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La maldición de ganar un Oscar: el divorcio

Logotipo de Harper's Bazaar Harper's Bazaar 24/02/2017 harpersbazaar.es

Mientras Reese Witherspoon paseaba su mandíbula ya desencajada de tanto sonreír en fiestas y talk shows para promocionar su candidatura al Oscar, a Ryan Phillippe se le ocurrió la descabellada idea de ser infiel. Auge y caída de un ídolo adolescente. Reese se deshizo del cuerpo y el mundo real nunca más supo de él.

Mientras Reese Witherspoon paseaba su mandíbula ya desencajada de tanto sonreír en fiestas y talk shows para promocionar su candidatura al Oscar, a Ryan Phillippe se le ocurrió la descabellada idea de ser infiel. Auge y caída de un ídolo adolescente. Reese se deshizo del cuerpo y el mundo real nunca más supo de él.
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¿Hundir tu carrera? ¿Vender tu alma a la industria comercial de Hollywood? No. De Julia Roberts a Sandra Bullock y de Jane Wyman a Liza Minnelli. Todas las siguientes actrices pagaron caro sus incesantes y ardientes deseos de acariciar a otro hombre con sus manos. Se llama Oscar, está construido de metal sólido, pesa 3,85 kilos y su brillo es cegador.

Según un estudio realizado por la Universidad de Toronto las actrices ganadoras de un Oscar son más propensas a perder el amor por el camino que el resto, lo que podemos llamar con nombre propio: ‘La maldición del Oscar’. 751 casos de nominadas en las categorías de Mejor Actriz Protagonista y Mejor Actriz Secundaria fueron analizados, llegando a la conclusión de que la mayoría de las mujeres que ganan sufren un desamor, un divorcio o son engañadas poco después de tocar el cielo. La maldición tiene su propia entrada en Wikipedia, se llama The Oscar Love Curse y pocas se han librado de ella. Novios de segunda o maridos ancestrales. Cualquiera es válido para morir en este terremoto que asola los cimientos de una industria en la que nadie está a salvo.

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