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Ashley Graham no pudo asistir a la gala del Met en 2016 porque no tenía nada que ponerse

Logotipo de Glamour Glamour 08/08/2017 Glamour
Ashley Graham Met Gala © Getty Images Ashley Graham Met Gala

¿Vuelve a salir a la palestra el debate sobre las tallas en el mundo de la moda?

Imagínate a una hermosa modelo sentada en el sofá, en su casa, vestida con vaqueros y una camiseta observando desconcertada su invitación a la gala del Met de 2016 mientras ésta se celebra. ¿Quién sería capaz de declinar un acontecimiento así, trabajando en el mundo de la moda? Nadie, peroAshley Graham se encontró en esta situación en 2016 y no precisamente por no querer estar allí sino porque, como acaba de revelar, ningún diseñador quiso vestirla. ¿El motivo? En la entrevista no habla de tallas, su caballo de batalla habitual, sino que afirma que no encontró ninguna firma que llegase a tiempo para crear un vestido para ella.

Ahora convertida en toda una supermodelo, quizá Ashley no quiere remover esa eterna asignatura pendiente de la industria de la moda que es crear tallas para todas las mujeres. Pero lo cierto es que nadie llegó a tiempo de crear una pieza a su medida y, en la edición de 2016, se quedó en casa.

 

Watch @latenightseth tonight!!!!

Una publicación compartida de A S H L E Y G R A H A M (@theashleygraham) el 7 de Ago de 2017 a la(s) 5:03 PDT

Sorprendentemente, Ashley asegura en esta entrevista que uno de los motivos que le impidieron acudir al Met Ball de 2016 fue porque su marido dio un abrazo a Anna Wintour poco antes de que se celebrase. No sabemos si contó esta anécdota en serio o en broma, si el abrazo se produjo de verdad o si sería tan incómodo como para que éste fuera determinante para que Graham no pudiese establecer una buena relación con ningún diseñador para esa noche. Pero lo cierto es que, aún invitada, no pudo ir porque no tenía nada que ponerse.

Parece que Ashley pudo planificar su asistencia a la gala de 2017, dedicada a Rei Kawakubo, con mucho más tiempo. Y de hecho llevó uno de los looks que más respetaron el dresscode de toda la noche, firmado nada menos que por H&M y de inspiración origami. Así que, este año, no debió haber abrazo y, sobre todo, sí que hubo unos acertados contactos previos para encontrar un vestido que resultó ser ganador.

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