superdotados son sinestésicos, pero sí muchos. La youtuber Bely Basarte lo es (la 32 de sus 50 cosas sobre mí, por si tenéis curiosidad). ¿Y eso qué es? Oyen los colores, ven los sentimientos, tocan los números. El mundo de la sinestesia es maravilloso y supone que algunos estímulos no sólo afectan al área habitual con la que lo percibe todo el mundo sino que se producen conexiones en otras áreas que no tienen en principio que ver.
  6. Son muy exigentes consigo mismos y con los demás. Muchas veces resulta frustrante para ellos la lentitud de los demás para comprender los conceptos y tienden a pensar que el resto son unos vagos, cuando sencillamente es que ellos van más rápido que la mayoría. Por otro lado en este tipo de niños abundan los perfeccionistas, los que pueden abstraerse horas en una actividad y no dejarla hasta que sea adecuada a sus estándares.
  7. Son hiperactivos mentales. Como dice Elena, madre de un adolescente, “siempre está dándole a la cabeza, no para nunca. Es incapaz de ver la televisión sin internet al lado donde va consultando todas las dudas que le surgen del visionado. Siempre hay algo que investigar”. Algunos tienen un montón de intereses al mismo tiempo, otros por el contrario se centran en uno solo.
  8. Adoran las preguntas incómodas. Se preocupan por la trascendencia a edades muy tempranas preguntando por la muerte, por dios y el sentido de la vida muy pronto. Jennifer nos cuenta que sus hijos se niegan a creer nada que no tenga lógica: ni Papá Noel ni Ratoncito Pérez. Sara se las vio para contestar las preguntas de su hija después de ver a los glóbulos blancos luchando contra los virus en Érase una vez la vida “¿Y se enfrentan sabiendo que van a morir? ¿Qué pasa si no pueden acabar con los virus? ¿Nos morimos?”.
  9. Tienen un sentido del humor muy especial. A menudo los niños con altas capacidades tienen pensamiento divergente y sus cabecitas van por derroteros distintos de las de los demás. Por esto suelen tener muchas veces un sentido del humor muy particular que juega a menudo con las palabras.
  10. Su mundo interior es amplísimo. Ya que tienen que adaptarse constantemente a los ritmos de aprendizaje más lentos de los demás y que su creatividad es mucho mayor, estos niños tienen una vida interior muy rica. Les encanta abstraerse, soñar despiertos y viajar con la mente.

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En Un don excepcional, Chris Evans interpreta al tío de una niña prodigio, abordando la dificultad de conciliar la necesidad de conocimientos de ella con el hecho de que tiene las necesidades emocionales de una niña.

MI HIJO O HIJA TIENE ALTAS CAPACIDADES. ¿Y AHORA QUÉ?

Tener un hijo con altas capacidades es un regalo, no un problema o una enfermedad. Tener una inteligencia fuera de la media es claramente un privilegio. Solo será un problema si obviamos sus características y tratamos de exigirle y juzgarle siguiendo unos patrones que poco tienen que ver con sus necesidades. Es importante la detección precoz: si tenemos dudas es mejor acudir a un experto para que las despeje. Los niños son como son, miremos hacia otro lado o no. No van a cambiar por ponerles una determinada etiqueta, pero ayudará a sus padres y a las personas que trabajan con ellos a cambiar la mirada. Saber que los niños son diferentes puede ayudar a adaptar currículos, a hacer flexibilizaciones escolares y en definitiva a trabajar para que el niño sacie su sed intelectual y por ende sea más feliz.

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Bien pensado, Atreyu de La Historia Interminable podría ser un niño de altas capacidades.

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