Al utilizar este servicio y el contenido relacionado, aceptas el uso de cookies para análisis, contenido personalizado y publicidad.
Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

Bebé 3-6 meses: ¡cuánto dice sin hablar!

Crecer Feliz Crecer Feliz 19/05/2016 Esther García Schmah, psicóloga y pedagoga

interior-3-6-meses © Proporcionado por Crecer Feliz interior-3-6-meses No es por casualidad que los niños de todo el mundo representen en sus dibujos la felicidad con una sonrisa y la tristeza con lágrimas. Son gestos universales. Del mismo modo, una cara con la boca abierta y las cejas levantadas expresa sorpresa. Y otra con la boca torcida hacia abajo con la lengua asomando, asco. Las expresiones faciales que surgen ante cada una de las emocionesbásicas (alegría, miedo, sorpresa…) son innatas y espontáneas, de modo que sólo con observar el rostro de un bebé, es posible entender qué emoción está experimentando en ese momento.

Tú sí que le entiendes Y esto resulta especialmente fácil para ti, mamá, que llevas varios meses observando a tu hijo y ya eres toda una experta en identificar lo que expresa con sus gestos y con sus reacciones.

Por ejemplo, sabes cuándo está cansado de jugar y necesita descansar (deja de mirarte o de observar el juguete, se muestra inquieto y gira la cabeza hacia otro lado); cuando tiene sueño (hacia los 5 o 6 meses se frota los ojos, se toca la cabeza, se mueve incómodo...) o cuando está deseando que le cojas (al final de este trimestre es probable que empiece ya a echarte los brazos para que lo hagas).

Su sonrisa dice mucho El llanto fue la primera forma de comunicación de tu hijo. En muy poco tiempo aprendiste a diferenciar perfectamente cuál era la razón de sus lágrimas (hay varios estudios que dicen que al mes de vida los padres saben ya distinguir por qué llora el bebé) y desde el principio tuviste muy clara la importancia de responder a ese llanto y de acudir a su lado para reconfortarle.

Ahora sigue utilizándolo para comunicarse, claro, pero cuenta también con otra forma de expresión más agradable y que a ti te llena de satisfacción: la sonrisa social, que es voluntaria y dirigida a otra persona con intención comunicativa. Gracias a ella sabes cuándo se siente feliz tu hijo, qué le gusta, cómo le gustas tú...

Y está demostrado que si el pequeño nota que su sonrisa provoca que papá y mamá le hablen con más alegría, jueguen con él, etc., se refuerza en él el uso de esta expresión. Además, en algún momento de estos meses sus sonrisas se transformarán en sonoras carcajadas (la primera no se olvida nunca) con las que te dirá lo feliz que se siente contigo o cuánto le gusta ese juego.

Dialoga con él Como ves, ahora tu hijo se comunica contigo de mil maneras. Y necesita que tú hagas lo mismo: tu voz es el sonido que más le gusta, no se cansa de escucharla. Tú no te cansas de hablarle, como si ya te entendiera (y es que, a su manera, ¡te entiende!).

Pero no solo eso: además de escucharte con atención y responderte con su expresión facial, tu bebé ha empezado también a emitir gorjeos, grititos y balbuceos. Se trata de una comunicación muy bien sincronizada: pese a lo pequeñito que es, ya comienza a utilizar una estructura de diálogo, que consiste en escuchar con atención y “hablar” a continuación como respuesta.

Hazlo tú también así: cuando gorjee, respóndele con entusiasmo y espera a que emita su contestación.

De esta forma ayudas a que crezca el vínculo entre vosotros al tiempo que favoreces su desarrollo psicológico e intelectual y el inicio del lenguaje. ¡Y tenéis muchas cosas que deciros!

Tus manos también le hablanEl bebé necesita sentir el contacto físico de mamá y papá. Las manos no sólo sirven para cambiar pañales o darle un juguete, en ellas se encierra un auténtico diálogo de amor que tu hijo sabe interpretar desde el día en que las siente por primera vez acariciándole. Aprovecha esa gran fuerza comunicativa que tienen para decirle a tu pequeño lo mucho que le quieres.

¡Qué curioso!Los primeros balbuceos son similares en cualquier niño del mundo, pero muy pronto van asemejándose cada vez más a los sonidos y al ritmo de su lengua materna, en un intento del bebé por imitar lo que escucha a diario.

Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más de Crecer Feliz

image beaconimage beaconimage beacon