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David Bisbal: "Llegué a odiar la música"

AR AR 25/11/2016 Pablo Aragón
Imagen David Bisbal © Juanjo Molina / GTRESONLINE / Instagram @DAVIDBISBAL Imagen David Bisbal

​Tras escuchar en primicia cinco canciones del sexto álbum, me quito los auriculares y sin tiempo me encamino hacia donde me espera el 'corazón latino' que rellenó cientos de horas de televisión y que, junto a 15 compañeros de un afamado concurso musical, logró emocionar a más de la mitad de la audiencia. Entro en una habitación repleta de gente donde me espera un sofá, que, sin ser Chester, hace las mismas labores y nos sumerge en el mundo de David Bisbal. Ante mí, un hombre que arrebata suspiros, que mira a los ojos y deja sin habla. Como los grandes de la industria, ha sabido conquistar los mares y hacerse un nombre lejos de nuestras fronteras: Latinoamérica le adoptó y el Royal Albert Hall de Londres le alzó a un olimpo donde muy pocos elegidos son capaces de llegar.

Creció micrófono en mano y con unas ansias desmesuradas de que un magnate musical escuchase su voz en la verbena de cualquier pueblo al azar. La orquesta Expresiones fue el punto de partida y Operación Triunfo su salvación. Dos años después de su Tú y yo nos presenta su sexto LP. En esta casi hora y media de charla pude entrever a un David Bisbal muy cercano y humilde que desnudó el alma sin dejar ningún sentimiento en el tintero.

¿Qué queda del almeriense que daba patadas al aire?

¡Quedan muchas cosas... menos la patada! [Risas]. Queda absolutamente todo. De hecho, Almería sigue siendo un talismán, la necesito y en estos últimos años he podido volver a disfrutar de mi tierra como no lo hacía desde que era adolescente o cuando trabajaba en la orquesta Expresiones. Del almeriense y de David queda absolutamente todo, de la patada ya nada, porque no la hago... aunque podría hacerla.

¿Fueron duros aquellos tiempos?

Muy duros. Eso fue la forja que me hizo amar la música de una manera muy especial, aunque también llegué a odiarla. Hubo momentos de extrema dureza: dejar a tu familia y pasar tanto tiempo fuera de casa, empezar a conocer tu voz y tener que cuidarte como un deportista... todo eso agota, y mucho.

¿El peor momento?

Hubo un período, bien entrado el verano, en que después de tener cien conciertos con la orquesta, me sentía realmente mal. Psicológicamente la mente te juega malas pasadas e incluso tienes muchas carencias para mantenerte en este mundo.

¿En qué pensabas antes de entrar en una academia televisada?

En que alguien me diera una oportunidad, simplemente eso. Era muy difícil y sabía perfectamente que en Almería no podía conseguirla. Con la orquesta recorrí muchos lugares, pero no era suficiente. Cuando entré en la academia de Operación Triunfo no quería ganar. Si quedaba entre los tres finalistas sería feliz, porque conseguía un proyecto musical. Era en lo único en lo que pensaba.

¿Cómo fue la salida? ¿El fenómeno fan agobia?

Fue difícil, un cambio radical. De ese chico que podía salir a tomarse una cerveza con los amigos pasé a trabajar de manera constante. La gente me saludaba, la prensa tenía opiniones y se volvió loca.

¿Te sentías observado? ¿Vivías con una lupa constante?

Me protegí mucho en el trabajo. Era tal el deseo de que alguien me diera una oportunidad que empecé muy pronto a formar mi propio equipo de trabajo, independiente del de la discográfica. Necesitaba que me aconsejaran en lo profesional y en lo personal. No me gustaba ver las entrevistas que había concedido.

¿Era un caparazón para todo lo malo que pudiese llegar?

Puede ser. No quería que todo eso me cambiara. Solo quería estar centrado en el trabajo. Descubrí la industria musical y comprendí que el artista que tenía un proyecto musical grabado no solo se dedicaba a subirse al escenario y cantar. Era mucho más. Tuve que aprender cómo funcionaba el trabajo de un ejecutivo: me convertí en uno de ellos, empecé a asistir a reuniones de trabajo y de estrategia donde conocía a gente muy importante de la industria, lo que hizo que me aislase de la prensa.

© Proporcionado por AR

Ahora te has reencontrado con tus compañeros de Operación Triunfo, ¿cómo ha sido?

Fue una propuesta de TVE. Nos dijeron que iba a ser un reencuentro después de 15 años, y me pareció una buena idea. Ha sido fantástico, aunque tuve que hacer encaje de bolillos, porque me coincidía con la salida del disco. He hecho todo lo posible por estar, porque me hacía ilusión.

El abrazo con Chenoa fue trending topic en Twitter antes de que se emitiese el documental. ¿Qué opinas del revuelo que se ha formado en torno a este tema?

El reencuentro de OT es mucho más que el abrazo con Laura. Fue una imagen de una secuencia en la que yo me levanto para dar un abrazo a David [Bustamante], y después le di un abrazo a Laura para explicarle a la gente que no hay ningún problema.

Tras cinco meses encerrado, ¿qué momento no olvidarás nunca?

Cuando en la gala final pude ver por fin a mis padres después de mucho tiempo encerrado en la academia. Los buscaba con la mirada y fui corriendo a abrazarlos..

Llevas más de 15 años en la música. ¿Cuáles han sido el mejor y el peor recuerdo?

El mejor momento fue cuando grabé el proyecto en el Royal Albert Hall de Londres, que me permitió ver que en mi carrera musical puedo hacer un paréntesis para dedicarme a lo que realmente me llene. Uno de los peores ha sido cuando he trabajado en otros países y no he obtenido ningún resultado. Totalmente frustrante.

Cuéntanos, ¿cómo lo viviste?

Estaba muy nervioso. Allí han tocado muchos grandes, desde Adele a Sting pasando por Bryan Adams. La congregación de fans fue increíble. Hicimos un fan event espectacular y vinieron clubs de diferentes países. Fue un concierto muy bonito y, como colofón, me dieron la nominación a los Grammy Latinos, que al final logré. 

Habrás conocido a cientos de personas... ¿Con cuál te quedas?

Ufff... Hay muchas personas muy importantes, como Narcis Rebollo [presidente de Universal Spain], al igual que Jesús López [chairman de Universal Latinoamérica]. De ellos he obtenido los mejores consejos, al igual que de mi hermano José María, que estuvo muy volcado conmigo al principio. En cuanto a artistas, puedo hablar de Raphael o Juan Gabriel, que van más allá de la palabra 'artista'. Soy un afortunado.

De todos los reconocimientos y premios que te han otorgado, ¿cuál te ha hecho más ilusión?

Los más importantes son aquellos que he recibido en mi tierra [Premio de Almería]. Me encantan los premios musicales, pero que te premien por lo que te rodea es fantástico.

En innumerables ocasiones te hemos visto colaborando con Unicef, y en Antes que no dedicas la canción Duele demasiado a los más de 250 millones de niños que sufren las consecuencias de vivir en conflictos armados. ¿Cómo de involucrado estás con la causa?

Se me ponen los pelos de punta al pensar que han nacido ahí, y con la mala suerte de que hay un conflicto bélico. Por eso he donado los derechos de autor a Unicef. Siempre alzaré la voz por los niños: ya que no se pueden defender, deben tener una vida digna y satisfactoria.

¿Cómo es David entre las cuatro paredes de su casa?

Un chico corriente. Lo más importante son mi familia y amigos. Si no los tengo a ellos, no puedo trabajar. Son los que me dan fuerzas para subirme al escenario, para conceder entrevistas y para viajar.

Si tuvieses invitados para cenar, ¿cuál sería el plato estrella?

Sashimi con vino blanco.

De tu canción Mi princesa se podría decir que es una de las más especiales de tu carrera. ¿Es así?

Por supuesto. ¿Sabes lo que me dijo mi hija después de un concierto?: "¿Has dicho que soy tu princesa?". Ese fue un momento increíble.

© Proporcionado por AR

¿Es el legado más bonito que puedes dejarle a tu hija Ella?

Mi princesa es muy especial. A nivel musical es una canción muy bonita para Ella, y quizás la nueva canción, Una palabra, también, pero no es el legado más bonito que voy a dejarle; ese voy a dárselo con el tiempo: no puedo pretender que lo más importante que le deje a mi hija sea una parte de mi trabajo. Es verdad que nace como un sentimiento, pero ella se merece cosas más importantes que una canción. Cuando se es padre se entiende que la vida no te corresponde. Todo lo que hago y pienso es por esa pequeña persona que crece muy deprisa.

"Mi hija Ella se merece muchas más cosas y más importantes que una canción"​

¿Tienes ganas de que sea mayor?

Claro. Cada vez tiene más conversaciones interesantes y te partes de risa porque se cree mayor.

Te habrá soltado alguna frase con la que hayas pensado: "¡Madre mía!"... ¿Te sorprende a menudo?

Hay muchas, pero lo que más me ha sorprendido ha sido este verano, que se enfadó conmigo porque se me olvido llevar la parte de arriba de su biquini, y me dijo medio llorando: "¡Se te ha olvidado la parte de arriba del biquini y se me van a ver las tetas!".

¿Sigues sin llevarte bien con la fama? ¿Qué no soportas?

La palabra 'famoso' no me gusta nada, es feísima. Vivimos en un mundo de libre opinión, pero hay mucha gente que conspira y se inventa muchas cosas. Quizá eso es lo peor, pero no tengo ningún problema en llevar las cosas bien.

¿Cada cuánto viajas a Almería?

Voy muchísimo. De hecho el año pasado disfruté de unas vacaciones como las que nunca había tenido. Hacía 17 años que no disfrutaba de un verano y unas vacaciones en mi tierra. Los veranos suelo estar de gira; incluso cuando trabajaba en la orquesta y recorría Andalucía tampoco disfrutaba de ese tiempo en mi hogar. El año pasado me remonté a mis 16 o 18 años, cuando estaba totalmente libre... Fueron muy especiales esas vacaciones..

Si no hubieras sido cantante, ¿qué crees que estarías haciendo?

Me hubiera gustado trabajar en la naturaleza. Estudié para ser guarda forestal, pero mi intención era ir más allá y ser biólogo marino.

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