Al utilizar este servicio y el contenido relacionado, aceptas el uso de cookies para análisis, contenido personalizado y publicidad.
Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

Cabo Verde, Atenas, Abu Dabi... Los mejores destinos para Semana Santa (con y sin playa)

Vanitatis Vanitatis 17/03/2016 Ángeles Castillo

Ya estamos oyendo los tambores de Semana Santa, los pasos que vienen, las calles que se abarrotan, y se nos hacen solas las maletas. Hemos elegido un lugar exótico en la Macaronesia, un emirato que se alza insolentemente moderno junto al mar y dos ciudades que tienen mucho que contar(nos). Una de ellas es pura tradición 'semanasantera' y otra es histórica a rabiar. Nos vamos.

Cabo Verde, al son de Cesaria Évora

Y con los pies descalzos, como ella, oyendo cantar sus mornas, casi un ritual. Cabo Verde, que luego resulta que no lo es tanto, porque tira a marrón, es la tierra prometida y volcánica en medio del mar, frente a las costas de Senegal. Es y no es África. Un archipiélago de la Macaronesia donde podrás elegir isla, con lo que nos gustan, y donde los pies te llevarán, cómo no, de playa en playa. A barlovento: Sâo Vicente, capital Mindelo, la Ibiza caboverdiana; Sâo Nicolau; Sal, refugio de resorts y de surferos; Boavista, Santo Antâo, maravillosa para amantes del senderismo, y Santa Luzia, que no está habitada. A sotavento: Fogo, con volcán activo; Santiago, donde está Praia, la capital; Maio y Brava, la más verde. Y luego están los islotes. Aquí la diversidad cultural está garantizada: tan europea (portuguesa) como africana y muy oceánica. Tiene mucho de Sáhara y es, al menos lo parece, feliz. Así te sentirás tú también.

Bahía de Faja D'Agua, en la isla de Brava, en Cabo Verde (Foto: Skyscanner) © Proporcionado por Glamouratis Bahía de Faja D'Agua, en la isla de Brava, en Cabo Verde (Foto: Skyscanner)

Vuela: en Skyscanner, desde 253 euros ida y vuelta.

Alójate: en el Iberostar Club Boa Vista. Un resort anclado en la playa de Chaves frente al Atlántico, con bar-piscina, pianista y escuela de 'kitesurf'. Desde 58 euros.

El hotel Iberostar Boavista está en la isla caboverdiana del mismo nombre © Proporcionado por Glamouratis El hotel Iberostar Boavista está en la isla caboverdiana del mismo nombre

Atenas, tras los pasos de Pericles

Solo quien lo probó lo sabe. Así que tendrás que subir al Partenón, al menos una vez en la vida (también es una meca) y ponerte a imaginar -una vez fue policromado-, aunque amarás sus ruinas, el lugar donde se halla y la vista magnífica de Atenas. De frente, el Areópago. Pero no solo de Partenón vive la Acrópolis: también hay Erecteion, Propileos, templo dedicado a Atena Niké (la victoria) y museo. Al bajar y poner los pies en la tierra, y olvidarte, si puedes, de Poseidón y Atenea, que se la disputaron (ganó la segunda) en una pelea familiar mitológica y antológica, no dejes de coger un barco, el que sea, en El Pireo y partir (Grecia es eso). Ni de vagabundear por los barrios de Plaka (el de los dioses), sobre todo por Anafiótika, en la parte alta, porque es una especie de isla del Egeo en plena ciudad, todo muy histórico, y Monastiraki, con mercado y muchas terrazas. Tampoco por el de Kolonaki, al pie del monte Licabeto, consagrado al lujo. Y abre bien los ojos y graba en tu memoria el poderío del templo de Hefesto (el Vulcano de la fragua), el de Zeus Olímpico (por él se celebraban los míticos juegos) o el teatro de Dioniso (el Baco de los romanos). Y hay mucho más.

A la Acrópolis hay que subir al menos una vez en la vida (Foto: Skyscanner) © Proporcionado por Glamouratis A la Acrópolis hay que subir al menos una vez en la vida (Foto: Skyscanner)

Vuela: en Skyscanner, desde 137 euros.

Alójate: en las calles de Adrianou y Kidathinaion, en Plaka, hay hoteles con encanto y apartamentos espectaculares. Y si no, un clásico: el Hilton, frente a la Acrópolis. Desde 180 euros.

En el Hilton podrás cenar (y desayunar) con vistas a la Acrópolis © Proporcionado por Glamouratis En el Hilton podrás cenar (y desayunar) con vistas a la Acrópolis

Abu Dabi, la isla en forma de T

La verdad es que la capital de los Emiratos Árabes Unidos suena a negocios, petrodólares e inversión, y a familia real emiratí, pero también es destino turístico, además de una especie de ONU, llena de pakistaníes, indios, filipinos, egipcios e ingleses. Lo alucinante es que donde hubo inhóspito desierto hoy hay exuberantes parques y jardines. Claro que también fue un pueblo pequero una vez, al sureste del Golfo Pérsico. Pero el petróleo hizo el milagro. Ya nada parece imposible para Abu Dabi, lo mismo que para la vecina Dubái: tendrá sucursales de los principales museos, del Louvre al Guggenheim, y presume de su propia torre de Pisa, más inclinada aún, por supuesto: el Capital Gate. Te darás cuenta nada más llegar, porque aquí todo se escribe con mayúsculas y con los nombres de Frank Gehry, Jean Nouvel o Zaha Hadid, hablando de arquitectura (faraónica). A veces resulta rocambolesca -cuenta con un circuito de Fórmula 1 en la isla de Yas con hotel en medio-, ama el futurismo (ahí está el Aldar HQ cilíndrico para contarlo); tiene, en honor al pasado, Gran Mezquita y aspira a ser, por fortuna, la más verde: la ciudad de Masdar es 100% ecológica, sostenible y autobastecida. No hay que olvidar que aquí sí hay playa.

Playas y rascacielos, así es Abu Dabi, la hermana de Dubái © Proporcionado por Glamouratis Playas y rascacielos, así es Abu Dabi, la hermana de Dubái

Vuela: desde 311 euros en Skyscanner.

Alójate: en el Emirates Palace, un hotel de lujo que es también un edificio antiguo; nada de futurismo. De 274 a 728 euros.

La suntuosidad era esto: un hotel palacio en una isla abudabí © Proporcionado por Glamouratis La suntuosidad era esto: un hotel palacio en una isla abudabí

Sevilla, la Semana Santa es ella

No solo por las procesiones, la mítica Madrugá, que no hay pagano en el mundo que se la quiera perder; las cofradías, los Cristos y las vírgenes que desatan tanta pasión contagiosa, sino por el despliegue de ánimo que inunda por estas fechas (del 20 al 27 de marzo) la ciudad del Guadalquivir, siempre aderezada con el flamenco y las tapitas de pringá (en Bodega Góngora), y con la Torre del Oro, la Giralda, el barrio de Santa Cruz, que nunca defrauda (con sus baños árabes y su empedrado), y el mítico hotel Alfonso XIII, donde uno se siente un rey, ahí, esperándonos. Si quieres algo digamos menos tradicional, más allá de El Garlochí (C/ Boteros, 26), donde se 'bebe' la sangre de Cristo y se honra con perpetuidad a la duquesa de Alba, pásate por el animadísimo Café Red House (C/ Amor de Dios, 7).

Sevilla siempre es un destino preferente, más allá de la Semana Santa © Proporcionado por Glamouratis Sevilla siempre es un destino preferente, más allá de la Semana Santa

Vuela: desde 113 euros en Skyscanner.

Alójate: en el hotel Ateneo, con toda la grandilocuencia sevillana, tan barroca. Biblioteca, chimenea y mucha historia. A un paso de la calle Sierpes (C/ Angostillo, 10). Desde 125 euros.

El hotel Ateneo de Sevilla te dejará con la boca abierta © Proporcionado por Glamouratis El hotel Ateneo de Sevilla te dejará con la boca abierta

© Externa
Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más de Vanitatis

image beaconimage beaconimage beacon