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En ruta por los acantilados más bellos del Cantábrico

Harper's Bazaar Harper's Bazaar 02/11/2016 harpersbazaar.es

Aunque esconden una playa casi fluvial, los acantilados de Guadamía son hermosos y fáciles de alcanzar en un paseo. Se encuentran plagados de covachas y bufones (chimeneas estrechas verticales por las que el agua sale a borbotones, con gran estruendo). Desde allí se puede ir andando a los llamados ‘Acantilados del Infierno’ o acercarse a la más urbana Ribadesella a darse un homenaje gastronómico. Con pescadores a lo largo del litoral, la estampa es magnífica. Foto: Instagram / E. Tikhomirova.

Aunque esconden una playa casi fluvial, los acantilados de Guadamía son hermosos y fáciles de alcanzar en un paseo. Se encuentran plagados de covachas y bufones (chimeneas estrechas verticales por las que el agua sale a borbotones, con gran estruendo). Desde allí se puede ir andando a los llamados ‘Acantilados del Infierno’ o acercarse a la más urbana Ribadesella a darse un homenaje gastronómico. Con pescadores a lo largo del litoral, la estampa es magnífica. Foto: Instagram / E. Tikhomirova.
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El coche acelera suavemente por la A-8, la autovía que corta en horizontal el mapa de carreteras español, paralela a la costa del mar Cantábrico. El destino: esa franja de costa que da pie a leyendas y postales impresionantes, que confirma la fiereza de un mar que no da tregua desde el golfo de León hasta el Atlántico abierto. Y, entre medias, una sucesión de pequeños pueblos, localidades pintorescas y miradores únicos salen a nuestro paso. Desperdigados a veces, otras en apenas un par de kilómetros, concentrados; pero siempre con una constante: la de brindarnos la sensación de estar en el lugar más bello del mundo.

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