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Bronceado de experta: así toma el sol una editora de belleza

Harper's Bazaar Harper's Bazaar 08/08/2016 Mamen Infante

Derivado de la vitamina C pura (ácido ascórbico), que cuadriplica la fuerza neutralizadora de radicales libres, combinada con un polisacárido patentado, que evitan la irritación cutánea.

Derivado de la vitamina C pura (ácido ascórbico), que cuadriplica la fuerza neutralizadora de radicales libres, combinada con un polisacárido patentado, que evitan la irritación cutánea.
© Copyright © 2016 Hearst Magazines, S.L.

Puede parecer postureo, pero no lo es. Las editoras de belleza estamos constantemente escuchando que la mayoría de los signos de edad que acusa el rostro (y el cuerpo) se deben a la acción de los rayos ultravioleta, unidos a otros daños medioambientales. Si durante el año nuestras estanterías están desbordadas de sueros, mascarillas, ampollas y todo mejunje que prometa retrasar el reloj biológico, en verano esa obsesión se triplica. Y no nos conformamos con el consabido filtro y el tradicional aftersun. Una buena editora de belleza tiene un arsenal veraniego con productos especiales para cada momento. ¿Lista para compartir nuestros secretos? Atenta. Una editora de belleza...

1. Usa cada mañana un serum de vitamina C

Para sortear los daños del fotoenvejecimiento, algo de lo que la editora huye como de la peste, es básico, además de usar un fotoprotector que filtre los rayos ultravioleta, preparar la piel con un chute de antioxidantes. Así, cada mañana, antes de salir, pone en su cara unas gotas de vitaminas debajo del solar. El Dr. Julián Conejo- Mir explica la clave: “Un protector solar 50+ sólo bloquea un 5% de los radicales libres. Si se añade previamente un cosmético con vitamina C a altas dosis, bloquea un 90%”.

2. Valora la protección invisible

Sobre todo para el rostro. Porque, pudiendo evitarlo... ¿quién quiere lucir cual bombilla o usar un filtro blanquecino que le convierte en Morticia Adams? Los nuevos filtros invisibles llegan en forma de aceites secos, brumas, tacto velvet o ¡polvos! Estos últimos nos fascinan a todas las editoras porque permiten algo hasta ahora cuasi-inalcanzable: lucir la piel mate pese al calor.

3. Nunca se vaporiza con agua

Es muy gustoso sentir la piel fresca y, de adolescente, te diste cuenta que cuando lo hacías te ponías mucho más morena. Atención, incauta: lo que te pasaba era que te quemabas. Las amigas preguntan: ¿estar mojado impide que me queme? ¡Al revés! El agua hace efecto lupa y provoca que te quemes. Son superficies reflectantes el agua, la arena y la hierba. Por otro lado, mojarse la piel implica re-aplicar el solar, como sabes. Así que olvídate de hacerlo. Si tienes calor, te bañas. Te secas y te vuelves a poner crema. Si lo que quieres es sentir la piel fresca, recurre a una bruma solar. Y con solar quiero decir que tenga protección.

4. Siempre usa aceite para el cuerpo

Eso sí, con protección. Además de por lo bonita que queda la piel con los aceites, la editora elige el aceite por motivos de salud: "Cuanto más graso sea el fotoprotector, mayor penetración, permanencia y filtración tendrá, y menor será la necesidad de reaplicación", afirma la Academia Española de Dermatología y Venereología. El formato aceite te facilita un poco la vida porque no es tan volátil como las cremas o lociones.

5. Lleva de repuesto un solar 'wet'

El aceite corporal protector lo aplica 15 minutos antes de salir de casa, pero si hay que estar todo el día re-aplicando el filtro, que hay que estarlo, mejor con uno que pueda usarse con la piel mojada, ¿no? Más cómodo, imposible.

6. Mete unas toallitas anti-sal en el cesto

¿Una editora de belleza es la única que sabe que, antes de volver a aplicar el filtro solar después de bañarse, hay que retirar la sal? Pues ya lo sabes tú también. Elige unas que no tengan alcohol y sean lo más suaves posible.

7. No se salta el reparador nocturno

Reparar la piel de los daños que le ha causado el sol, el viento y otros factores medioambientales no se reduce al uso de un aftersun. En el rostro, empléate a fondo cada noche y, después de limpiar bien la piel para retirar cualquier rastro de filtro solar, aplica un reparador que trabaje durante la noche. Ese es el momento que obsesiona a cualquier editora, habida cuenta de que, a partir de las 12 de la noche, comienza el proceso de reparación natural de la piel y cualquier ayuda es bien recibida.

8. Se unta el aloe vera por litros

Aunque cualquier aloe puede ser bueno, asegúrate que eliges un gel de aloe puro, natural. Si puede ser ecológico, mejor. Úntate todo el cuerpo, si te apetece, también el pelo, al volver de la playa, después de la ducha. No hay calmante mejor. Actúa como regenerante epitelial y además hidrata sin engrasar.

9. Tiene ojos en la espalda

Porque sabe que, aunque estés protegida frente al sol (de cara), por detrás puede estar reflejándose en tu cuerpo y te puedes quemar. Por ejemplo, si te haces una coleta, dejas la nuca al descubierto. Recostada boca arriba, la arena seca refleja el 17% de los rayos del sol, la hierba el 3% y el cemento el 2%. ¿Y las orejas? Hay que insistir con la protección en la zona que hay justo detrás porque es muy frecuente encontrar tumores de piel en esa zona.

10. Nunca se depila ni exfolia antes de salir

La piel se queda sin protección y expuesta a las quemaduras. Trata de organizarte para llevar a cabo estas rutinas en días que no vayas a salir al día siguiente y siempre por la noche, para dejar a la piel descansar.

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