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Las diez cosas que te puedes encontrar en un restaurante de moda (y ninguna sobre el plato)

Vanitatis Vanitatis 03/05/2016 Ángeles Castillo

Un sofá, un árbol, un columpio

El Columpio © Proporcionado por Glamouratis El Columpio

Tienen sofá, mesas gigantes, un banco corrido, barra informal, interiorismo a la última, por ejemplo delestudio Cousi, cócteles para animar el cotarro, todo tipo de objetos colgados del techo, arte por las paredes, plantas y hasta un árbol. Y DJ para los días que prometen ser canallas. Por tener tienen hasta columpio y varios espacios diferenciados. La cosa es divertirse. Así son los restaurantes que están más de moda. En la foto, El Columpio. Es un buen ejemplo.

Un columpio: El Columpio

El Columpio © Proporcionado por Glamouratis El Columpio

Perdón por la redundancia. El Columpio sería el restaurante que se llevaría la palma en cuestión de tendencias. Lo tiene todo. Se llama restobar, tiene sillas de colores, mesas grandes, asientos corridos, plantas, madera, lámparas, bombillas jugando a descolgarse del techo, el nombre escrito en la pared… El local está diseñado por la arquitecta Marta Banús y tiene tres ambientes muy mediterráneos: barra, salón comedor y coctelería, y la zona 'chill out' que parece un chiringuito de playa. La comida es mediterránea: ahí están los ravioli de gamba fresca. 

Dónde: C/ Caracas, 10. Madrid.

Sillas de colores: Laverónica

Laverónica © Proporcionado por Glamouratis Laverónica

Las sillas de colores son solo uno de los atributos de este restaurante que se ha propuesto conquistarnos por su decoración. Tanto es así que hasta celebra el año cervantino con una artista flúor, Dorotea Von Totó, que para eso está en el barrio de las Letras. Y luego están los círculos de esparto sobre la pared y los platos emblemáticos de la cocina manchega. Tienen tres menús de mediodía: 11, 14 y 16 euros.

Dónde: C/ Moratín, 38. Madrid.

DJ para los días canallas: Flash Flash Click

Flash Flash © Proporcionado por Glamouratis Flash Flash

Y al pinchadiscos, que es Mikistrello, hay que sumar la informalidad que se ha colado en nuestros garitos, cada vez menos ceremoniosos. Flash Flash, que vino al mundo en Barcelona, se ha sacado de la manga su Flash Flash Click para darle alegría al cuerpo al ritmo de música y en una barra en forma de U con unas 40 banquetas, otro signo de estos tiempos, junto a la cocina 'non stop' (las tortillas y hamburguesas son las reinas). ¿El ambiente? Solo podía ser canalla.

Dónde: C/ Clavel 5 y C/ Zurbano 26. Madrid.

Paredes con arte: BocaCalle

BocaCalle © Proporcionado por Glamouratis BocaCalle

Concretamente con un mural del colectivo Boa Mistura, que reproduce el interior de una boca humana y que da vida y alas a este local dentro del circuito gastronómico del barrio de Salesas, consagrado al 'street food' ('gyozas' de caza, 'jamburger', 'risotto' oceánico o el exitoso 'estofadog'), o mejor, 'street' salón. Informal y callejero por un lado y formal y de salón por otro, con la firma del estudio More & Co, que es biosaludable. Objetivo (cumplido): sentirse a gusto a cualquier hora del día.

Dónde: Santa Teresa, 2. Madrid. 

Interiorismo de nota: Lavaca

Lavaca © Proporcionado por Glamouratis Lavaca

En su caso, a cargo de uno de los estudios que más y mejor están redecorando nuestros espacios, Cousi (del inglés 'cozy'). Diseño a raudales a cargo de Alba Hurlé y Alicia Martín para transmitir juventud y modernidad. ¿Cocina? Sí, especializada en carnes y envuelta en mucho diseño. Madera, toque retro y juego de luces. La experiencia es de 360 grados. Lavaca era antes La Vaca Argentina.

Dónde: C/ Torrecilla del Puerto 5 y C/ López de Hoyos 42. Madrid. Son los locales de la marca que han sido renovados, de momento.

Una cueva: Basarri Gin Club

Basarri © Proporcionado por Glamouratis Basarri

No es la de Montesinos del Quijote, ahora tan en boga, pero es centenaria y tiene su aquel. La cueva del Basarri Gin Club, que también tiene columpio por cierto, es perfecta para cenar y no digamos para celebrar un fiestón. Su cocina es tradicional renovada: pulpo a la brasa sobre calabacín o 'foie' caramelizado envuelto en manzana asada.

Dónde: C/ Toledo, 82. Madrid. 

Sofá y papel pintado: Kuche

Kuche © Proporcionado por Glamouratis Kuche

Sofá, papel pintado y una escenografía ciertamente teatral para darle más brío aún a las antiguas caballerizas del palacio de Liria, a un pasito de la Gran Vía. Aquí no solo se va a comer cocina vasca a la que le ponen un poco de Mediterráneo (rollitos crujientes de txangurro y chipirones en su tinta, por ejemplo), sino a vivir la noche con copas, cócteles y DJ en plan cosmopolita.

Donde: C/ Princesa, 18. Madrid.

Un árbol: Ataclub

Ataclub © Proporcionado por Glamouratis Ataclub

Hay música en vivo y 'jam sessions' las noches de jueves, viernes y sábado, pero hemos venido a hablar de árboles, de los dos olivos liofilizados que cobijan a los comensales del Ataclub, entregado a la cocina fusión de César Rodríguez Hernández, formado en Viridiana (su huevo poché trufado sobre 'mousse' de hongos está dedicado a Abraham García), y semiescondido en los bajos de un local en el barrio de Salamanca, lo que lo hace aún más especial, y donde estuvo el mítico La Nicolasa. A la magia de la vegetación se suma mucha luz natural. Y claro hay varios ambientes: mesas altas, mesas bajas, mesa corrida, una pequeña barra y un reservado. ¿La decoración? Ha corrido a cargo de Carola Jáuregui y Alicia Navarrete.

Dónde: C/ Velázquez, 150. Madrid.

Una mesa larga: Lady Madonna

Lady Madonna © Proporcionado por Glamouratis Lady Madonna

Nos hemos prometido no poner los dientes largos al respetable en cuestión de comida, así que pasaremos por alto los bocados tentadores y saludables de esta Madonna. No diremos nada de sus tostas integrales, su menestra de frutas y su yogur artesano para merendar, y sí de su mesa larga para grupos que es tendencia tanto como el espíritu saludable que la anima.

Dónde: C/ Orellana, 6. Madrid. 

Objetos colgantes: La Bruta

La Bruta © Proporcionado por Glamouratis La Bruta

Se acabó el reinado de la lámpara al uso o la bombilla colgando con la sobriedad típica del Kaurismäki que ha hecho grande el ¿pequeño? cine finlandés. Ahora uno se puede encontrar colgando del techo casi cualquier cosa. Y bienvenido sea este alegato artístico que nos llenará de luz. Véase La Bruta, en Malasaña, cómo no, haciendo gala además de menú de día (10,90 euros) sano y equilibrado, y de casticismo los jueves con su cocido madrileño. Cosas de este restaurante coqueto por demás. No te olvides mirar para arriba.

Dónde: C/ Pez, 11. Madrid.

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