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La siesta no es solo para el verano: los 10 beneficios para disfrutarla también en otoño

Vanitatis Vanitatis 05/09/2016 Claudia del Águila

Uno de los muchos placeres que nos brinda el verano es el de disfrutar de una siesta reponedora.El calor y la falta de obligaciones –si todavía disfrutas de unas vacaciones merecidas– permiten dormir a pierna suelta mientras brilla la luz solar. Sin ningún remordimiento. De hecho, no hemos inventado la sopa de ajo: la siesta se conoce desde el tiempo de los romanos. El nombre viene del latín y hacía referencia a la 'sexta hora', que se situaba entre las dos y las cuatro de la tarde, el momento ideal, según nuestros ancestros con túnica, para echar una buena cabezadita.

Somos conscientes de los beneficios que tiene esta costumbre entre los más pequeños, y la mayoría de guarderías y colegios de nuestro país adecúan los horarios para que los niños puedan disfrutar del sueño diurno. Sin embargo, llegados a la edad adulta, la siesta parece ser coto de haraganes. Con todo el trabajo que hay, ¿quién, si no, sería tan inconsciente como para entregarse a los brazos de Morfeo? Pues la ciencia indica que las personas que realmente cuidan de su salud y quieren rendir al máximo saben que un 'sueñecito' es el mejor vehículo para alcanzar sus objetivos. He aquí unas cuantas razones para comprender que la siesta no es un capricho superfluo.

Aprenderás más cosas

Según un estudio de la Universidad de California, la siesta supone un descanso para la memoria a corto plazo. De este modo, cuando despiertes, tu mente será capaz de aprender más cosas. Varios estudios realizados en Israel y Canadá ratificaron esta conclusión: tanto la memoria como la capacidad de aprendizaje incrementan si cierras los ojos después de comer. 

Aumentarás la productividad

Y, además, cometerás menos errores. Y lo dice la NASA, que de eso sabe bastante. Según uno de sus estudios, la siesta reducía los accidentes de trabajo e incrementaba el rendimiento. De hecho, cifró los resultados: 26 minutos de siesta aumentaban en un 35% el rendimiento y en un 55% el nivel de alerta. Varios estudios estadounidenses demostraron que la somnolencia que se produce después de la comida era la causante de la toma de decisiones equivocadas e incluso de un mayor riesgo de accidentes laborales. 

Serás más creativo

Darle un descanso al cuerpo te permitirá potenciar la intuición y la imaginación, lo que te ayudará a dar con nuevos caminos creativos para la resolución de problemas. Darle vueltas a lo mismo, sobre todo cuando estás cansado, no sirve para nada más que para preocuparte y no hallar soluciones efectivas. Además, la siesta mejora el ánimo, potencia el buen humor, lo que resulta clave cuando te enfrentas a un escollo.

Te lo pide el cuerpo

Todos los mamíferos sentimos somnolencia después de la comida. Tu cerebro no está para reflexiones, pues toda la energía está concentrada en el proceso de digestión. Entre las 13.00 y las 15.00 horas, tu cuerpo no está al 100%, aunque lo atiborres de café. Por lo que es mejor darle un descanso. 

Es una fuente de belleza

Se ha demostrado que la cabezadita diurna es un baratísimo y efectivotratamiento de belleza. El efecto reponedor del sueño de día ayuda a combatir los radicales libres, que son los causantes del envejecimiento. Y, además, nos ayuda a recuperar la luminosidad del rostro. Todo ello, sin pasarse por ninguna cabina estética y sin desembolsar ni un euro. 

La duración ideal

Este es el debate que rodea a la siesta: mientras algunos defienden que con 15 minutos bastan, otros abogan por una horita. Siendo prácticos, los 60 minutos se hacen difíciles para la mayoría, por lo que entre 15 y 20 minutos podrás disfrutar de los beneficios de la reivindicada siesta.

Trucos para maximizar sus beneficios

Muchas personas pueden agobiarse al ver que no son capaces de conseguir pegar ojo de forma tan rápida. La clave está en cerrar los ojos y aislarse del mundanal ruido. Si no se puede dormir, al menos se descansará. Para ello, lo mejor es ponerse música relajante y dejar de pensar por un corto espacio de tiempo en las preocupaciones. 

No te levantes como un zombi

Si tienes miedo de estar adormilado cuando acabe la siesta, tómate un café antes de irte a dormir. La cafeína no hará efecto hasta al cabo de unos 20 minutos, justo en el momento en el que toca volver a la actividad. 

¿Dónde hacerlo?

Todo esto suena muy bien, pero ¿qué ocurre si vives a una hora de tu trabajo y solo tienes una hora y media para comer? Empresas como la japonesa Toyota y la estadounidense Nike tienen salas acondicionadas para que trabajadores se echen una siesta, pero es probable que en tu oficina, como en la mayoría de las de este país, eso no ocurra. Sin embargo, cada vez más hoteles y centros de belleza brindan servicios de siesta. Si no encuentras ninguno, tendrás que conformarte con encontrar algún lugar en el que simplemente puedas relajarte unos minutos antes de volver al trabajo.

Totalmente prohibido

Únicamente existe un caso en el que la siesta no es recomendable: si padeces insomnio. La siesta alteraría esos ciclos que, ya de por sí, no andan muy equilibrados. Por lo que es mejor que te abstengas si no puedes pegar ojo por la noche.  

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