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Cuidarse durante el cáncer: factores y consejos

Harper's Bazaar Harper's Bazaar 12/08/2016 harpersbazaar.es

Desarrollada con ingredientes activos naturales 100% biológicos, combate la sequedad y la irritación de las pieles dañadas o deshidratadas, dejándolas suaves y nutridas. Restaura y regenera la piel del rostro gracias a los oligosacáridos y la vitamina E. P.V.P: 78,50 €

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En muchos medios, suelen denominarlo “una larga enfermedad”. Pero no, esta vez no vamos a utilizar eufemismos. Vamos a hablar de cáncer y vamos a hacerlo con el ejemplo de valentía que han demostrado recientemente personas relacionadas con el mundo de la moda, como David Delfín o Bimba Bosé, y con la valentía que demuestran cada día miles de personas anónimas (los pacientes, sus familiares y amigos, sus médicos y cuidadores) que se unen en la lucha contra esta enfermedad. Últimamente todos conocemos a alguien que ha luchado contra el cáncer o que sigue luchando contra él. Unos ganan la batalla y, por desgracia, otros no, pero la mayoría suelen tener que llevar a cabo tratamientos de radioterapia y quimioterapia, que en la mayoría de las veces resultan muy agresivos con otros órganos del cuerpo, incluida la piel.

Ana V. Ugidos sabe de qué hablamos. Farmacéutica de prestigio, propietaria del laboratorio Saydeva y creadora de los cosméticos Bioxán, fue testigo de cómo el tratamiento oncológico que recibía su sobrina había dañado en gran medida la piel del cuerpo de la pequeña, algo que le empujó a buscar, crear y desarrollar cosméticos destinados (en un primer momento) a curar, calmar y revitalizar las pieles dañadas por tratamientos médicos agresivos. “Los problemas más abundantes que pueden aparecer en la piel por los tratamientos de quimioterapia y radioterapia son xerosis cutánea y prurito cutáneo”, nos explica. “La xerosis cutánea es un aumento de sequedad de la piel y/o mucosas, que en ciertos casos puede ser bastante intensa. Este desequilibrio de contenido de agua cutáneo y aumento de pérdida se puede producir por la enfermedad o por el tratamiento. De hecho, la deshidratación provoca pérdida del brillo y elasticidad de la piel, pero también descamación de las células, provocando hasta heridas y fisuras con cualquier roce”.

Por otra parte, “el prurito cutáneo es un picor, acompañado de escozor, casi incontrolable y bastante incómodo, que sucede precisamente por esa xerosis que mencionaba anteriormente o, también, puede ser consecuencia del tratamiento o porque los órganos internos estén afectados.” Esto se da a nivel general, pero si nos empezamos a centrar en zonas concretas, como en el rostro, el problema adquiere características propias. “Tanto la enfermedad como el tratamiento produce alteraciones como pérdida de hidratación y luminosidad. El cutis adquiere un color cetrino y apagado y puede que sientan hasta sensación de tirantez. También puede descompensarse la zona de los pómulos, provocando el hundimiento de los ojos. Pero si ya la piel empieza a cambiar a raíz de la enfermedad, los tratamientos que se aplican para tratar el cáncer provocan otra serie de problemas dérmicos: aumento de poros, dilataciones vasculares, hiperpigmentación… De hecho, cada terapia oncológica tiene sus efectos secundarios. Por ejemplo, la quimioterapia provoca la aparición de rojeces, manchas, descamación en la palma de las manos y plantas de los pies, y la radioterapia, radiodermitis, que se da por las agresiones que se producen en la piel por el tratamiento. Las células pierden su capacidad de regeneración porque se dañan los vasos sanguíneos que actúan en su renovación y aparecen eritemas, descamaciones y también se dan casos de úlceras.”

Por todo ello, es comprensible que los pacientes oncológicos extremen los cuidados que necesita su piel, pero estando tan reactivas y sensibilizadas, ¿qué podemos hacer? “Se trata de una piel hipersensible, así que la hidratación es algo más que un básico. Debe ser todo un ‘fundamental’ en su día a día. De hecho, si la hipersensibilidad dérmica provoca sequedad severa, es recomendable aplicar crema hidratante más de una vez al día en cara, cuerpo, manos y pies. Tampoco un paciente oncológico puede olvidarse del sol y es imprescindible evitar a toda costa la exposición solar y utilizar, cuando se requiera, cremas con factor de protección.” Pero no todo vale. Muchas veces nuestros cosméticos contienen ingredientes irritantes que se deben evitar a toda costa. “Lo más recomendable son cremas hidratantes regeneradoras para pieles sensibles, 100% BIO, sin fragancias, sin alcoholes, ni conservantes o aditivos”, recomienda Ana.

Y es que este tipo de cuidados no sólo van a traer beneficios físicos para el paciente. Cuidar nuestro aspecto e intentar vernos bien, incluso cuando nos enfrentamos a una enfermedad tan dura, es un factor fundamental para mantener el ánimo durante el tratamiento. Este tipo de rutinas aportan un beneficio psicológico para el paciente. “Todo lo que esté relacionado con verse bien, sobre todo en una situación como padecer una enfermedad que ataca no solo por dentro sino también por fuera, beneficia psicológica y emocionalmente a las personas.”

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