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Batalla de maquillaje: pinceles vs esponjas... ¡y cepillos!

Harper's Bazaar Harper's Bazaar 07/04/2016 harpersbazaar.es

Si es buena, te permite usar poca cantidad de base y repartirla de una forma natural.

Si es buena, te permite usar poca cantidad de base y repartirla de una forma natural.
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Para que la base de maquillaje cubra imperfecciones de la piel y favorezca el aspecto general del rostro, todo ello con un acabado imperceptible, tan importante es dar con el tono, textura y función del fondo en si, como las herramientas con las que lo extiendes. Los mejores maquilladores del mundo saben perfectamente hacerlo con las yemas de los dedos, pero el común de los mortales siempre conseguirá un resultado mejor (más cubriente pero natural) si usa una esponja o una brocha. Del resultado que quieras tener dependerá la elección de uno u otro. Teniendo en cuenta que las esponjas ya no son lo que eran ni los pinceles se quedan en lo que ya conoces, es hora de refrescar los conocimientos. Cada vez más, el mercado de la belleza ofrece sistemas nuevos que adaptan a manos inexpertas las herramientas infalibles de los profesionales. Buen ejemplo de ello es el éxito (y posterior copia por parte de otras marcas) de la BeautyBlender, la famosa esponjita en forma de huevo que no falta en ningún tocador VIP.

Esponja y pincel

La idea de usar una brocha o una esponja es adaptar el reparto de producto a todas las zonas de tu rostro. Hay determinados puntos como la línea de la mandíbula, alrededor de la nariz y la zona de los ojos, que precisan de un perfilado mayor en el cual las yemas de los dedos, más que ayudar, estorban. Por ejemplo, las esponjas, que se usan no arrastrando por la piel, sino a pequeños golpecitos, pretenden hacer penetrar un poco el producto, para una mayor duración. Además, sus esquinas en pico son muy útiles para esas zonas de las que hablaba antes, donde no conviene nada que se quede almacenado maquillaje: aletas de la nariz, lagrimal, línea mandibular... Su mejor baza: no dejan marcas. La esponja consigue, en líneas generales, mayor naturalidad. Durante un tiempo han acarreado con mala fama porque su material absorbía cantidad de producto y se desperdiciaba. Además, limpiarlas era un engorro innegociable. Ahora estos dos problemas se han acabado. Las esponjas de nueva generación, al menos las de buena calidad, están fabricadas con un material que asegura que la esponja no absorberá el maquillaje, sino que lo mantendrá en la superficie, ahorrando producto y permitiendo un mayor alcance. Y para la limpieza, venden productos adhoc que te aseguran una higiene rápida y segura para este tipo de herramientas que están en contacto con tu piel.

Por su parte, la brocha te permite aplicar la base sin tocar la piel con los dedos, repartirla adecuadamente por todo el rostro y que el gesto sea muy rápido y agradable. Existen diferentes tipos de pinceles que se usan para extender la base de maquillaje. Lloyd Simmonds, maquillador oficial de YSL y creador de una fabulosa brocha troquelada, nos ayuda a entender el uso de lo último: las brochas que están cortadas en recto. "Lo primero, en cuestión de fondos de maquillaje, menos siempre es más. Comenzamos aplicando el fondo con la brocha, para permitir que la piel lo absorba, efectuando movimientos circulares desde el centro hasta el exterior del rostro, extendiéndolo de manera uniforme. Para las zonas con necesidades especiales, aplicamos el producto con la brocha, realizando suaves golpecitos para dejar una mayor dosis de producto (alrededor de la nariz, mentón o frente, por ejemplo). Debemos procurar siempre que la capa sea lo más fina posible para poder unificar el tono", recomienda.

La irrupción del cepillo de maquillaje

Una vez conocidas las virtudes de brochas y esponjas, entre cuyos lanzamientos hay novedades bastante interesantes que te explicaré en el escaparate de shopping más abajo, toca hablar de la verdadera novedad: los cepillos de maquillaje. Su gran baza es la suavidad y que consigue un acabado liso sin demarcación. ¿Cómo se usa? Una vez impregnado de fluido o polvos, el cepillo se desliza y alisa uniformemente la textura de la piel. Otra de sus ventajas es que consigue el mismo resultado en ambos lados de la cara porque está adaptada a zurdos y diestros. Su cabezal consta de unas fibras finas, distribuidas de forma escrupulosamente uniforme, en un conjunto más denso de lo hasta hoy conocido. Son suaves, flexibles y su forma curva hacen que el cepillo se adapte de forma mucho más fácil a los contornos del rostro. Las buenas (MAC, Artis o ByTerry) tienen entre tres y diez veces más fibras que las brochas convencionales, lo que consigue una aplicación más suave y una cobertura más perfecta y natural. Su ergonomía es muy user-friendly. De hecho, las puedes usar igual con ambas manos y sin mirar.

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