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10 estudios que suenan a broma pero nos dicen cómo vivir mejor

Logotipo de Harper's Bazaar Harper's Bazaar 30/03/2017 harpersbazaar.es

Desde 1991, la Universidad de Harvard acoge la entrega de unos premios que dejan atónita tanto a la comunidad científica internacional como a los que jamás se han acercado a una pipeta o una tabla periódica de elementos. Se trata de los Ig Nobel, que otorga la revista Annals of Improbable Research a las investigaciones reales más incomprensibles y divertidas. Estudios como el que demostró que las pulgas de gato saltan más que las de los perros (galardón en 2008) o el que calculó el coeficiente de fricción de la cáscara de plátano al ser pisada (en 2014) son buenos ejemplos.

Sin embargo, no son necesarios estos premios para que nos tomemos a risa muchas investigaciones científicas que, a priori, pueden no resultarnos demasiado serias. Son aquellas que, en ocasiones, nos dicen cómo dormir, cómo sentarnos o cómo hacer prácticamente cualquier gesto del día a día. Lo que ignoramos es que, detrás de buena parte de ellos, hay años de estudio para lograr unos resultados que, más allá de lo anecdótico o de lo simpático que nos resulte, nos está dando la pauta de la buena vida.

Hemos seleccionado 10 de ellos, entre lo absurdo y lo surrealista, pero todos con un único fin: hacernos la vida un poquito mejor… si lo lleváramos a cabo.

Un estudio de la Universidad de Southampton en el que participaron 1.229 personas de Reino Unido llegó a la conclusión de que aquellos que se iban a la cama después de las 11 de la noche y no se despertaban hasta pasadas las 8 eran más felices y, además, ganaban más dinero que los que madrugaban mucho o se iban a la cama más temprano. Al mismo tiempo, un estudio de dos psicólogos londinenses, Satoshi Kanazawa y Kaja Perina, asegura que los más inteligentes son los capaces de despertarse cuando el cuerpo lo pide, sin necesidad de despertadores.

Un estudio de la Universidad de Southampton en el que participaron 1.229 personas de Reino Unido llegó a la conclusión de que aquellos que se iban a la cama después de las 11 de la noche y no se despertaban hasta pasadas las 8 eran más felices y, además, ganaban más dinero que los que madrugaban mucho o se iban a la cama más temprano. Al mismo tiempo, un estudio de dos psicólogos londinenses, Satoshi Kanazawa y Kaja Perina, asegura que los más inteligentes son los capaces de despertarse cuando el cuerpo lo pide, sin necesidad de despertadores.
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