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Estilismos de investidura: ni izquierdas ni derechas, todos cortados por el mismo patrón

Vanitatis Vanitatis 01/03/2016 Vanitatis

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Pedro Sánchez (2016)

PRIMERA JORNADA DE LA SESIÓN DE INVESTIDURA © Proporcionado por Glamouratis PRIMERA JORNADA DE LA SESIÓN DE INVESTIDURA

Para su discurso de investidura, el Secretario General del PSOE ha vuelto a confiar en su color fetiche: el azul noche. Un traje entallado de solapas estrechas que se ajusta a la perfección a su silueta. Qué duda cabe que el socialista tiene planta y desterrar las corbatas de pala ancha otorga a sus conjuntos un aire más casual y más ajustado a los cánones sartoriales actuales. Esta vez se ha decantado por una camisa blanca con cuello inglés a la que le ha anudado un corbatín granate con un relieve de pequeños cuadrados. Muy corporativo -como de costumbre- a la par que actual. Y sí, algo de maquillaje sí que llevaba. 

Es la comprobación de un hecho: a lo largo de estas cuatro décadas de democracia, nuestros políticos no se han caracterizado por el riesgo, la innovación o la frescura a la hora de elegir sus atuendos. 

Mariano Rajoy (2011)

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También alto, pero sin la percha atlética de Sánchez, Mariano Rajoy huye de cualquier atisbo de modernidad y optó en su discurso de investidura por la seguridad del buen paño y el corte clásico.  Rajoy adapta su particular tradición sartorial a siluetas de corte excesivamente recto para un hombre de su envergadura. La nota distintiva, esta corbata con cuadros de Vichy.

Esta vulgaridad de traje oscuro y corbata convencional sobre camisa clara es la línea que ha predominado en el hemiciclo hasta la irrupción de las mareas -con las rastas y las camisas de Alcampo-, una triste monotonía de tonos apropiados para pasar inadvertidos. 

José Luis Rodríguez Zapatero (2008)

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No muy bien asesorado en su segundo discurso de investidura, Zapatero cayó en un error de principiante: camisa y americana en colores empastados, dos variedades tonales de gris combinadas con una corbata incapaz de salvar este estilismo. Las rayas diagonales están pensadas para conjuntos de dos piezas de colores más alegres. Pero no estaba el horno para alegrías. La crisis ya enseñaba sus patitas.

José Luis Rodríguez Zapatero (2004)

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Rayas con rayas. Un error insalvable. El estilismo elegido por Rodríguez Zapatero para su primera investidura devino en una patada a la tradición sartorial: un traje con cierto aspecto de saco a juego con camisa ídem que, además, mezclaba dos texturas muy similares. Especial mención merece esa corbata cuya pala -al ser tan ancha- devino en un nudo doble, poco ajustado y con excesivos pliegues que le confería un aspecto desaliñado. 

José María Aznar (2000)

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La enésima oda al traje gris marengo. El color fetiche, a juzgar por las investiduras de nuestra democracia. En esta ocasión, el expresidente tiró de forma y color básicos para su camisa. A este cuello inglés le anudó una corbata de estampado geométrico y en seda cuyo brillo todavía sigue deslumbrando a más de un fotoperiodista del Congreso de los Diputados. 

José María Aznar (1996)

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Para su primera investidura, el expresidente del Gobierno escogió un traje a medio camino entre el azul y el gris. Nada nuevo bajo las siluetas y las hechuras a las que acostumbran nuestros políticos. Eso sí, hizo varias concesiones al color: en la camisa y en la corbata. Para la primera se decantó por un azul bebé y, para la segunda, por un color cereza que difuminaba en exceso el estampado geométrico de flores de la misma. Por otra parte, aquellas gafas de lectura con las que acostumbraba a hablar ante los parlamentarios, las desterraría para dejar paso a otras de monturas al aire. 

Felipe González (1993)

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Cuarto discurso de investidura de González. El cansancio en la gestión parece traducirse ya en un estilismo descuidado. No combinan rayas ni tonos y, visto con la perspectiva de hoy, no sabemos si había adelgazado mucho o se trataba de un traje saco. Nos inclinamos más por lo segundo. 

Felipe González (1989)

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Por primera y única vez, tonos ocres en un discurso de investidura. El estampado príncipe de gales sorprende en una ocasión tan solemne como ésta. Corbata de lana a rayas, -también demasiado 'casual'- con camisa beige. Atuendo, cuando menos, sorprendente. 

Felipe González (1986)

PEDRO SÁNCHEZ AFRONTA EL DUODÉCIMO DEBATE DE INVESTIDURA DE LA DEMOCRACIA © Proporcionado por Glamouratis PEDRO SÁNCHEZ AFRONTA EL DUODÉCIMO DEBATE DE INVESTIDURA DE LA DEMOCRACIA

De las cuatro veces que subió al estrado a defender su investidura, ésta fue en la que lució un estilismo más clásico. Azul marino, camisa clara y corbata de la época: rayas diagonales en tricolor. Las gafas, también propias del momento. Nos recuedan a 'Tootsie'.

Felipe González (1982)

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Atrás quedó la chaqueta de pana. En este primer discurso de investidura de Felipe González le vemos con las solapas propias de los 80- Eso sí, sea la época que sea, cuadros con rayas nunca han casado bien. Y la corbata más parece de un aficionado colchonero que de un candidato a la presidencia del gobierno. Era el cambio. 

Leopoldo Calvo Sotelo (1981)

PEDRO SÁNCHEZ AFRONTA EL DUODÉCIMO DEBATE DE INVESTIDURA DE LA DEMOCRACIA © Proporcionado por Glamouratis PEDRO SÁNCHEZ AFRONTA EL DUODÉCIMO DEBATE DE INVESTIDURA DE LA DEMOCRACIA

¡Se sienten, coño! De esta sesión de investidura sólo nos queda en la memoria el recuerdo del golpe de Estado. Del estilismo de Calvo Sotelo... -¿en aquella época se hablaba de estilismo?- poco hay que decir: iba absolutamente correcto, un señor de traje oscuro y camisa clara, cuellos y puños impecables. Él no necesitó adaptar su vestimenta a los códigos del Congreso; traía la clase de casa. 

Adolfo Suárez (1979)

PEDRO SÁNCHEZ AFRONTA EL DUODÉCIMO DEBATE DE INVESTIDURA DE LA DEMOCRACIA © Proporcionado por Glamouratis PEDRO SÁNCHEZ AFRONTA EL DUODÉCIMO DEBATE DE INVESTIDURA DE LA DEMOCRACIA

También aquí nos puede la nostalgia. Y la emoción de recordar este primer discurso de investidura tras el franquismo. Adolfo Suárez, un icono de estilo en la transición, optó para una ocasión tan solemne por el socorrido traje gis marengo, camisa azul y corbata convencional oscura. Era el momento de arriesgar, pero no en la ropa. 

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