Al utilizar este servicio y el contenido relacionado, aceptas el uso de cookies para análisis, contenido personalizado y publicidad.
Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

Bette Davis, la más grande entre las grandes

Harper's Bazaar Harper's Bazaar 05/04/2016 harpersbazaar.es

Bette Davis. © GettyImages

Bette Davis. © GettyImages
© Copyright © 2016 Hearst Magazines, S.L.

JulieMardsen, MargoChanning, ReginaGiddens o BabyJanes son algo más que personajes; BetteDavis los dotó de un contenido tan pulido y redondo que consiguieron traspasar los bordes de la película. Mujeres –casi– de carne y hueso, como si fuesen capítulos de la vida de la actriz más fantástica y legendaria de cuantas poblaron losañosdegloriadelosgrandesestudios. Davis forjó una carrera impecable en el cine, cargada de éxitos que elevaron la actuación en la gran pantalla al nivel del teatro, y consiguió dotar de empaque y dignidad a la profesión. Una mujer de carácter que bordó los papeles con carácter, algo que sentenció en una de sus últimas entrevistas y que arrojó más leña al mito: "cuanto mayor es el éxito de un actor menostienequetrabajar, porque los espectadores esperan ver en escena lapersonalidaddelintérprete". Ella, que se definió como "la MarlonBrandofemenina", fue la primera presidenta de la Academia del Cine, una genial actriz genial a tiempo parcial, y una estrella rotunda a tiempo completo.

BetteDavis nació el 5 de abril de 1908 en Loweel, Massachusetts. Pronto se mudó a Nueva York y empezó a indagar en el mundo de la interpretación, asistiendo a clases de declamación y de baile –con MarthaGraham– lo que le valió el pasaporte a la escena de Broadway. Firmó un contrato con Universal en 1930, y cambió la costa este por la oeste. Después vino la mítica (y mediática) relacióndeamorydeodio que mantuvo con la WarnerBros, pero ese fue el tiempo también de sus enormes logros en pantalla. Y de los dos premios Óscar que ganó por Jezebel 1938) y Peligrosa (1935). No fue unaactrizpropiamentebella; Bette tenía una mandíbula (quizás demasiado) acerada, unos pómulos desafiantes y unos ojos algo caídos con los párpados hinchados; eso sí, dramáticosyexpresivos como no se han vuelto a grabar en celuloide. Todo uniconodelséptimoarte. A ella, en cambio, jamás le importó cómo aparecía en escena si era lo justo y necesario para dar vida al personaje, por encima de todo estaba el carácter. (¿Quién si no ella se hubiese atrevido con el papel del BabyJane cuando su carrera ya empezaba a languidecer?).

Y es que ahí residió parte de su grandeza profesional, en jugárselotodounay otravez conpapelescomplejos, intensos y cargados de dramatismo. Bette Davis podría haberse mantenido cómodamente instalada en el estrellato hollywoodiense pero apostó –siempre que pudo– por revalidar su talento. En pago por tan buen saber hacer, el AmericanFilmInstitute la nombró lasegundamejoractriz de todos los tiempos (sólo superada por KatherineHepburn). Su especialidad fueron las historias con mujeres histéricas en la cincuentena, como la MargoChanning de Evaaldesnudo (Joseph L. Mankiewicz, 1950), posiblemente su papel más destacado. Porque todo el histrionismo y las maneras que Bette había ido cultivando a lo largo de su carrera entoncescobraronsentido, en la piel de una actriz para la que la actuación es más que un don, es un modo de vida. No hay amaneramiento, ni exageración, ni posturas manieristas; es el retrato de una mujer madura para la que actuar es algo natural.

No todo fueron días de vino y rosas, también hubo largometrajes de poco calado (aunque en ellos se ve perfectamente como la mirada y la puesta en escena de Bette se desbordan, como un niño con la fuerza de un adulto). Con JoanCrawford escenificó la enemistad, y la ilustró a base de sentencias lapidarias. Lo mismo que el poder y la atracción de un cigarrillo, algo que en su mano era tan natural como una espada en la de ErrolFlynn, según PhilipFrench en un artículo sobre la actriz para TheGuardian. Davis se lamentó en los últimos días de su carrera de no haber interpretado a la BlancheDubois de Untranvíallamadodeseo y de no haber tomado parte en ¿AquiéntemeVirginaWolf?, un personaje que Albee escribió pensando en ella. En septiembre de 1989 visitó España, con motivo del Festival de Cine de San Sebastián. Aquella fue su última escena: el público aplaudiendo de pie a toda una vida dedicada a la profesión. Pocos días después, falleció en el Hospital Americano de París.

Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más de Harper's Bazaar

image beaconimage beaconimage beacon