Al utilizar este servicio y el contenido relacionado, aceptas el uso de cookies para análisis, contenido personalizado y publicidad.
Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

Breadcrumbing: la guía definitiva para evitar las bombas de humo en Tinder

Logotipo de Vanitatis Vanitatis 31/03/2017 Marita Alonso

Parecía que el universo de las citas online no podía ponerse peor, pero la cruda realidad siempre nos sorprende. Si no teníamos suficiente con el constante bombardeo de fotos de penes, ahora llegaun nuevo fenómenoperfecto para detonar ansiedad, frustración y, ante todo, incomprensión. Hablamos del breadcrumbing (migajas de pan). Y no estamos haciendo referencia a la ínfima cantidad de hidratos de carbono en la que te ha sumido tu nueva dieta.

© Externa

Seguro que esta situación te suena: tu ligue te manda, de vez en cuando, mensajes catalizadores imposibles de olvidar, pero que nunca devienen en citas reales. Si consigues quedar con el susodicho, volverá a desaparecer de la faz de Internet. Y entonces, cuando crees haber sido víctima del ghosting más voraz, reaparece. Tus ilusiones, esas que se empeñan en que construyas castillos en el aire y que imposibilitan a tu corazoncito o a tu cabeza para conocer a alguien nuevo, emergen otra vez. Y por supuesto, el sujeto vuelve a desaparecer hasta pasadas algunas semanas. Es 'El perro del hortelano' o, disculpad el término, un calienta c****. Porque a las mujeres se nos tacha de lo mismo simplemente por sonreír a un hombre al que no correspondemos. ¿Acaso no es peor esta macabra estrategia desatada por las dating apps? Ahora que sabemos que estos fenómenos existen y que podemos caer en sus fauces, necesitamos una guía de supervivencia para estos comportamientos cobardes (el ghosting) y sádicos (el breadcrumbing).

1. Cuando ha desaparecido

Antaño, nos volveríamos locos llamando a amigos, familiares e incluso hospitales creyendo que nuestro ligue había sido víctima de un accidente. Pero hoy, dada la fugacidad de nuestras aventuras, damos por hecho que están pasando de nosotros. Y querida, ¿sabes qué? Solemos estar en lo cierto. Si el sujeto desaparece, lo mejor es borrar su contacto. Nada de mirar insistentemente esa doble aspa que indica que leyó tu último mensaje (“¿Estás vivo? ¿Debería llamar al FBI?”) ni de buscar su última conexión.

2. Cuando quieres saber de él

Le has borrado y han pasado los días, pero le echas de menos. ¿Y si le ha picado un insecto de un país cuyo nombre tiene más consonantes que el rosco de 'Pasapalabra' y por ello no recuerda tu número? ¿Y si su móvil ha sido secuestrado por un grupo de ratas y armadillos? Pese a lo plausible de ambas opciones, has de asumir que no quiere saber nada de ti. Ante la necesidad de volver a escribirle (porque borraste el contacto, pero nunca borraste tu historial de llamadas por lo que -oh, maldita tramposa- todavía puedes dar con él), bájate alguna de las apps pensadas para bloquear a tus ex. Porque cuando los chupitos entran en juego o cuando alguna película romántica te hace volver a creer en el amor, lo mejor es tirar de ayuda externa.

3. Cuando reaparece

En este punto, ya no eres víctima del ghosting, pero nadie te asegura que no estés a cinco mensajes de convertirte en una nueva damnificada del breadcrumbing. Ante la duda, intenta mantener tu dignidad (o lo que quede de ella) sin mostrar excesivo entusiasmo. No se te ocurra decirle que le has echado mucho de menos, porque esas mentes sádicas se nutren de nuestras emociones e ilusiones. Algo así como hace Papá Noel, pero con móvil.

4. Cuando le propones veros...

Dice que no puede. A la semana, vuelves a proponérselo y... tiene dentista, está fuera por trabajo o el horno de su casa tiene hepatitis y tiene que cuidarlo. Si no tiene la agenda de la Reina Letizia, ha llegado el momento de asumir que no lo vas a ver. Que simplemente quiere saber que sigues disponible y, sobre todo, interesada en él. Estás alimentando su ego. Tienes que lograr que este pase hambre al igual que tú sufres a los hombres.

5. Cuando decides dejar las cosas claras

Sí, dile directamente que sabes que no vais a quedar y que sabes que está jugando contigo. Ya que no vas a recuperarle (además, ¿realmente quieres recuperar a alguien así?), lo mejor es hacerle ver que no eres idiota. Por supuesto, lo negará todo, pero sabrá que sus mentiras ya no funcionan y se verá empujado a elegir lo que realmente quiere. Si de verdad quiere verte, por fin lo hará. Si no, dejará de molestarte; aunque esta afirmación depende del grado de sadismo del verdugo.

6. Borra sus conversaciones

Porque te sorprenderás a ti misma releyéndolas una y otra vez mientras agitas el móvil y le dices a tu amiga, que te mira con estupefacción, que te dijo que te echaba de menos. Entonces, ¿por qué no te quiere ver? Comprender el porqué del comportamiento de cualquier pareja/expareja es tan frustrante como intentar dar con la fórmula de la Coca-Cola en un herbolario.

7.Cuando quiera quedar contigo...

...tienes que sacar tu orgullo. Es muy complicado decir no al ser que te gusta, pero sabes que te la va a volver a jugar. Analiza con calma si tras verle, vas a volver a caer en esta espiral de migas de pan. ¿De verdad quieres estar con el monstruo del lago Ness, que asoma su cabeza cada seis meses?

¿Tienes un dispositivo móvil iOS o Android? Descarga la APP de Vanitatis en tu teléfono o tablet y no te pierdas nuestros consejos sobre moda, belleza y estilo de vida. Para iOS, pincha aquí, y para Android, aquí.

Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más de Vanitatis

image beaconimage beaconimage beacon