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Breastox: bótox en el pecho... y en otros lugares que no te imaginas

Logotipo de Vanitatis Vanitatis 08/02/2017 Álvaro Hermida

A principios de los años 90, se empezó a extender el uso de la toxina botulínica producida por la bacteria 'Clostridium botulinium', presente en conservas contaminadas y potencialmente mortal al paralizar progresivamente los músculos hasta impedir la función respiratoria. Claro está que el objetivo de usar esta toxina no era aprovechar su potencial mortal, sino utilizar su capacidad para aislar los nervios de los músculos, paralizándolos y tratando así algunos males. Aunque aparentemente su utilización más extendida en estas dos décadas ha sido la eliminación de las arrugas de la frente y de las patas de gallo - lo que ha llevado a la medicina estética a su época de mayor esplendor-, lo cierto es que, sin ir más lejos, en España el 98% de este producto se usa con fines terapéuticos. Y hay algunos que, hoy en día, siguen pareciendo de ciencia ficción. ¿Bótox en el escroto? ¡Anda ya!.

Elevar el pecho femenino

Muy de moda en Asia, se llama breastox. La idea es relajar los músculos inferiores de los pechos y mantener tensos los superiores, de manera que los senos se eleven. En los países asiáticos como Singapur, las clientas más entusiastas de esta técnica son las que, tras ser madres, creen que sus pechos han caído. Ni en España ni en Europa es un procedimiento que haya cuajado aún, pero saber que está ahí nunca está de más.

Donde sí ha llegado pisando fuerte es a Londres, donde la doctora Nirdosh, médica estética de celebrities londinenses, es su máxima defensora: “En menos de treinta minutos les sube a las pacientes el pecho. Es más seguro y rápido que un aumento, no duele y no deja cicatriz”, explica en su página web.

Sonreír sin que se te vea la encía superior

Aunque es un práctica poco extendida, dado que los dentistas no tienen autorización para practicarla y muy pocos médicos estéticos están capacitados, el bótox se está utilizando también para evitar la denominada sonrisa gingival. La doctora Virtudes Ruiz, que es especialista en este método, explica que consiste en “tratar el músculo elevador del labio superior, cuyo movimiento hace que la encía se vea demasiado al sonreír”. Un tratamiento de lo más útil para aquellas personas a quienes les encantaría mostrar lo encantadoras que son, pero se sienten inseguras cuando estiran los labios. El tratamiento cuesta 300 €.

Eliminar el dolor de pies

¿A quién no le han dolido los pies después de horas sobre unos zapatos incómodos? Relajar con bótox los músculos de las plantas de los pies, muy forzados con el uso de tacones, puede evitar que duelan. El doctor Alberto Morano, propietario de la clínica de medicina estética Doctor Morano en Palma de Mallorca, explica que su tratamiento “requiere de anestesia troncular [se infiltra un anestésico local en la proximidad de un tronco nervioso para insensibilizar su área de influencia] en la zona, aunque a veces puede ser suficiente con una anestesia tópica en crema”.

El bótox se inyecta “en la planta del pie y alrededor de los dedos”. Además, a la vez que se trata el dolor de pies por el uso de zapatos, también se usa “para evitar el sudor y tratar el dolor de pies del diabético”.

Adiós a la incontinencia urinaria

También se usa el bótox para el tratamiento de la incontinencia urinaria, más en concreto la llamada 'incontinencia de urgencia', afección que se caracteriza por provocar la incontrolable contracción de los músculos de la vejiga con el consiguiente escape de la orina. El Ministerio de Sanidad aprobó este uso del bótox en el año 2013 convirtiéndolo, junto a la reducción de las marcas de expresión faciales y el tratamiento de la migraña crónica, en uno de los tres únicos tratamientos oficialmente aprobados en España. El método consiste en inyectar bótox en las paredes de la vejiga.

© Externa

Aislando el músculo del nervio se puede evitar que las órdenes de contracción lleguen a aquel y controlar así la incontinencia. Está cubierto por la Seguridad Social, aunque hay clínicas privadas que lo practican (como el Centro Médico Teknon en Barcelona).

Contra la sudoración excesiva

¿Te imaginas dejar de sudar a chorros en verano? El bótox lo permite, siempre que se trate de una sudoración verdaderamente excesiva. Este tratamiento, cada día más extendido, se basa en que el bótox impide la correcta transmisión de señales de los nervios de la piel. En este caso, impide que los nervios digan a las glándulas sudoríparas que deben sudar. Los lugares más comunes para la aplicación de esta técnica son las axilas y las palmas de las manos de las personas que padecen hiperhidriosis o sudoración excesiva aunque, como explica la doctora Virtudes Ruiz Sánchez, presidenta de la Asociación Murciana de Medicina Estética, también se utiliza para evitar la sudoración en las plantas de los pies dado que “puede eliminar del todo la hiperhidrosis durante unos meses”.

En cualquier caso, este tratamiento es menos común que el que se realiza en axilas y palmas de las manos debido a la gran cantidad de pinchazos necesarios en una zona tan sensible del cuerpo, lo que suele resultar molesto para muchas personas. Tiene un uso extendido en muchas clínicas y su precio va desde los 400 € hasta los 800 €.

Tratar la depresión

Los doctores Eric Finzi y Norman E. Rosenthal, de la George Washington University, están reclutando voluntarios para un estudio científico que se basa en la premisa de que, al igual que involuntariamente expresamos nuestro estado de ánimo a través de expresiones faciales, estas expresiones también condicionan nuestro estado de ánimo (si sonríes, es más sencillo que te pongas de buen humor). Finzi y Rosenthal buscan a pacientes de depresión y de trastorno bipolar para inyectarles bótox en la frente y evitar así que frunzan el ceño. Esperan, de esta manera, impedir la apariencia de enfado o tristeza. Como ha explicado el propio Rosenthal, “gracias a Charles Darwin y al psicólogo William James sabemos que cuando fruncimos el ceño estamos tristes, pero también es un proceso desde el exterior hacia el interior”.

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