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De 6 a 12 meses, juegos que le estimulan

Crecer Feliz Crecer Feliz 09/02/2016 Coks Feenstra, psicóloga.

De 6 a 12 meses, juegos que le estimulan © Copyright © 2016 Hearst Magazines, S.L. De 6 a 12 meses, juegos que le estimulan

El bebé, desde que nace, busca el contacto con sus papás. Para él son el mejor juguete, el más estimulante: el rostro humano le atrae desde el principio y le ayuda a mantener la atención, mientras que la comunicación contigo, el intercambio de caricias, miradas, palabras y gestos, supone el estímulo más apropiado y enriquecedor.

Ahora puedes introducir nuevas actividades jugando de este modo. La clave está en la repetición. Muchos juegos no funcionarán la primera vez, pero el bebé aprende pronto a anticipar, ya que reconoce la secuencia. Estos juegos son muy importantes para su desarrollo. Con ellos aprende a distinguir sonidos y ritmos y “‘lee” en tu cara distintas emociones que él a su vez intenta imitar.

Ideas para jugarSeguro que estas le gustan mucho:

Cántale canciones en las que las letras vayan acompañadas por gestos, como “palmas, palmitas” o “cinco lobitos”. Gatea hacia él diciéndole algo como “ahora mamá te va a comer...”. Cuanto más despacio te desplazas, mayor es su alegría. Al llegar a él le haces cosquillas. Toca los dedos de su pie o de su mano uno a uno, empezando por el gordo. Recítale: “Éste se encontró un huevo, éste fue a por leña, éste hizo el fuego, éste lo frio y éste, el más chiquito... ¡se lo comió!”. Al llegar aquí haz como si le comieras la barriguita. Hazle volar por el aire. Este juego le enseña la sensación del equilibrio. Es muy ameno pero debes prestar atención a sus reacciones, ya que no a todos les gusta (y hazlo solo cuando sostenga bien su cabecita). Con él en brazos, mirad juntos los objetos de casa y nómbralos. Acercaros juntos a una ventana y mostrarle lo que hay fuera también le encanta: los árboles, niños jugando... Haz muecas raras que le sorprendan y le hagan reír. Conoce bien tu cara y algo atípico que no cuadra con lo normal atrae su atención y le parece divertido. Juega al cucú-tras. Esconde tu cara tras un pañuelo y aparece de repente. Así aprende que continúas existiendo cuando no te ve (le ayudará en tus ausencias). Cúbrele también su carita con un pañuelo y llámale por su nombre. Ten en cuenta que el tiempo que presta atención aún es corto. Necesita relajarse. Así que cuando desvíe la mirada o empiece a bostezar, es señal de que tienes que parar. Hasta la siguiente vez.

Algo más que un entretenimientoTodos sus juegos tienen una función:

Al hacerle muecas raras, él contrasta algo conocido con algo nuevo. Al dialogar con él, ve diferentes emociones en tu cara (alegría, sorpresa….) con las que se va familiarizando. Al tirar objetos desde su trona o parque, descubre el sentido del “yo” (soy yo quien lo provoca). Al darte cosas y pedírtelas de vuelta, entrena el toma y daca social. Al descubrir el objeto que escondes aprende que lo que no ve, no deja de existir (el sentido de la permanencia). Qué interesante¿Sabes cuál es en esta edad el mejor sitio para jugar? Encima de tu cuerpo. Esta forma de jugar, igual que los “juegos de falda” tradicionales (al trote y al galope, aserrín-aserrán...), propician el contacto físico, la afectividad y la psicomotricidad.

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