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10 cosas que hiciste con tu primer hijo que no repetirás con el segundo

Logotipo de Glamour Glamour 03/08/2017 Glamour

Palabra de Malena Costa y de quienes han sido madres por segunda (y tercera y cuarta y...) vez: con tus siguientes hijos no caerás en lo mismo.

Malena Costa daba la bienvenida al pequeño Mario (por escrito) y no solo nos revelaba todos los detalles de su nacimiento sino que confesaba que esta vez había evitado caer en algunos errores clásicos de primeriza que cometió con Matilda. "Siendo madre por segunda vez, la maleta que prepare para el hospital fue mucho más reducida que cuando nació Matilda, lleve lo realmente necesario y lo que sabía que había usado con Matilda", explicaba.

La experiencia es un grado y, como en todo lo relacionado con la maternidad, te enseña a ser más práctica y eficiente. Sí, justo lo que necesitas cuando te encuentras cara a cara con tu segundo bebé y un niño pequeño. ¿Estás a punto de volver a ser madre? Entonces seguro que te identificarás con estos 10 puntos:

1. TE OLVIDAS DE LAS EXPECTATIVAS

Si con tu primer hijo todo salió como esperabas, enhorabuena. Pero si tu sueño de parto natural terminó en fórceps o cesarea de emergencia y con reanimación incorporada, o tu lactancia materna terminó en biberón ya habrás experimentado en primera persona lo que es que los planes no salgan como pensabas. Lo mejor para tu salud mental es ir como un lienzo en blanco y sin ideas concretas; las cosas al final sucederán como tengan que suceder. Porque no hay nada más frustrante que ir con una idea preconcebida de cómo va a ser todo y que luego sea exactamente lo contrario. Aquel dicho de 'lo importante es que todo salga bien' y no 'como yo esperaba' se convierte en tu máxima y cobra más sentido que nunca.

 

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Una publicación compartida de malenacosta7 (@malenacosta7) el 31 de Jul de 2017 a la(s) 12:13 PDT

2. YA HAS REGALADO TODOS AQUELLOS CAMISONES TAN MONOS

Y que no te permitían dar el pecho tranquilamente. Tampoco te llevarás al hospital esos pijamas que, en su momento, te parecieron útiles. Ante la posibilidad de que no te puedas mover mucho, ponerte unos pantalones, por muy elásticos que sean, puede convertirse en una disciplina olímpica. Comodidad y funcionalidad ante todo, por favor.

3. LA MALETA DEL HOSPITAL SE REDUCE A LA MITAD

Ahora ya sabes qué es lo único que necesita tu recién nacido: leche (materna o de fórmula), pañales y unos peleles fáciles de poner y quitar porque le cambiarás unas doscientas veces al día. Quizá una toquilla o algún tipo de embozo tampoco te venga mal. Todo ese surtido de mantas, colchitas, calcetines, manoplitas, gorros, chupetes variados, colonias, cremitas, peluches y modelitos de los domingos se quedarán en casa. O incluso también hayan corrido la misma suerte que los camisones monos.

4. ESCUCHAR LOS CONSEJOS NO NECESITADOS/ NO ESCUCHAR LOS QUE NECESITABAS

Ahora ya sabes quiénes son tus fuentes de sabiduría de confianza. Sigue escuchándolas. Además, ya has adquirido experiencia en hacer caso omiso de lo que menos te interesa poniendo cara de interés.

 

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Una publicación compartida de Kim Kardashian West (@kimkardashian) el 6 de Jun de 2017 a la(s) 4:30 PDT

6. AGOBIARTE

Las llamadas desesperadas a las enfermeras se reducen en un 99% con tu segundo hijo. Una vez en casa, las visitas a urgencias por un cordón umbilical que no se cura en 2 días o las llamadas al 061 cuando el bebé duerme una hora más de lo habitual también caen en picado. Los recién nacidos no son ningún misterio para ti, aunque todos son diferentes. Al menos, ya sabes que no cada pequeña incidencia es sinónimo de algo malo.

7. COMPRAR ACCESORIOS DE BEBÉ A LO LOCO

Ya lo hiciste con tu primer bebé: te hiciste con TODO lo que te recomendaron que te sería útil. Y luego usaste la mitad o incluso menos. Ahora el ahorro en parafernalia baby aumenta a medida en que ganas espacio en tu casa. ¿Esterilizador de biberones? ¡Pero si se pueden hervir! ¿Una papelera específica para pañales? ¡Pero si con bajarlos a la basura es suficiente! Y así, todo.

7.1. COMPRAR ZAPATITOS DE BEBÉ

Los bebés no caminan. Además, sus pies están creciendo y formándose continuamente así que el calzado con suela dura puede incluso perjudicar a ese desarrollo. Si hace calor, los bebés deben estar descalzos porque, además, su temperatura corporal se regula por los pies. Si hace frío, calcetines y patucos son la solución. Con tu segundo hijo no volverás a picar con esas carísimas sneakers de firma de la talla 16 que apenas se puso para una foto.

 

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Una publicación compartida de Miroslava Duma (@miraduma) el 15 de Dic de 2016 a la(s) 6:15 PST

8. RECHAZAR AYUDA QUE NECESITAS O NO PEDIRLA

Ahora ya sabes que aquello de la 'supermamá' no existe, y menos con uno niño y un bebé a tu cargo. Las madres ni podemos ni debemos poder con todo. Cuando necesites ayuda, ahora la pides sin pudor a quien tengas cerca. Y, nada de orgullo: si alguien se ofrece a echarte una mano con cualquier cosa que te pueda hacer falta, no la rechazarás. Cero agobios.

9. NO TENER UN GRUPO DE APOYO DE WHATSAPP

Con familiares, amigas o conocidas que tenéis algo en común: sois madres. Tardaste mucho en unirte a uno con el primero pero, al segundo día de fiebre tras esa vacuna, viste que te sirvieron mucho más sus consejos que presentarte en Urgencias a las 2 de la mañana. Además, los miembros de ese grupo de apoyo probablemetne tendrán los mismos horarios intempestivos que tú. Todo ventajas.

10. NO HACER LO QUE TE APETEZCA CUANDO TE APETEZCA

Si lo pasaste fatal cuando el hospital se te llenó de visitas inesperadas (o nunca las recibiste), si sufrías cuando todos cogían a tu bebé o estabas harta de recibir llamadas y tener que contestarlas, ahora ha llegado el momento de recordar lo mal que te sentiste durante esos días. Y de evitar que vuelva a pasar. Asegúrate de hacer las cosas a tu manera para evitar males mayores.

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