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4 cosas que nunca deberías decirle a tu pareja

AR AR 17/03/2016 Ana Villarrubia
Cosas que no debes decirle a tu pareja, por Ana Villarrubia © AR Revista Cosas que no debes decirle a tu pareja, por Ana Villarrubia

Desde esa primera imagen idealizada que tenías de él hasta la concepción realista que ahora tienes de sus defectos y de sus virtudes, ha pasado ya algo de tiempo. El roce y la convivencia te han permitido conocer mejor a tu pareja, y seguramente tengas la sensación de haber recorrido un interesante camino. Un camino exitoso, pues te ha traído hasta el punto en el que hoy estás, pero no exento de dificultades.

Es precisamente en la resolución asertiva y creativa de los conflictos donde la pareja crece, se ajusta y se enriquece. Si las cosas han ido medianamente bien, ahora os separan menos tabús y os une una mayor espontaneidad. La intimidad que habéis llegado a construir hace que muchas veces podáis adivinar las intenciones del otro sin que llegue a verbalizarlas, y que os sintáis libres para compartir confidencias que jamás seríais capaces de hacer fuera de la pareja.

Pocas sensaciones son tan agradables y conceden tanta seguridad como esa de "poder ser yo misma" sin tener que avergonzarme por nada. Ahora bien, alguna que otra vez tanta sinceridad puede jugarnos una mala pasada.¿Hay cosas que no deben decirse? ¿Debe limitarse la sinceridad en la pareja?

Me gustaría decirte que no, que no hay nada que justifique limitar tus ansias de transparencia, pero la experiencia nos dice que las cosas no son tan fáciles. Igual que decimos que nuestra libertad acaba en el momento en el que invadimos la libertad de quien tenemos al lado, en pareja puedes hacer tuyo el lema de que tu sinceridad queda limitada en el momento en el que, con ella, hieres (gratuitamente) sus sentimientos.

Veamos algunos ejemplos de "joyitas de la sinceridad" que te conducirán, sí o sí, al desastre:

1. "Eres igual que tu padre".

Un comentario que no por cierto deja de ser algo rastrero en función del momento en el que se utilice. En serio, ¿qué necesidad tienes de meter el dedo en la yaga? Por supuesto que tiene comentarios y reacciones que te recuerdan a tu suegro, pero reprochándoselo de este modo no vas a conseguir que nada de eso cambie. Céntrate mejor en señalarle lo que no te gusta y en pedir claramente lo que deseas. Ahorrarte la comparación te ahorrará también un disgusto.

2. "Ocúpate tu de los niños / la plancha / la cocina…, pero hazlo exactamente como te digo" o "Deja, quita, vete, que ya lo hago yo".

Lo siento pero eso no vale. Si le pides que se involucre en lo que consideras que es una responsabilidad compartida, no puedes pretender que lo haga como si fuera un calco de ti misma. Tendrá su estilo, tendrá su forma, y no tiene por qué ser peor que la tuya (por mucho que te cueste creerlo). Al marcarle constantemente cómo debe hacer las cosas le envías el mansaje implícito de que él no tiene ni idea y solo tú sabes hacer las cosas bien. Si luego te molesta que te diga que eres una controladora redomada, entonces obvia este tipo de comentarios y flexibiliza tus exigencias.

3. "Ya me dijo mi madre que esto contigo iba ser así". Se supone que sois un equipo, cambiarse de bando en medio de un conflicto es innoble. Además, tu madre dice muchas cosas, y solo lo hace porque tenéis mucha confianza y porque quiere protegerte. ¿Por qué utilizar esto ahora en su contra? Piensa con más perspectiva: cuando se os pase el enfado jamás podrás borrar de su mente esa confesión, y habrás conseguido que acumule un rencor innecesario hacia tu madre. La primera perjudicada eres tú.

4. "Con otras parejas he disfrutado más en la cama". ¿Qué ganas con ese dardo envenenado? Afirmaciones de este tipo solo pueden perjudicarte, por muy ciertas que sean. Si tus relaciones sexuales no son todo lo satisfactorias que desearías, ¿no eres tú la primera interesada en que esto cambie? No hay nada que reprochar, lo que hay es un terreno en el que la responsabilidad es compartida y la experiencia os dice que os queda mucho por explorar. Juntos, no enfrentados, ni heridos por comparaciones innecesarias.

Así las cosas, parece que la sinceridad, en la pareja, está bastante sobrevalorada. No es que no debamos ser sinceros, máss bien se trata de ser amablemente sinceros pues la cruda verdad mal manejada puede herir a quien más nos importa cuidar.

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