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Descubre las cinco rutas más fascinantes de Gran Bretaña

Logotipo de Vanitatis Vanitatis 13/12/2016 Claudia del Águila

La vibrante, ecléctica y bella capital de Reino Unido deslumbra a los turistas y, sin pretenderlo, ensombrece los encantos del resto del país. Porque más allá de Londres existen preciosas rutas, curiosos recorridos y sorprendentes paisajes no tan poblados de paloselfis e igualmente cercanos y fascinantes. Son destinos diferentes que puedes visitar en un fin de semana o en un puente.

La ruta Beatles por Liverpool

Cualquier excusa es buena para visitar esta ciudad portuaria del noroeste de Inglaterra, pero, sin duda, seguir los pasos de John, Paul, George y Ringo es una de las mejores que encontrarás. Y es que la urbe conserva intactas las huellas de sus cuatro vecinos mundialmente famosos. Por ejemplo, se puede visitar Mendips, la casa en la que Lenon vivió desde los cinco años hasta los 23, junto a su tía Mimi, que no le permitía “rascar” su guitarra en la casa, por lo que tenía que hacerlo en el porche. Hoy en día, este se ha convertido en un espacio de creación. También se puede visitar la casa de George Harrison en el callejón sin salida Arnold Grove, muy cerca de Penny Lane, otra de las visitas obligadas. Pero, sin duda, los seguidores de los melenudos querrán perderse en el Cavern Club, la sala de conciertos alojada en un edificio victoriano que los catapultó a la fama y que sigue siendo una de las más importantes de la ciudad.

Cavern © Proporcionado por Glamouratis Cavern

Vale la pena seguir la tradición que tenía el cuarteto y tomarse algo justo enfrente, en The Grapes. Y por supuesto no puede faltar un paseo por los lugares que inspiraron su música como el gran edificio victoriano rodeado de un parque: Strawberry Fields. Evidentemente, la ciudad también ha preparado atracciones para homenajear a sus insignes moradores como Beatles Shop, un paraíso de recuerdos de los Fab Four o The Beatles Story, un museo dedicado a su historia.

Aventura en el norte de Gales

La región de Snowdonia es la meca del turismo de aventura. Encantos naturales no le faltan a este enclave que apenas ha cambiado desde la Edad de Hielo: ríos, montañas, cascadas, bosques, gargantas… El lugar ideal para cualquier amante de la naturaleza y de los deportes extremos, pues no en vano obtuvo el título de capital del turismo de aventura. El Parque Natural de Snowdonia está coronado por el pico más alto de Gales, el Snowdon, donde se encuentra una red de tirolinas de última generación que son las más largas del Hemisferio Norte: ocho kilómetros en los que disfrutar del paisaje a vista de pájaro. Pero, sin duda, una de las ofertas más curiosas es la posibilidad de hacer surf en un lago. Y lo mejor de todo: cogerás olas independientemente del tiempo que haga.

Snowdonia © Proporcionado por Glamouratis Snowdonia

Surf Snowdonia es un lago artificial que ocupa seis veces el tamaño de un campo de fútbol y que, gracias a una revolucionaria tecnología, origina un oleaje artificial que genera olas de hasta tres alturas, para que cada surfista, independientemente de su nivel, pueda disfrutar de la experiencia.

Y tras la tormenta, viene la calma. Esta se puede encontrar en Portmeiron, en la península de Lleyn, donde el arquitecto sir Clough Williams-Ellis creó un enclave de belleza y calma plagado de campanarios, jardines colgantes, edificios de color pastel, pórticos y columnatas. Para acabar la visita toca ver una de castillos: la red de fortificaciones que creó el rey Eduardo I en el antiguo principado de Gwynedd, que impresiona por su buen estado de conservación y por su contundencia monumental.

Un paseo por el jardín

Esta frase adquiere otra dimensión cuando hablamos de la jardinería inglesa y, sobre todo, de la obra del paisajista Lancelot Capability Brown, que fue el que dio fama mundial a los jardines ingleses. Precisamente este año se celebra su tercer centenario, por lo que es un momento ideal para visitar estos lugares, diseñados para pasear, contemplar la naturaleza o ir de picnic. Una de las habilidades de Brown era intentar que sus obras se mezclaran con la naturaleza a la vez que eran más perfectas que esta. El paisajista fue nombrado por Jorge III cuidador de los jardines reales y su obra más espectacular fue Hampton Court Palace, en el municipio londinense de Richmond upon Thames, que se extiende por el río Támesis con 263 hectáreas. Indispensable visitar el Maze, un laberinto de plantas, y The Privy Garden, las paredes de Tilyard, Rose Garden o el jardín de la Gran Fuente.

Hampton Court Palace © Proporcionado por Glamouratis Hampton Court Palace

Otra meca de la jardinería inglesa es la casa de Lancelot Capability Brown, rodeada de 100 hectáreas de jardines, con 28 impresionantes templos. Así como también lo es Bleheim Palace, que se considera la vista más bella de Inglaterra y es Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Cuenta con un jardín secreto, terrazas de agua, un bello lago, un jardín de rosas, un laberinto gigante y una casa de mariposas tropicales. Se puede, incluso, dar un paseo en trenecito.

La ruta de Shakespeare

Este año se han cumplido 400 años de la muerte del dramaturgo más famoso del mundo y todo el país se ha esmerado por recomponer los paisajes que inspiraron sus obras más célebres. Pero si lo que se busca es llevar a cabo un auténtico viaje en el tiempo y sumergirnos en el día a día del autor, es indispensable que nos encaminemos a Stratford-upon-Avon, al sureste de Birmingham, donde residió el célebre bardo. Cinco casas recrean al milímetro la vida del escritor y la época en la que vivió. La casa en la que nació es el punto de partida. Después se puede visitar la morada en la que vivió junto a su esposa, Anne Hathaway, que conserva el mobiliario original, incluida su cama.

Aquí vivió con Anne Hathaway © Proporcionado por Glamouratis Aquí vivió con Anne Hathaway

A las afueras se encuentra la casa de su madre, Mary Arden, que reproduce fielmente la vida rural en la época de los Tudor. Vale la pena también visitar la casa de su hija Susan y su marido, que era médico y tenía un jardín (reconstruido a la perfección) en el que crecían plantas medicinales con las que hacía sus fórmulas. Y, por último, se ha de visitar Harvard House, un ejemplo de arquitectura isabelina.

Aprovechando el aniversario, se ha abierto el New Place, el lugar donde vivió sus últimos 19 años y escribió unas 26 obras.

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