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Karen Berger quiere volver a revolucionar los cómics

Logotipo de GQ GQ 02/08/2017 GQ

La legendaria editora de Vertigo ha desvelado las claves de su nueva etapa en Dark Horse, para la que cuenta con David Aja, Anthony Bourdain o Dave Gibbons. 1 © Proporcionado por Revista GQ 1

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Hace no tanto tiempo, a los cómics no se les permitía ser todo lo raros que podían llegar a ser. Al menos, esa era la sensación que invadía a Karen Berger en 1979, cuando empezó a trabajar en DC como asistente del editor y guionista Paul Levitz. Recién graduada en historia del arte y literatura inglesa, Berger consideraba que los superhéroes, piedra de toque de la industria entonces y ahora, estaban limitando el desarrollo de una forma de arte mucho mayor de lo que daban a entender las capas y mallas. Su primer paso hacia una nueva dirección fue hacerse cargo de 'House of Mystery', una antología de historietas terroríficas que llevaba en activo desde los años cincuenta, aunque su gran momento no llegó hasta 1983, cuando ayudó a Len Wein a pasar el testigo de La Cosa del Pantano, una de sus creaciones más exitosas, al guionista británico Alan Moore. Con ella al frente de la colección, 'Saga of the Swamp Thing' se convirtió en la reivención más relevante por la que ningún personaje de cómic norteamericano había atravesado hasta el momento.

La revolución que Karen Berger inició en el seno de DC Comics se puede resumir de una forma muy sencilla: era una editora convencida del talento de sus creadores, a los que fichaba en unas condiciones de libertad creativa y voluntad de explorar nuevos terrenos sencillamente imposibles de rechazar. No puso ninguna pega a los guiones que Moore envió para 'La lección de anatomía' ('Saga of the Swamp Thing #21', noviembre de 1983), tan meticulosos y laberínticos que el dibujante Steve Bissette se los tomó primero como un dolor de cabeza, pero más tarde como una invitación a elevar su propio listón con composiciones tan barrocas, desbordantes y ampulosas como la prosa que las inspiraba. En palabras de la ensayista Tegan O'Neil, 'La lección de anatomía' rompió moldes al revelar que todo lo que la Cosa del Pantano (y, por extensión, su base de lectoras y lectores) consideraba cierto hasta entonces era, en realidad, una mentira, un autoengaño por parte de un monstruo que una vez se soñó humano. "Como 'La lección de anatomía' fue tan popular e influyente", escribe O'Neil, "todo personaje secundario y terciario de Las Dos Grandes [DC y Marvel] ha sido recipiente de similares sacudidas". Pero ninguna de ellas alcanza la violenta subversión de la idea original de Moore, o "la pesadilla de que un día puedes despertar y descubrir que eres una persona diferente a la que eras cuando te acostaste". Tegan O'Neil sabe de lo que habla: esta reflexión sore La Cosa del Pantano de Moore está incluida en un caudaloso y espectacular ensayo donde confesó al mundo su condición de persona transgénero. En otras palabras: algo que Berger puso en marcha hace más de 30 años sigue espoleando cambios no solo en la industria del cómic, sino también en la forma en que sus fans se enfrentan a sus propias vidas. Los cómics raros, al parecer, importan.

1 © Proporcionado por Revista GQ 1

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Tras el éxito de la nueva Cosa del Pantano, Berger se pudo apuntar el tanto de haber servido de enlace entre el cómic estadounidense y un talento foráneo tan necesario como una trasfusión de sangre. La editora comenzó a viajar habitualmente al Reino Unido, convencida de que allí había encontrado justo lo que necesitaba: una nueva generación de creadores temerarios, criada sobre una dieta básica de tebeos superheroicos sesenteros, el recuerdo fundamental de 'The Beano', novelas de William S. Burroughs o Michael Moorcock, un inapelable malestar político y una cantidad inmoderada de drogas. Tras velar sus armas en revistas como '2000 AD', fundada solo un mes antes de que los Sex Pistols grabase 'God Save the Queen', esta nueva raza de guionistas posmodernos también deseaba romperlo todo para poder volver a empezar. En especial, amaban las ideas raras y su aplicación al lenguaje del cómic tanto como ella misma. Verbigracia: un veinteañero Neil Gaiman, a quien Berger confió el reboot de un personaje clásico de la editorial, The Sandman, que había sido un detective pulp y un superhéroe más o menos convencional antes de convertirse en Sueño, miembro de Los Eternos. Antes, en suma, de pasar a la historia de la cultura popular. El número 1 de 'Sandman' (1989), dibujado por Sam Kieth y agraciado (como sería habitual) con una portada de Dave McKean, fue un cambio de paradigma que lanzó a Gaiman ante un público masivo y sirvió como carta de presentación para el plan más ambicioso de Berger. La década de los ochenta no solo había demostrado ser un caldo de cultivo ideal para todas estas ideas excéntricas, culteranas y (en muchos casos) políticamente comprometidas, sino que las ventas estaban acompañando. Era como si la editora hubiera logrado infectar a un buen porcentaje de compradores y compradoras de tebeos DC con su ferviente deseo de un mainstream tebeístico más raro de lo que el sello principal podía permitir. De modo que la única solución posible era crear otro.

Desde 1993, Vertigo se convirtió en el hogar para todas aquellas ideas que la continuidad principal consideraba demasiado experimentales, heterogéneas o sencillamente majaretas. El proceso abrió el medio a un montón de gente que jamás hubiese considerado acercarse a un tebeo de Batman o Wonder Woman, pero que de repente perdía la cabeza por la sofisticación temática y la profundidad filosófica con la que Gaiman afrontaba cada nuevo número de 'Sandman'. Vertigo fue especialmente astuta a la hora de convinar esa aproximación highbrow al arte secuencial con la bendita vulgaridad (no exenta tampoco de hondura) de Garth Ennis y Steve Dillon, cuyo 'Preacher' abrió en canal los viejos límites de la representación.

Por otro lado, 'Los Invisibles' permitió a Grant Morrison continuar con su cruzada para expandir mentes, estallar los globos oculares y reformular el concepto mismo de viñeta como si aún estuviera por inventarse, mientras que 'Hellblazer' sirvió de soporte para nombres como Jamie Delano, Simon Bisley, Paul Jenkins,Brian Azzarello o Warren Ellis, co-creador de una bomba contracultural como 'Transmetropolitan'. 'Fábulas', '100 balas', 'Y: El último hombre'... La mera existencia de títulos como estos ya en un milagro en sí mismo; su imbatible fortuna editorial es directamente una singularidad espacio-temporal.

1 © Proporcionado por Revista GQ 1

John Constantine fue la razón por la que todo acabó. Imaginado por Moore durante su etapa en La Cosa del Pantano, este detective de lo oculto conectado a un soporte vital de cinismo, mal café y nicotina pasó de secundario en aquella serie a protagonista en 'Hellblazer', hasta que Warner Bros. se fijó en él para dar luz verde a una adaptación cinematográfica bastante desnortada. Siete años después, DC decidió cerrar 'Hellblazer' tras alcanzar el número 300 y pasar al personaje a su nueva continuidad principal: el resultado fue 'Constantine', una serie regular que fue acogida con pesar incluso en el propio seno de la editorial. Cuando el guionista  John Constantine fue la razón por la que todo acabó. Imaginado por Moore durante su etapa en La Cosa del Pantano, este detective de lo oculto conectado a un soporte vital de cinismo, mal café y nicotina pasó de secundario en aquella serie a protagonista en 'Hellblazer', hasta que Warner Bros. se fijó en él para dar luz verde a una adaptación cinematográfica bastante desnortada. Siete años después, DC decidió cerrar 'Hellblazer' tras alcanzar el número 300 y pasar al personaje a su nueva continuidad principal: el resultado fue 'Constantine', una serie regular que fue acogida con pesar incluso en el propio seno de la editorial. Cuando el guionista Joshua Hale Fialkov expresó en una entrevista su pesar por no poder tener ya la oportunidad de escribir "al verdadero John Constantine", solo estaba haciéndose eco del sentir general del 99% de sus fans. La serie fue cancelada a los dos años, pero los planes editoriales para el personaje continuaron sin saber cómo tratarlo: una serie de televisión para la NBC y una reconceptualización como miembro de la Justice League Dark acabaron por telegrafiar un mensaje muy evidente para Karen Berger, la mujer que posibilitó la existencia de un antihéroe como él.

En una famosa pieza para el New York Times, la jefa de Vertigo declaró que era hora de hacer las maletas para ella. Había cero ambigüedad en sus razones: la DC de 2012 no era la de finales de los ochenta y principios de los noventa, sino una empresa subsidiaria de un gran estudio de cine (exactamente igual que Marvel con respecto a Disney). El nivel de libertad creativa con el que el sello había operado hasta el momento era, por tanto, inimaginable en un negocio dedicado en cuerpo y alma a desarrollar propiedades intelectuales pensadas para ser adaptadas al formato audiovisual. Cuando los cómics raros pasaron a tecer o cuarto plano, su principal valedora descubrió que ya no había sitio para ella en el mainstream.

3.

Abril de 2016. Después de tres años alejada de la industria, Karen Berger reaparece en la Image Expo, feria anual donde la tercera compañía norteamericana más importante presenta sus novedades. El proyecto que traía bajo el brazo, 'Surgeon X', venía a reparar una espinita que la legendaria editora necesitaba quitarse: la inmensa mayoría de los nombres que ayudó a formar bajo el seno de Vertigo —los Morrisons, Gaimans, Dillons y Ennis— eran masculinos. Este nuevo título nació de un mensaje privado que la guionista Sara Kenney le envió a Berger a través de LinkedIn, donde le relataba lo que a ella le gustaba describir como un "apocalipsis antibiótico". Eso fue suficiente para despertar a una giganta dormida: tras haber pasado un tiempo en el limbo de la consultoría audiovisual, Karen Berger estaba dispuesta a volver a los cómics.

Por supuesto, sus planes de futuro no se limitan a 'Surgeon X' e Image, sino que ha encontrado una nueva plataforma donde poder crear un movimiento que, crucemos los dedos, evoque el sentimiento de los primeros días de Vertigo. Así, durante la pasada Comic-Con, Dark Horse presentó el primer line-up de Berger Books, nuevo sello de autora para una nueva y extremadamente apetecible etapa. La pièce de résistance es, sin duda, 'The Seeds', el misterioso proyecto de David Aja y Ann Nocenti. Sabemos que estará relacionado con el mundo del periodismo y, bueno, no mucho más, pero un team-up entre el más brillante lápiz en activo y la antigua guionista de 'Catwoman' o 'Daredevil' ya es motivo suficiente para estar en éxtasis.

Berger Books también presentó una miniserie, 'Hungry Ghost', amparada por nada menos que Anthony Bourdain (sí, es el que estás pensando) y Joel Rose, donde un montón de dibujantes ilustraran historias gastronómicas inspiradas en el arte japonés. O 'Mata Hari', en la que Emma Beeby y Ariela Kristanina contarán la increíble-pero-cierta historia real de la espía de espías. O 'The Originals: The Essential Edition', una nueva edición de aquella sensacional novela gráfica que Dave Gibbons publicó en 2004. Karen Berger asegura que el paraguas de dos indies como Dark Horse o Image es todo lo que necesita para devolvernos a una época donde los resultados en la taquilla internacional no influían en los planes editoriales. Una época, en fin, donde los cómics podían ser todo lo raros y excitantes que quisieran.

1 © Proporcionado por Revista GQ 1

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