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¿Quieres saber si eres adicto a WhatsApp? Estos son los ocho síntomas

Logotipo de Vanitatis Vanitatis 26/06/2017 Claudia del Águila
© Externa

El 24 de noviembre de 2009 nacía lo que parecía la panacea del móvil: el WhatsApp. Una aplicación que te permitía hablar y enviar mensajes sin apoquinar ni un euro. Ocho años después nos cuesta imaginar que un día nos comunicamos sin esta app que tantas alegrías y disgustos nos ha procurado en su andadura. Sobre todo en nuestro país, que es uno de los que más la emplea de toda Europa. Y es que el 90,8% de los usuarios de móviles cuentan con esta app, según el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Esto nos pone a la cabeza de Europa y en cuarta posición mundial en el uso del servicio de mensajería. Además, no es una aplicación de esas que tenemos bajada "por si acaso" un día nos da por utilizarla. La exprimimos a consciencia. El 42,3% de españoles asegura emplearlo continuamente y un 47,5% lo hace varias veces al día.

La forma de comunicarse ha cambiado totalmente. Antes, como teníamos que pagar por cada mensaje, los SMS servían para enviar un recado y punto. Sin embargo, ahora que la cuestión económica no pesa, nos dejamos llevar por la verborrea virtual en detrimento de la real. Descubre si tus mensajes te conectan o te desconectan del mundo.

1. Escucha lo que te dicen

No lo que lees, sino lo que tus interlocutores (amigos o familia) te comentan de viva voz. Si hay muchos que se quejan de que es imposible mantener una conversación cara a cara contigo porque tú solo tienes ojos para la pantalla, empiezas a tener un problema. Y es que puede ser que un día tengas algo muy importante que requiera tu atención, pero si somos sinceros, esto no ocurre todos los días del año.

2. No soportas que no te contesten al momento

¿Te has mosqueado alguna vez porque la persona con la que te escribes no te ha respondido rápidamente? Este es otro síntoma de que empiezas a tener un problema de adicción. La cuestión es aún más preocupante en pareja, pues la aplicación se puede convertir en un método de control de lo que está haciendo el otro. Los celos provocados por el Whatsapp son otro síntoma de la adicción al mismo.

3. Discutes por el móvil

Hay cuestiones que requieren un cara a cara: como por ejemplo una desavenencia. Si tus últimas discusiones fueron a golpe de tecla y, además, sentiste que no podías controlarte y que debías soltar cuatro frescas, también es probable que estés en la línea roja de la adicción. La letra escrita, sin ningún tono, es fácilmente malinterpretada​, por lo que lo mejor es respirar hondo y decir que es mejor hablar del tema en persona o, si corre mucha prisa, por teléfono.

4. Relees muchas veces los mensajes

Pongamos que estás discutiendo o ligando por Whatsapp. Lo normal sería que apartaras tu vista del teléfono y pensaras en qué está ocurriendo con esa persona, qué le quieres transmitir, qué es lo que acaso te quiere comunicar. Leer una y otra vez los mensajes no servirá para que realices esa reflexión. Y te sumergirá aún más en el mundo virtual de letras huecas.

5. Sigues mirándolo cuando...

Hay situaciones en las que deberías disfrutar de lo que tienes delante. Si no puedes, es porque la adicción está haciendo mella en ti. Por ejemplo, cuando estás en el cine, en una cita, si vas cargadísimo con las bolsas del súper, si estás haciendo algo que requiere concentración, en el gimnasio… En esos momentos deberías poder darte un respiro. ¿No puedes? ¿Te produce ansiedad? Pues tendrás que replantearte su relación con el smartphone.

6. Te duelen las cervicales

Mucha gente que se pasa el día inclinando la cabeza sobre el móvil tiene problemas de espalda, concretamente de cervicales. Cada vez hay más fisioterapeutas que detectan este tipo de patologías, sobre todo en jóvenes y adolescentes.

7. Entre la adicción y el abuso

Superar la adicción no es difícil, pues a diferencia de otras, esta no tiene una sustancia por medio (como el alcohol o las drogas); de todas formas se trata de un trastorno obsesivo con una dependencia química. No se tienen datos concretos de la cantidad de personas que la padecen, pero los especialistas estiman que entre el 5% y el 10% de los usuarios de esta aplicación podrían estar afectados. Más allá de la propia adicción, existen grupos de riesgos, que pueden llegar a desarrollarla o no, pero para los que el uso del WhatsApp también tiene consecuencias perjudiciales.

8. Plan de ataque

Lo primero es acotar el uso, poner ciertas horas de desconexión. Por la noche, por ejemplo, deberías apagar el teléfono. Y también darte periodos sin emplearlo. Para llevarlo mejor, se aconseja no tener el móvil en un lugar visible y desactivar las notificaciones. Lo importante es no vivir esos momentos como una penitencia y hacer un esfuerzo por disfrutar de lo que tienes delante. En caso de que sea imposible, uno debería plantearse borrar la aplicación, aunque fuera temporalmente.

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