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Astenia primaveral: cinco pasos para superar el cansancio y salir de la apatía

Vanitatis Vanitatis 25/04/2016 Amor Sáez
© Externa

Cansancio y poca energía. También falta de concentración, desgana y apatía, dolor de cabeza, somnolencia, irritabilidad y nerviosismo... Y todo ello, con la llegada de la primavera. ¿Qué tiene este cambio de estación para que tantas personas -hasta un 85% de la población, según una encuesta realizada por la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (SEDCA)- sufran este tipo de síntomas?

“La astenia primaveral ocurre durante las primeras semanas y se debe a una alteración de los ritmos circadianos que genera cambios en la producción de endorfinas, serotonina, melatonina y otras sustancias del sistema nervioso, lo que provoca una sensación de decaimiento físico e intelectual”, explica el doctor Miguel Martín Almendros, coordinador del Grupo de Trabajo de Fitoterapia, de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN). Es un trastorno adaptativo, “hasta que el organismo se autorregula y acomoda al nuevo entorno”, afirma. Y hay personas que se ven más afectadas que otras, como por ejemplo las que sufren de alergia, “ya que es cuando aparecen la congestión nasal y las dificultades respiratorias asociadas a la polinización, lo que aumenta el malestar”. También lo sufren con mayor intensidad las que tienen sobrecargas de estrés, problemas familiares o personales. La encuesta realizada por la SEDCA concluye que son las mujeres las que más sufren cansancio y falta de energía. Por edad, a partir de los 45 años.

(Foto: Cortesía Rosa Chá) © Proporcionado por Glamouratis (Foto: Cortesía Rosa Chá)

Soluciones 

Desayuno energético. Un desayuno a base de alimentos con alto contenido energético puede ayudar a combatir los síntomas propios de la astenia primaveral, según la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (SEDCA). Se recomienda consumir alimentos que aporten hidratos de carbono –como el pan o los cereales–, proteínas –como los lácteos, fiambre de pavo o huevos–, lípidos –como el aceite de oliva– y vitaminas y minerales (procedentes de las frutas). “El desayuno es la comida más importante del día, debe aportar el 25% de toda la ingesta diaria. Un desayuno completo nos va a ayudar a tener más energía y hacer frente a la actividad diaria en mejores condiciones”, asegura Rosa García Alcón, secretaria científica de la SEDCA. 

Dieta. “Hay que realizar cinco comidas al día para evitar bajadas de glucosa que pueden aumentar la sensación de fatiga y afectar al estado de ánimo”, recomienda el Dr. Martín Almendros. Seguir una alimentación equilibrada y variada, con alimentos que aporten energía y sean ricos en antioxidantes, como los frutos rojos, el tomate y las naranjas –frutas y verduras en general–, para sentirnos más activos y menos apáticos. Apostar por los alimentos frescos y evitar los productos preparados o que sobrecarguen el aparato digestivo, como los fritos y embutidos grasos, que aportan grasa saturada, demasiada sal y dificultan la digestión. Y tomar unos dos litros de líquido al día, sobre todo en forma de agua. 

Jalea Real. Este complemento nutricional aporta vitaminas A, B, C y E, minerales y oligoelementos, aminoácidos y un ácido graso no saturado con propiedades antibacterianas y antifúngicas. “Estimula las defensas, aporta energía, reduce la sensación de fatiga, incrementa la resistencia física y mental, además de otros muchos beneficios”, indica el doctor Martín Almendros

Sol. Los expertos aconsejan tomar el sol 10 minutos al día durante todo el año, a ser posible a primera hora de la mañana, para cargarse de energía y vitalidad.  

Descanso. Se deben seguir unos horarios fijos en cuanto al descanso para que el organismo recupere el equilibrio. Dormir de 7 a 8 horas diarias ayuda al organismo a adaptarse mejor al cambio. Y es aconsejable que pasen unas tres horas desde la cena para irse a la cama, tener una temperatura adecuada en la habitación –unos 18ºC– y procurar acostarse siempre a la misma hora. 

Ejercicio: Hay que practicar ejercicio de forma moderada y regular para aumentar la producción de endorfinas. Y realizar actividades placenteras para vencer la desmotivación y elevar el estado anímico. 

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