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Benidorm sigue estando de moda (aunque no te lo creas)

Vanitatis Vanitatis 08/07/2016 Ángeles Castillo

© Externa

Si hay una ciudad de excesos en España, es Benidorm, que puede enorgullecerse de ser nuestro Dubái, por excéntrica y mayestática a su manera. Ese lugar en el que se levanta lo mayor, lo más alto, lo primero y lo principal. La villa mediterránea vive todo a lo grande y de una manera rocambolesca de verdad, pero no solo. Es cierto que es carne de turismo de masas, destino preferente de viajes del Imserso y rollo discotequero de litrona y neón, pero también mucho más que eso.

Hay un Benidorm injustamente olvidado, y que siga así, que se llama cala del Tío Ximo o isla, y que se afana por mostrar su naturalidad y elegancia. Y también hay una manera de verlo con ojos neoyorquinos para alabar su 'skyline' recortando su silueta sobre la sierra de Aitana, que es el techo de la provincia (1557 m). Sí, también Benidorm, nuestra ciudad de los rascacielos, fue un pueblo pesquero con encanto donde se pescaba el atún con almadraba, pero cayó en las redes del turismo. Te damos 10 motivos para ir. 10 razones por las que B. sigue estando de moda. Ten fe.

1. Siempre te quedará poniente

Si te quedas en la playa donde sale el sol, entonces vivirás el Benidorm apoteósico, el de las aglomeraciones y el lleno total, el de queremos marcha, marcha y los garitos a la última. Pero si vas a donde el sol se pone, entonces serás un benidormense más, seguramente dejando rodar tu flamante bici por su bello paseo marítimo. Están unidas por un balcón al que hay que asomarse, el del Mediterráneo.

2. Se ha vuelto elegante y sofisticado

Dejamos a un lado esta vez el Asia Gardens, para colarnos en el mítico hotel Don Pancho, uno de los pioneros, que ya no es ni la sombra de lo que fue, en plena era de los 'touroperadores' y el 'boom'. El Don Pancho ha abierto sus puertas de nuevo completamente renovado, con fachada revestida con un material de ultimísima generación, el Krion Solid Surface, producido por Porcelanosa, y su esencia azteca de siempre. ¿Más lujos? Todas las habitaciones, que son 255, tienen vistas al ancho mar, algunas terrazas privadas y ducha infinita y maravillosa -no todos los días se ducha uno con una pared acristalada y mirando el horizonte-, y cuenta con una terraza 'chill out' de diseño y con música. Te podrás apuntar a clase de gimnasia, idiomas o baile, o a una cata de vino. Este hotel forma parte del 'skyline' benidormense. 

3. Tiene calas paradisiacas

Como si fuera Mallorca, Ibiza o cualquier rincón del Cabo de Creus, salvando las distancias, pero en cualquier caso pura tentación mediterránea. No te creas que Benidorm es solo playas masificadas y toallas pareadas. Hay que tener fe. Ahí está la cala del Tío Ximo, que existió en verdad, y la Almadrava, para los amantes de los baños en soledad y el buceo, y todos los precipicios que dibujan la costa y que tienen su cumbre en una fortificación del siglo XVIII. Y allá en lo alto la Sierra Helada, un parque natural con acantilados de más de 300 metros de altura y vegetación de valor excepcional. Por situarnos, separa las bahías de Benidorm y Altea.

Sí, esta cala está en Benidorm; es la del tío Ximo (Foto: VisitBenidorm) © Proporcionado por Glamouratis Sí, esta cala está en Benidorm; es la del tío Ximo (Foto: VisitBenidorm)

4. … y hasta una isla

Está frente a la pequeña cala de Mal Pas, que es la joya de la corona urbana, entre las playas de Levante y Poniente, recortando el otro 'skyline', el del horizonte marítimo, y es el paraíso de los submarinistas. Cómo no, si es una reserva marina con un gran número de especies protegidas. Podrás ir en barco (con visión submarina) desde el puerto en un viaje que dura solo 20 minutos. Se la conoce también como la isla de los periodistas, fue campamento base de piratas, refugio de familias que huyeron del cólera en el XVIII, no le falta su leyenda y está colonizada por paíños y gaviotas.

5. No todo es superficial, cuestión de fondo

Benidorm es para bucearlo sí o sí (Foto: VisitBenidorm) © Proporcionado por Glamouratis Benidorm es para bucearlo sí o sí (Foto: VisitBenidorm)

Benidorm no solo son sus noches locas y ni siquiera sus días de sol y playa, vuelta y vuelta. También aquí tendrás que llegar al fondo y apuntarte a alguna de las rutas de 'snorkel' o submarinismo y conocer lo que hay bajo la superficie. Por ejemplo, en la ruta Mal Pas, siguiendo la pared de Punta Canfali, sobre la que descansa el Balcón del Mediterráneo, hay un fondo blanquísimo de arenal habitado por pelayas (pequeños lenguados) y salmonetes, que comparten espacio con otros peces de roca. Se puede llegar a ver alguna raya y algún torpedo.

6. El primer cable-ski en el mar y mucho kayak

En kayak y con la ciudad de los rascacielos al fondo (Foto: VisitBenidorm) © Proporcionado por Glamouratis En kayak y con la ciudad de los rascacielos al fondo (Foto: VisitBenidorm)

También hay un Benidorm dentro del mar. Un circuito de 1.000 metros cuadrados de perímetro con cuatro torres unidas entre sí mediante un cable que permite hacer esquí náutico sin necesidad de barco; el cable-ski, el primero dentro del mar, dicen con orgullo. Y no solo. También podrás darle al 'wakeboard', que es el 'snowboard' marítimo, hasta hacer acrobacias, y al 'kitesurf'. No te olvides de subirte al kayak y recorrer, remo mediante, estas aguas.

7. Mercados y mercadillos

El del Cisne, que es de antigüedades (aqui todo se compra y se vende), tiene música jazz en vivo y se celebra los sábados y domingos por la mañana (de 8 a 13:30 h) junto al camping Benisol (carretera nacional N-332, km 124). El Pueblo, junto al hotel del mismo nombre, en la avenida de L’Admirall Bernat de Sarrià los miércoles y domingos por la mañana, y el de Foietes, que es el municipal, los miércoles en idéntico horario y en el polideportivo llamado igual.

8. Un platillo volante y un 'moulin rouge'

El EFEX es un espectáculo por todo lo alto en el Benidorm mayúsculo © Proporcionado por Glamouratis El EFEX es un espectáculo por todo lo alto en el Benidorm mayúsculo

El platillo volante a lo Guggenheim, con perdón, es el Ku Benidorm, un universo discotequero donde los DJ hacen de la suyas, que muestra el lado más vanguardista del lugar. En el otro lado, y después de patearnos el paseo de Levante, el casco antiguo, la calle Esperanto y la Nacional 332, dirección a la bella Altea, a la que por cierto hay que ir, y rezarnos el rosario de sus 160 disco-pubs (a B. le gustan las estadísticas), llegamos a la meca de la diversión, el Benidorm Palace, una suerte de Moulin Rouge setentero, donde la mejores bailarinas (en femenino) montan el 'show' en una velada con cena muy chispeante. El EFEX de ahora es un espectáculo por todo lo alto. Dicen que es el mejor 'show' de Europa. Visto lo visto, solo podemos creer.

9. Ahí están sus parques (de ocio)

¿Te tirarás? Son las cosas de Aqualandia (Foto: VisitBenidorm) © Proporcionado por Glamouratis ¿Te tirarás? Son las cosas de Aqualandia (Foto: VisitBenidorm)

No nos referimos, claro, a los parques de toda la vida, con sus árboles, sus columpios y sus palomas, sino a lo temáticos y de ocio. No vamos a hablarte ahora del famoso Terra Mítica, con la montaña rusa de madera más larga de Europa y sus templos y pirámides, ni del Terra Natura (200 especies de animales de todo el mundo), sino de esos otros que pecan de veraniegos y nos dan donde más nos duele, esas ganas de quitarnos el calor: Aqualandia, Aqua Natura, donde te puedes refrescar (como) en las islas griegas, y Mundo Mar, parque de leones marinos, delfines, etcétera.

10. No solo platos combinados, también 'gourmet'

El restaurante del hotel Villa Venecia © Proporcionado por Glamouratis El restaurante del hotel Villa Venecia

Eso del plato combinado número 5 o el 6 y de los perritos calientes y el jarrón de cerveza es solo una parte de un Benidorm que también sabe ser 'gourmet' y mucho. Ahí está el Gourmet Lounge Llum de Benidorm, restaurante del hotel Villa Venecia, exponente de la cocina mediterránea que vende fusión de mar, comida y vistas, todo amenizado con música 'lounge'. Y a su ladito, la terraza Gourmet y el Sunset Terrace & Chill Out, con piscina, solárium, atardeceres y cócteles. ¿Un lugar para comer un buen arroz o pescado fresco? El Ulia.

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