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Cinco hoteles maravillosos en España desde donde ver el mar (aunque aún no te bañes)

Logotipo de Vanitatis Vanitatis 06/04/2017 Ángeles Castillo

Hay pocas cosas tan maravillosas como abrir la ventana por la mañana y ver a lo lejos, o no tanto, el mar. Por eso nos vamos a quedar a dormir en estos hoteles que le hemos robado a nuestra geografía para volver a soñar (despiertos). Desde Calella de Palafrugell a San José pasando por la Mallorca de nuestros desvelos, esta ruta está pintada de azul. De aquí se vuelve supervitaminado y mineralizado, como Super Ratón. Estamos seguros.

1. Villa Rosario, en Ribadesella

No podía ser más cantábrico este hotel que se alza como la joya arquitectónica que es en Ribadesella, en plena costa oriental asturiana. El sueño de un emigrante que hizo fortuna y lo mandó edificar allá por 1914 según los cánones indianos. A lo grande, para presumir de poderío, con escalera tallada en madera de cerezo, frente al mar Cantábrico y con acceso directo a la playa de Santa Marina. El hotel puede presumir de exclusivo ya no por su ubicación y hechuras, sino porque solo tiene 14 habitaciones dobles y 3 individuales. No le falta un apetitoso restaurante. Y resulta, a la vista está, la mar de encantador.

Villa Rosario no podía estar en un sitio mejor. © Proporcionado por Glamouratis Villa Rosario no podía estar en un sitio mejor.

No te pierdas: la cueva prehistórica de Tito Bustillo para hacer un máster en arte rupestre, el casco antiguo, la ruta histórica del puerto y las dunas de la playa de Vega. Y si te pilla allí el primer sábado de agosto, el descenso internacional del Sella.

Precio: desde 86 euros.

Dónde: C/ Dionisio Ruisánchez, 6. Ribadesella (Asturias).

2. Hotel Doña Pakyta, en San José

Este es el mar de Cabo de Gata, el que llega hasta las muy deseadas playas de Mónsul y los Genoveses, el que da de beber a este paisaje semidesértico bañado por el sol pero decididamente lunar. A él se asoma este caserío vasco que le ha salido al sur, en medio del pintoresco pueblo de San José. La mayoría de sus habitaciones, para nuestra fortuna, son con vistas. Para hacer aún más feliz al personal, cuenta con un restaurante, el San José, especializado en gastronomía mediterránea: mucho pescado fresco, mucho arroz y cabrito lechal con certificación ecológica y procedente de su propia ganadería, de la finca El Romeral.

Por fin una terraza frente al mar de San José, en el Cabo de Gata. © Proporcionado por Glamouratis Por fin una terraza frente al mar de San José, en el Cabo de Gata.

No te pierdas: los pueblos La Isleta del Moro y Las Negras, con sus 'bodeguillas', el camino que lleva a la cala de San Pedro, en barco o a pie, y cualquiera de las calas vírgenes que salpican el lugar. ¿Otra de ellas? La del Plomo. Hacia el interior, Níjar y su cerámica.

Precio: desde 57 euros.

Dónde: C/ del Correo, 51. San José (Almería).

3. Hotel Saiaz, en Guetaria

Guetaria ya es en sí muy marinera y lo parecerá aún más si uno se queda a pernoctar en el hotel Saiaz, entre la playa de Gaztetape y su casco antiguo. Queremos decir en esta torre gótica del siglo XV, entre gruesos muros de piedra, antigüedades, chimeneas y, oh, el rumor de las olas. Qué decir de esos desayunos ante sus grandes ventanales viendo a los pescadores vascos echarse a la mar, que por cierto se divisa desde la cafetería, el restaurante, las habitaciones y el salón. Además, estarás en la tierra (y el mar) que vio nacer al maestro Balenciaga y al primer marinero que dio la vuelta al mundo, Juan Sebastián Elcano, y pisando el Camino de Santiago de la costa. A solo 25 minutos en coche desde la bella San Sebastián, que siempre es un placer.

El Saiaz de Guetaria no nos podía resultar más tentador. © Proporcionado por Glamouratis El Saiaz de Guetaria no nos podía resultar más tentador.

No te pierdas: el núcleo urbano medieval, con sus casas de colores y el pasadizo bajo la iglesia, los bares de pintxos, el Museo Balenciaga, el llamado Ratón de Guetaria (por su forma) o monte de San Antón y el paseo que te llevará a Zarautz por la orillita del mar.

Precio: desde 73 euros.

Dónde: C/ San Roque, 25. Guetaria (Guipúzcoa).

4. Hotel Can Simoneta, en Mallorca

Cada vez que arribamos a Mallorca nos sentimos como Robert Graves, redescubriendo la mitología, y como a él nos chifla Deià y el discurrir sinuoso de la sierra de Tramontana. Pero ahora nos vamos al otro lado de la isla, a su oriente, mirando ya a Menorca, que es donde está el hotel Can Simoneta, sobre un acantilado y con unas escaleras que van a dar al mar. Los amaneceres y atardeceres aquí no tienen precio, lo mismo que el paseo con vistas a la playa de Canyamel, la cala Rotja o las cuevas de Artá. Por no hablar de la siesta en una de las hamacas que cuelgan de sus pinos, del aperitivo en el salón de verano antes de cenar bajo las estrellas en la terraza del restaurante con fondo de barcos anclados en la bahía o de sus 'beach house', cada una con estilo propio y vistas al mar o la montaña (del parque natural de Levante). Eso sí, este placer es solo para adultos.

Can Simoneta es mallorquín (y mediterráneo) por demás. © Proporcionado por Glamouratis Can Simoneta es mallorquín (y mediterráneo) por demás.

No te pierdas: los preciosos pueblos históricos Artá y Capdepera, la vida nocturna de Cala Millor o Cala Ratjada, las cuevas de Artá, los poblados talayóticos Ses Païsses y Es Claper des Gegants, con los que viajarás a la Edad de Hierro, y la torre fortificada de Canyamel.

Precio: desde 274 euros.

Dónde: Carretera Artà-Canyamel km 8. Finca Torre Canyamel. Capdepera (Mallorca)

5. Hotel Sant Roc, en Calella de Palafrugell

El Ampurdán está lleno de tentaciones, empezando por ejemplo en Cadaqués (en el Alto Ampurdán) y terminando aquí, en este pueblo de pescadores sobrado de encanto que es Calella de Palafrugell (en el Bajo), que se tiene además por cuna de la habanera. Y ya puestos en materia (marinera), llegamos al hotel Sant Roc, que mira al mar y que se ha propuesto animar la agenda de los que no están dispuestos a pasar todo el santo día tumbados a la bartola, aunque la verdad suena a gloria. Te tentarán con una excursión por el GR-92, un paseo en bici por la vía verde o un curso de submarinismo. Calella es aún ajena, casi milagrosamente, al turismo de masas. Ah, se nos olvidaba, aquí compuso Serrat su 'Mediterráneo'. En Calella, pero en otro hotel (el Batlle, ya desaparecido).

Así desayunarás en el hotel Sant Roc de Calella. © Proporcionado por Glamouratis Así desayunarás en el hotel Sant Roc de Calella.

No te pierdas: las calas que dibuja en este punto la Costa Brava, que son como ella, salvajes; el jardín botánico de Cap Roig, donde se celebra el famoso festival, con vegetación de todo el mundo y esculturas de Oteiza o Basterretxea, y las calles y casas del mismo Calella.

Precio: desde 112 euros.

Dónde: Plaza Atlàntic, 2. Calella de Palafrugell (Gerona).

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