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Jávea, el paraíso de las calas de la Costa Blanca

Harper's Bazaar Harper's Bazaar 03/08/2016 harpersbazaar.es

Cala de La Granadella (Jávea). Foto: 10Dracmas.

Cala de La Granadella (Jávea). Foto: 10Dracmas.
© Copyright © 2016 Hearst Magazines, S.L.

Que Jávea es una perla de la costa levantina no es un secreto. Sin embargo, llama la atención que, a la hora de hablar de calas, las de este rincón de la provincia de Alicante no tengan el mismo predicamento que las de Ibiza o cabo de Gata, con las que comparten mar y a las que pueden tutear en belleza. Cada una en su estilo, por supuesto, pero con la salvedad de que en Jávea, en el litoral que abarca desde el cabo de la Nao al de San Antonio, se suceden a cuál más diferente entre sí, un abanico de posibilidades que contenta todo tipo de exigencias y gustos en lo que a playas se refiere.

Diversidad es, precisamente, uno de los factores que distinguen a este rincón levantino. No tiene nada que ver la cala Ambolo con la playa de El Arenal, o la cala Sardinera con la de Granadella. Esta última es, sin duda, la estrella. Presente en todos los rankings de las playas más bonitas de España, esta cala de aguas cristalinas, en la zona más meridional, cerca del cabo de la Nao, mide 160 metros. Es pequeña, sí, pero se basta para brindar días perfectos de playa. Enamora ya cuando se contempla desde su mirador.

Más agreste es Ambolo, una de las calas preferidas por los locales. Es una de las que se mantienen completamente vírgenes, a lo que ayuda la dificultad de acceso en coche o que la escarpada sierra no permita aquí construcciones. Es la mejor opción si queremos practicar nudismo, pero esta práctica se ha ido arrinconando al final del arenal, estrecho y de no más de 200 metros de largo, ocupando la mayoría del espacio bañistas tradicionales. Su homóloga, la del Portitxol, frente a la isla del mismo nombre, es mucho más familiar y de fácil acceso, así como más extensa, casi un kilómetro de grava entre los dos cabos que la demarcan.

Aunque las carreteras del Portixol y el cabo de la Nao permiten acercarse al litoral, el acceso a muchas de las calas es preferible que se haga a pie o en bicicleta (además de que la sierra es todo un planazo para los que quieran combinar ciclismo y un buen baño en el mar). No solo hay poco espacio para el aparcamiento en muchas de ellas, sino que, de encontrarlo, el número de maniobras que hay que hacer para salir puede llegar a ser exasperante.

Si preferimos no movernos demasiado de la ciudad, o buscamos una playa tradicional, es en El Arenal donde debemos clavar la sombrilla. Esta playa urbana de arena gruesa y mar en calma, poco profunda, está en la expansión turística de la ciudad, en un largo paseo marítimo lleno de tiendas, restaurantes, apartamentos... Como la de Granadella o la de La Grava, también en el núcleo urbano, pero de grava, luce bandera azul. Esta última es perfecta para los que buscan tranquilidad sin, por ello, tener que perderse entre las calas del cabo de la Nao. Pequeña, estrecha y de grava, basta un vistazo al azul intenso del agua para querer quedarnos allí viendo el atardecer.

Claro que, si se trata de vistas, Jávea tiene donde elegir. Solo el litoral del municipio cuenta con 15 miradores. Desde el del cabo de San Antonio, al norte, al del castillo de La Granadella, al sur, se van sucediendo a lo largo de las diferentes calas y parques naturales. Juntos forman la Ruta de los Miradores, en la que se suceden molinos tradicionales abandonados, restos arqueológicos y, por supuesto, estampas de postal en las que el Mediterráneo es la estrella. Los miradores de La Nao y San Antonio son, sin duda, los más espectaculares, y muchos forman parte de rutas de senderismo y cicloturismo a cuál más interesante.

Esto en cuanto a tierra firme, porque en el mar, a lo largo de los 25 kilómetros de costa, se suceden también otros ‘miradores’: los de la fauna y flora marina. Se descubren gracias al buceo, una práctica con cada vez más adeptos en Jávea. Es una de las áreas con mayor diversidad, con praderas de posidonias, algas pardas, sargos, lisas, esponjas, anémonas... Bastan unas gafas, tubo y aletas, sin necesidad de hacer un gran esfuerzo a pulmón, para ver maravillas a no más de dos metros de profundidad. Cala Blanca o La Granadella son dos de los lugares preferidos para estas inmersiones.

Otro tipo de inmersión, la que se hace en la cultura gastronómica de la ciudad, exige aun menos logística, solo tener ganas de relamerse. Además de la tradición pesquera, hay que sumar las ricas verduras y frutas que se cultivan en el valle de Sant Bertomeu. Esto ha permitido una rica dieta mediterránea en la que se suceden frutos secos, ñoras, uva moscatel, boquerones, conservas de pescado de todo tipo... y, por supuesto, arroces, como la paella de boquerón y espinacas. Y mientras se cocina, nada como un tapeo a base de gambas rojas de la lonja o habas hervidas.

Entre los restaurantes donde acercarse a estas exquisiteces, y muchas otras, encontramos a pie de playa desde clásicos como La Siesta o La Perla de Jávea, otros más turísticos en El Arenal, o de diseño como Cala Bandida. Claro que si lo que queremos es hacernos nosotros mismos el menú, la cita es por la tarde en la Lonja, cuando de lunes a viernes se celebra la subasta tradicional. A partir de las 18 h. es posible adquirir pescado y marisco fresco de la bahía en el punto de venta que tiene la Cofradía de Pescadores en la misma Lonja. Para el resto de los ingredientes, nada como el mercado de Abastos, en el centro histórico. Y si tenemos especial afición por los mercadillos, el de Jávea se celebra los jueves por la mañana en la plaza de la Constitución.

Actividades no faltan. Descubrir las calas, el fondo marino, los miradores y la rica gastronomía nos tendrán bastante ocupados, y siempre maravillados ante lo que nos vamos a ir encontrando. Nos parecerá mentira que, sin necesidad de movernos más de 20 km. seamos capaces de encontrar tanta diversidad y preciosismo.

¿Cómo llegar? Jávea se encuentra al norte de la provincia de Alicante. En coche, tomando la salida de la Autopista del Mediterráneo (AP-7) o la de la N-332. Si se prefiere viajar en avión o tren, es necesario contar con un transfer desde Valencia o Alicante. ¿Dónde dormir?Hotel Spa El Rodat, cerca de El Arenal. Denia Marriott La Sella Golf Resort & Spa, en el Parque Natural del Montgó y que añade golf a la oferta. Más información: Tel.: 965 790 736. Turismo de Jávea.

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