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HBO sorprende con 'Room 104', el mayor experimento del verano

Logotipo de GQ GQ 31/07/2017 GQ

Los hermanos Duplass reducen el concepto de serie antológica a su mínima expresión: un decorado, diferentes historias. 1 © Proporcionado por Revista GQ 1

Imagina una serie de televisión con un único personaje recurrente. Ahora imagina que ese personaje es una habitación de motel demasiado genérica como para resultar interesante. 'Room 104', la nueva producción de Mark y Jay Duplass para HBO, está especialmente pensada para llevar el lenguaje televisivo hacia zonas aún más experimentales que las de su interesante 'Togetherness'. Mientras que el objetivo de aquella dramedia (ya finalizada) era alcanzar un nivel de intimidad y empatía con los personajes al que el formato pocas veces se atreve a llegar, el M.O. de 'Room 104' consiste en apostar por lo opuesto: una vuelta a la abstracción y el suspense de high concept que distinguía a clásicos como 'The Twilight Zone', pero con un ojo puesto en la sofisticación estructural de 'Inside Number 9' (una serie a reivindicar ahora y siempre).

El primer episodio de esta suerte de 'Historias para no dormir en moteles', guionizado por Mark Duplass y protagonizado por el tesoro del cine inde Melonie Diaz, funciona muy bien como carta de presentación. Una niñera debe vigilar al pequeño Ralph mientras su padre acude a una cita, aunque nadie le había contado de antemano lo del amigo imaginario encerrado en el baño. Porque es imaginario, ¿verdad? Después de que Netflix comprase 'Black Mirror' y le diese carta blanca a Joe Swanberg, amigo y colaborador habitual de los Duplass, para construir su propia serie antológica, era hasta cierto punto lógico que HBO acabase dando luz verde a un proyecto como 'Room 104', donde el humor negro y las paredes de la habitación del título son el único hilo conductor de un concepto orgullosamente experimental. La idea motriz es apostarlo todo a una palabra que no suele valorarse demasiado en la ficción televisiva actual: la sorpresa. En lugar de proporcionarle al espectador una serie de estímulos programados, los Duplass desean que cada nuevo episodio de 22 minutos le conduzca hacia zonas completamente imprevisibles.

2017 ha acabado confirmándose como un auténtico verano del amor para las series dispuestas a sorprender antes que agradar, como demuestran cada semana David Lynch y Mark Frost en el revival de 'Twin Peaks'. Sin embargo, esta no es la primera vez que HBO intenta algo similar: el propio Lynch creó para la cadena 'Hotel Room', otro vistazo a esos no-lugares definidos por las vidas de sus ocupantes temporales. La narración que abría de este proyecto fallido podría, de hecho, aplicarse sin problemas a 'Room 104': "Durante un milenio ha existido, sin definir, el espacio de la habitación de hotel. El ser humano lo capturó, le dio forma y pasó por él. Y en ocasiones, mientras estaba de paso, se encontró a sí mismo dándose de bruces contra los nombres secretos de la verdad".

Viejos zorros del mumblecore, los hermanos Duplass han hallado una forma de hacer sostenible su proyecto: en lugar de intentar dar vida a un hotel completo, así como a los miembros de su staff, 'Room 104' se confina a sí misma entre cuatro paredes, con muy ocasionales visitas por parte los trabajadores del motel. El núcleo de interés reside así en los huéspedes (prepara tu alma para ver a Orlando Jones, Mae Whitman y James Van Der Beek como nunca los habías visto) y, sobre todo, en los guiones. Es la diferencia entre los seis episodios por temporada de 'Black Mirror', cada uno con una estética y ambientación diferentes, frente los doce de esta. Claustrofóbica y low-fi como ella sola, 'Room 104' está interesada en explorar las infinitas posibilidades de un espacio esencializado, lo que la acerca a las obras de teatro televisidas en los inicios del medio televisivo, donde el guionista y las decisiones que tomaban los realizadores sobre un decorado mínimo también eran las verdaderas estrellas de la función. Tu opinión sobre este experimento dependerá de tu tolerancia a las variaciones sobre un tema, pero es innegable que los Duplass han encontrado una forma de hermanar su ambición creativa con las necesidades de la plataforma de cable para la que ya llevan años trabajando.

www.revistagq.com

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