Al utilizar este servicio y el contenido relacionado, aceptas el uso de cookies para análisis, contenido personalizado y publicidad.
Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

Calabazas en Tinder: el 'irse a por tabaco' ahora se llama ghosting

Vanitatis Vanitatis 28/08/2016 Marita Alonso

Las 'apps' para encontrar pareja (nótese el eufemismo utilizado) hacen que cada día tengamos a nuestros pies o, mejor dicho, ante nuestras pantallas decenas de candidatos a ser nuestra media naranja. Pero quizás sea esta hiperbólica macedonia la culpable de que cada vez sea más habitual ser víctima del 'ghosting'. No lo busques en Wikipedia, porque la definición que encontrarás hace alusión a un término relacionado con televisión analógica y su significado actual dista mucho de las radiofrecuencias y del universo analógico. El 'ghosting' es el 'se fue a por tabaco' de toda la vida, la despedida a la francesa de las relaciones amorosas. Se trata de desaparecer sin explicaciones y, ante todo, sin mensajes. Porque en la era de la tecnología, una despedida sin su Whatsapp pertinente no es una despedida.

En 'Sexo en Nueva York' Carrie no se limitó a desaparecer: al menos optó por un cobarde 'post-it'. Aún no existía Tinder © Proporcionado por Glamouratis En 'Sexo en Nueva York' Carrie no se limitó a desaparecer: al menos optó por un cobarde 'post-it'. Aún no existía Tinder

La inmensurable oferta digital somete las relaciones a una obsolescencia programada. “La causa fundamental de que las personas pierdan interés en la pareja radica en que al estar hablando con tantas opciones a la vez, no hay tiempo de establecer un vínculo emocional sólido y sustentable como para que el interés se centre en una sola persona, se compartan intimidades y se valore la comprensión y confianza brindada por el otro”, explica María Beatriz Pereira Reis, psicóloga general sanitaria de adultos en ISEP Clínic Barcelona.

¿Es culpa de Tinder?

El 78% de los 'millennials', es decir, los jóvenes de entre 18 y 33 años, han sufrido o han sido ejecutores del 'ghosting'. Y es por todos sabido que las 'apps' para ligar son una de las bazas para encontrar pareja de los 'millennials'. Hemos consultado a diversas 'apps' y todas ellas han rehuido nuestras preguntas acerca del 'ghosting'. Pero este fenómeno ha existido toda la vida, desafortunadamente. “Los evaporados, como yo los llamo, son cobardes que prefieren irse sin dar explicaciones. Siempre han existido, pero ahora están más aceptados. Las relaciones son ahora más líquidas. La sociedad actual favorece un tipo de vínculos con menor grado de compromiso, por lo que nos preocupamos menos por las otras personas: lo que perseguimos es el propio placer. Se fomenta el busque, compare y si encuentra algo mejor, cómprelo”, aclara Mariela Michelena, autora de 'Me cuesta tanto olvidarte'. 

“El 'ghosting' siempre ha existido, pero no hay duda de que la tecnología y el tipo de comunicación impersonal a la que estamos acostumbrados a través de internet o de las aplicaciones móviles han hecho que sea más habitual y frecuente”, aclara Pereira Reis. “Realmente no hay un vínculo sólido, con lo cual la persona que se está comunicando contigo, luego de hacerlo o durante el proceso, sigue hablando con otras personas y continúa su vida y su rutina de forma habitual. De hecho, a veces no hay conciencia de que se está creando un vínculo con otro que siente, que piensa, que tiene expectativas y que se hace ilusiones. Ello conlleva a una disonancia cognitiva a partir de la cual sabemos que es éticamente incorrecto desaparecer y dejar en incertidumbre al otro, pero al no ver las consecuencias de nuestros actos no le damos importancia: es el 'ojos que no ven, corazón que no siente'. En este sentido, muchas personas viven el 'ghosting' como parte de la interacción de las redes sociales y acaban normalizándolo”, concluye la psicóloga.

El porqué del 'ghosting' y sus consecuencias

A todos los que hemos utilizado 'apps' para ligar nos ha ocurrido. Quizás hayamos sido el 'fantasma', tal vez hayamos sido la víctima o incluso podemos haber sido ambos. Tras diversas citas, viajes programados -de palabra únicamente, en los casos más afortunados- e incluso presentaciones oficiales a amigos, una de las dos partes de la pareja desaparece. Tus WhatsApp ya no son respondidos por mucho que la doble aspa señale que nadie ha robado su móvil (como fantaseaste durante un par de días) y esas entradas para el viernes noche ansían encontrar un nuevo +1 para ver la película de turno. Pero ¿por qué lo hacemosnbsp;

“La decisión de desaparecer suele ser repentina e impulsiva y viene motivada por inseguridades, inmadurez y en muchas ocasiones miedo al compromiso. Es por ello que cuando uno de los miembros de la potencial pareja percibe que todo marcha demasiado rápido, suele abrumarse y por ello decide desaparecer, ya que explicar las razones de por qué desea dejarlo conlleva escuchar opiniones, críticas y reproches del otro. Además, vivimos en una época de resultados e inmediatez que no fomenta el refuerzo a largo plazo, con lo cual para qué luchar por un pez cuando hay mucho donde pescar en la pecera de las redes sociales”, afirma la psicóloga María Beatriz Pereira Reis.

“La víctima del 'ghosting' sufre un gran daño, porque se enfrenta a un duelo muy complicado para el que no ha tenido una clausura ni el derecho al pataleo. Te dejan sin palabras que decir y lo grave es que cada vez nos vamos acostumbrando más a que pueda ocurrir”, señala Mariela Michelana. “El que es dejado ve su autoestima dañada y tiene que atravesar el periodo de duelo sin tener todas las respuestas sobre los motivos de la ruptura, lo que puede generar que el malestar se alargue y que adopte una conducta defensiva cuando alguien del sexo contrario quiera conocerle. Además, se refuerzan las inseguridades que la persona tiene y puede afectar a relaciones futuras, que pueden verse teñidas por el miedo, la desconfianza y los celos".

En ocasiones también provoca efectos psicológicos negativos en la persona que lo practica, que puede tener un sentimiento de culpa y vergüenza y pensar que, dado que no es capaz de manejar los momentos difíciles de una relación, no está hecha para vivir en pareja. "O, más bien, al tratar a los otros como personas que no tienen sentimientos en este contexto, empieza a desaparecer la empatía, las habilidades sociales y la inteligencia emocional en general. Por último, al no promoverse el contacto interpersonal cara a cara, las personas acaban desarrollando comportamientos evitativos y/o esquizoides, así como fobia social”, asegura Pereira Reis.

¿Tienes un dispositivo móvil iOS Androidnbsp;Descarga la APP de Vanitatis en tu teléfono o tablet y no te pierdas nuestros consejos de moda, belleza y estilo de vida. Para iOS, pincha aquí, y para Android, aquí.

© Externa
Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más de Vanitatis

image beaconimage beaconimage beacon