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Bebé: enséñale así a manejar la cuchara

Logotipo de Crecer Feliz Crecer Feliz 23/02/2016 Patricia Morcillo
Bebé: enséñale así a manejar la cuchara © Copyright © 2016 Hearst Magazines, S.L. Bebé: enséñale así a manejar la cuchara

A partir del año, el niño ya puede comer muchos de los alimentos que tomamos los adultos (preparados o desmenuzados para él), muestra interés por probar lo que tenemos en el plato y es mucho más activo en la comida: ya se empeña en intervenir y participar. Es el momento ideal para ir enseñándole a comer de forma más autónoma, primero con los dedos y después con la cuchara.

Comer con los dedos

Es un paso previo necesario. Mientras le das de comer con la cuchara, pon a su alcance alimentos blandos en trocitos que pueda coger con los dedos: quesito, tortilla, guisantes, corteza de pan, jamón York picado, huevo duro, zanahoria cocida, plátano... Esto le da la oportunidad de aprender a distinguir las texturas, temperaturas y sabores de los distintos alimentos y hace que los acepte mejor, que empiece a masticar los sólidos, que tenga curiosidad por probar cosas nuevas y que se sienta muy orgulloso al conseguir comerlas por sí mismo.

Una cuchara para él, otra para ti

Tras esta experiencia de comer con los dedos (o de meter las manos en el puré para relamérselas), está preparado para empezar a “trastear” con su cuchara. Compra dos iguales, una se la das a él y la otra la utilizas tú para ir dándole cucharadas. Celebra que juegue con su cuchara golpeando en la trona o en el plato, chupándola, tirándola al suelo para que tú se la des después de lavarla... El objetivo es que le guste. Una vez conseguido, si ves que tiene interés, enséñale a hacer el movimiento. No es fácil, exige coordinación óculo-manual, juego de muñeca, equilibrio... y meses de ensayo y error. La comida se le derramará, no acertará al llevársela a la boca, se ensuciará, salpicará y lo pondrá todo perdido. No importa: ponle un babero amplio o un baby, extiende un hule o papel de periódico bajo su trona... Sólo si permites que ensucie aprenderá a utilizarla.

Sentadle a vuestra mesa

Es el paso definitivo: con su trona arrimada a la mesa familiar, su biberón o taza de aprendizaje a mano y armado con su cuchara, en un buen ambiente (sin enfados y sin televisión), aprenderá de vosotros a comer bien. Poned a su alcance alimentos que pueda probar, pero no en su plato, y picad de ellos para ver si se anima. Y sigue alternando sus cucharadas con las que tú le das... mientras te deje.

¿Cómo ha de ser su cuchara? Para que aprenda a utilizarla...

Debe ser algo más grande que las que has usado hasta ahora. Conviene que siga siendo de plástico, salvo si ya está acostumbrado a las de metal. Para que le resulte más fácil utilizarla conviene que tenga el mango curvo, esto facilita la maniobra de cargarla y llevarla a la boca sin derramar el contenido. Cómprale una que esté decorada con motivos infantiles para que le resulte más alegre y atractiva.

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