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Huevos de avestruz a la losa o ranas con lavanda: las recetas del Paleolítico en clave cool

Vanitatis Vanitatis 03/03/2016 Ángeles Castillo

La verdad es que ellos eran nómadas y nosotros sedentarios, pero todo el mundo tiene un pasado y el nuestro es el de que una vez, hace mucho tiempo y en esta misma galaxia, fuimos los hombres (y mujeres) de las cavernas. Esto, claro, no suena nada 'cool', pero en el fondo e incluso en la forma lo es. ¿Puede haber algo más recalcitrantemente 'retro' y por ende tan tan moderno (no caeremos en el exceso de decir 'hipster')?

El libro 'Recetas Paleo' (Libros Cúpula) cuenta "cómo aplicar la dieta de nuestros orígenes para una vida saludable". Y lo firma nada menos que Eudald Carbonell, arqueólogo y catedrático de Prehistoria de la Universidad Rovira y Virgili, más conocido por su trabajo como codirector del Equipo de Investigación de Atapuerca, y la periodista y arqueóloga Cinta S. Bellmunt. Nos dan no solo 60 recetas inspiradas en aquellas, sino también algunos 'paleoconsejos', cargados de sentido común. El primero: nada de dogmas ni de excesos. Veamos.

Prehistoria pero sofisticada

No se trata de huevos de avestruz sin más, sino a la losa con cebollinos. Ni de ranas tal cual, sino con lavanda. Y lo mismo pasa con las navajas, que son a la menta; el atún, que se presenta con piñones a las ascuas, y la médula de bisonte americano que tanto nos recuerda a Altamira, que se supermoderniza con frambuesas. Eudald Carbonell dice que una adaptación de la paleodieta puede “enriquecer nuestra cultura alimentaria, ser una contribución estupenda para mantenernos sanos” y aportarnos, cómo no, nuevas experiencias. Un viaje en toda regla al pasado, al más remoto.

¿Te harías cazador-recolector a estas alturas?

Las noticias del hombre de las cavernas nos pillan sentados en el sofá, renegando del exceso de proteínas y grasas, y necesitados de quemar las calorías en el gimnasio. Desde luego no somos los vástagos de aquel cazador-recolector ni nada que se le parezca. Ellos se alimentaban de lo que les daba la naturaleza: hierbas, frutos secos, setas, huevos, semillas, y carne y pescado cuando la ocasión dejaba de ser calva. Nosotros lo conseguimos con solo mover un dedo en el súper e incluso a domicilio. Carbonell y Bellmunt proponen una “dieta paleolítica bien gestionada, sin caer en los indeseados excesos” y que además puede resultar divertida. Como un capítulo de 'Érase una vez... el hombre', más o menos.

Unos consejos de paleontólogo

El lomo de ciervo que seguramente no cazarás (Foto: ©M. Ángeles Torres) © Proporcionado por Glamouratis El lomo de ciervo que seguramente no cazarás (Foto: ©M. Ángeles Torres)

Los 'paleoconsejos' de Carbonell pueden resumirse en tres (y no son mandamientos):

1) Las verduras juegan un papel importante: frescas y cultivadas por uno mismo, si puede ser.

2) Las proteínas han de ser de animales criados en condiciones sanas, en entornos naturales y no engordados con piensos, y de ellos se puede aprovechar todo: carne, vísceras, huevos… Y si es pescado, mejor que sea el fruto de una idílica tarde de pesca con caña propia.

3) No hay que olvidarse de las hierbas aromáticas, las especias, los frutos secos y las bayas: dan un toque único y tienen beneficios medicinales.

Cocina como el hombre (o la mujer) de las cavernas

Hay hasta seis decenas de recetas en este libro para llevar la paleodieta a nuestra mesa. Te damos la de la trucha a la mostaza en versión 'cool' y también 'retro'. Para que elijas.

Ingredientes

1 trucha de río, mostaza marrón en grano o molida, aceite de oliva, pimienta y sal.

Trucha a la mostaza como ayer y como hoy (Foto: ©M. Ángeles Torres) © Proporcionado por Glamouratis Trucha a la mostaza como ayer y como hoy (Foto: ©M. Ángeles Torres)

Preparación actual

-En esta receta se prepara la trucha entera. Cómprala ya limpia o límpiala antes de usarla.

-Si la mostaza la tienes en grano, pícala en un mortero hasta que obtengas un polvo bien fino. Resérvala.

-Calienta una sartén antiadherente con un hilo de aceite y dispón en ella la trucha salpimentada.

-Debes cocerla primero a fuego bajo medio para que se haga por dentro y en el último momento subir la intensidad para que se dore un poco por ambos lados.

-Retírala del fuego y sírvela espolvoreada con la mostaza.

Preparación Paleo

-Pesca una trucha de río adulta y límpiala.

-Recolecta una rama de mostaza marrón y machácala hasta obtener una sustancia polvorosa.

-Seguidamente, construye un hogar y coloca encima una losa, a poder ser de travertino cristalizado. Dispón la trucha directamente encima unos 15 minutos entre vuelta y vuelta.

-Para terminar, espolvorea la mostaza por encima de la trucha cuando esté al punto de cocción.

© Externa

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