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Anatomía de una base de maquillaje

Logotipo de Harper's Bazaar Harper's Bazaar 23/12/2016 harpersbazaar.es

Encuentra la tuya

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Si te ha pasado, que sepas que no eres la única. Muchas mujeres se ven más feas maquilladas que sin maquillar. Eso es así. Brillante, demasiado oscura o palidérrima, con la piel tirante, las manos pringosas... El drama frente al espejo comienza por haber elegido mal la base de maquillaje. Ese puede ser el primer motivo que haga que no te guste verte maquillada y termines renunciando a una de las rutinas de belleza que mejor cara consigue. La elección de una base adecuada es clave para que el resto de maquillaje favorezca. A la hora de elegir, tan importante es el tono como la textura, incluso el formato con el que se aplica. Pincel, esponja, líquido, compacto, acabado mate... ¿Por dónde empezar? Te damos las líneas maestras de la estrategia de compra:

¿Textura? en polvo, líquido, compacto... Depende del tipo de piel

Si tu piel es mixta, cualquier base que te guste te podrá valer. Pero existen maquillajes especialmente diseñados y adaptados a la piel grasa y a la piel seca. Para las primeras, deben ser no comedogénicas, además es importante que tengan efecto mate y equilibrante. Mejor si en su fórmula llevan activos que ayuden a reducir los poros, depositando un ligero velo mate sobre el rostro que atenúa las imperfecciones (como las rojeces). Es importante que se hidrate antes la piel con una crema libre de aceites. Habitualmente las encuentras en fluído y en compacto.

Si la piel es seca, la base de maquillaje debe llevar activos hidratantes. Suelen ser en formato líquido o crema. Normalmente, no encontrarás en compacto algo adecuado para la piel seca y, salvo excepciones en el terreno del polvo mineral, tampoco conviene recurrir a la base de maquillaje en polvo.

Busca tu comodidad: en esponja, barra, pincel

No todas valemos para la base de maquillaje fluida. Si estás acostumbrada a aplicarte la base a toda velocidad, con mala luz o mientras haces otra cosa, opta por los nuevos formatos. Por ejemplo, los cushions, que son esponjitas como las de pegar los sellos que vienen con la base impregnada para que la tomes con las yemas de los dedos. También hay pinceles cargados con base. La clásica cajita de maquillaje compacto con borla también es muy cómoda, no sólo para retoques sino para maquillar todo el rostro.

Entiende el tono de tu piel o, mejor dicho, el subtono

Este concepto se refiere a la luz que emite tu piel, no a que sea más clara u oscura. Para entender mejor si eres subtono cálido o subtono frío, dos claves: Si normalmente te bronceas con facilidad, eres cálido. Si no, frío. Las venas te dan otra pista. Azules o moradas corresponden a subtonos fríos y verdes a los cálidos. Si son medio verdes medio azules, eres neutra.

Bonus para sensibles

¡Atentas todas! Existe una cosa maravillosa llamada maquillaje mineral. Son polvos que llevan mica u óxido de hierro. Ideales para pieles sensibles, van mezclados con dióxido de titanio y zinc, y calman. Cubren de forma natural y duran todo el día. Se adaptan a pieles jóvenes y maduras, pálidas y pigmentadas. Un buen maquillaje mineral debe cumplir cinco funciones: iluminar, aportar color, corregir imperfecciones, proteger del sol y fijar el look. Pero hay que mirar bien las etiquetas. Para que sea 100% mineral no puede contener ningún tipo de relleno: ni talco, ni aceite, ni minerales pesados como el oxicloruro de bismuto. Si no, pierde sus propiedades terapéuticas. Se aplican con un pincel de pelo rígido y tupido.

Último consejo

Cuando vayas a la tienda, pide que te dejen probar la base antes de comprarla. Por cierto, la base no se prueba en la mano, sino en la cara, con la piel limpia. El objetivo es comprar aquella que, al ponerla sobre la piel, no se vea. Que se funda con tu tono. Si no lo ves bien, pide salir con un espejo a un sitio con luz natural. De no hacerlo así te arriesgas a llevarte una base demasiado clara u oscura o de un tono rosado o amarillento que no armonice con lo natural de tu tez.

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