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Maravillas naturales

ELLE ELLE 13/01/2016 Texto y Fotos: Marian Gómez y Anel Fernández
Maravillas naturales © Copyright © 2016 Hearst Magazines, S.L. Maravillas naturales

A tres horas de La Fortuna llegamos al Bosque Seco, en Guanacaste, al norte de Costa Rica, para visitar estos senderos de fuego o volcánicos. Aquí el paisaje se transforma, hay grandes llanuras y la vegetación se vuelve poco a poco más escasa. Nos dirigimos al Parque Nacional Rincón de la Vieja (entrada: 13 euros).

En él se encuentran dos grandes volcanes, el Santa María y el Rincón de la Vieja, y otros 6 más pequeños. Este es un lugar de aspecto lunático, donde hay hoyas de barro hirviente, lagunas de agua volcánica, y misteriosos caminos (cubiertos de gruesas raíces), que podemos recorrer sin gran dificultad, pero con cuidado.

El parque está dividido en dos sectores, Las Pailas y Santa María, hogar de impresionantes ejemplares de guanacastes, árbol nacional del país, y orquídeas Guaria Morada, también muy representativa.

Al pie del volcán Rincón de la Vieja encontrarás Las Pailas, pequeñas hoyas de barro volcánico burbujeante. En esta zona es muy importante seguir todas las indicaciones que nos dan carteles y guías, pues debido a las altísimas temperaturas que alcanzan los barros y lo quebradizo del terreno es zona peligrosa.

En el recorrido encontramos numerosas fuentes termales de aguas burbujeantes y ardientes, lagunas sulfúricas, orificios a ras de tierra por donde se elevan chorros de vapor y pequeños volcanes de lodo de formas y dimensiones muy variadas. Un paisaje casi de ficción.

Por caminos de agua

La Reserva Biológica Bosque Nuboso Monteverde abarca una extensión de 11.000 ha, de las que solo el 3% es visitable, el resto está bajo una estricta protección, siendo utilizado para fines científicos. Es necesario reservar la visita (desde 30 euros).

Debido a su gran altitud (1.450 m sobre el nivel del mar), Monteverde siempre está rodeado y cubierto de nubes que evita en gran medida la sequedad. Esta constante humedad en forma de niebla es recogida por las ramas de los árboles, lo que crea un complejo ecosistema.

Una de las joyas de Monteverde es el quetzal, pájaro mítico de la cultura maya conocido como el ave resplandeciente, debido a que los machos poseen una larga cola que brilla cuando vuela de árbol en árbol entre la bruma.

Aquí se encuentra también la mayor diversidad de orquídeas conocidas, unas 500, de las que 34 nuevas especies fueron descubiertas en este bosque.

El parque se puede recorrer a pie por caminos y pasarelas a lo largo de 13 km. En estos caminos disfrutarás de un paisaje silencioso solo interrumpido por el canto de las aves tropicales y los gritos de los monos. Estos senderos se internan en una vegetación exuberante, de árboles inmensos de entrelazadas lianas, cubiertos de musgo por todos los lados (debido a la constante e intensa humedad).

Después, dirígete al Tour del Café, organizado por El Trapiche, un proyecto familiar que nos transporta a la esencia cafetalera de Costa Rica. Durante dos horas podrás visitar un cafetal y vivir el proceso completo, desde la colecta, medición, lavado y secado, hasta el tostado, y también verás cómo se diferencian unos de otros.

Por un bosque tropical

Llegamos al Parque Nacional Manuel Antonio, uno de los más visitados por los ticos, ya que está a dos horas de San José.

A medio camino, pasamos sobre el rio Tárcoles, hábitat de cocodrilos americanos, caimanes y grandes iguanas. Se calcula que aquí hay 10 cocodrilos por cada kilometro de río. Algunas empresas realizan safaris a través del río.

Pocos kilómetros adelante la carretera se acerca al Pacífico junto al pueblo pesquero de Tárcoles, aquí aminoramos la velocidad para ver cómo las mujeres de los pescadores ofrecen sus capturas a pie de camino. Una preciosa imagen. Una hora después llegamos a Manuel Antonio (entrada: 6 euros), un Bosque Tropical Húmedo que se puede recorrer cómodamente a través de caminos que permiten observar parte de su fauna y flora. Cuenta con más de 352 especies de aves como tucanes, guacamayos y pelícanos, y 109 de mamíferos, como monos tití, capuchinos...

Con un buen telescopio (que los guías suelen llevar) y un poco de paciencia podrás ver por las copas de los árboles a unos curiosos animales de la zona: los perezosos Hoffman, que se desplazan lentamente con sus crías abrazadas al cuerpo por las copas de los árboles y que solo bajan al suelo cada 5 o 6 días para defecar.

El parque ocupa la costa, de modo que hay hermosas playas como la de Manuel Antonio, también conocida como Playa Blanca, la más visitada, ideal para los amantes del buceo. O como la de Puerto Escondido, entre acantilados, que solo es accesible con mareas bajas. En este lugar se encuentra el Hoyo Soplador, que arroja agua por un agujero entre las rocas.

Experiencia sostenible

Cerca del parque se encuentra Buena Vista Lodge&adventure, una antigua hacienda de ganado, que actualmente se dedica al turismo ecológico. Ofrece hospedaje en cabañas rodeadas de lagos en pleno corazón del bosque tropical. Todo en ella es sostenible: alimentos, tejidos de sábanas y toallas, jabones y productos cosméticos.

Lo mejor es recorrer a caballo los 3 km que nos conducen a tres espectaculares cataratas: la Azufrada, que surge de una mina de azufre natural; el Tobogán, que invita a deslizarse por él y nadar en su poza; y la Salitral, la más grande e impresionante, con una caída de 45 m.

De regreso a la Hacienda paramos en un gran complejo con 5 piscinas termales calientes de fuentes naturales, con baños de barro volcánico y sauna, todo esto en plena selva, un lugar lleno de energía y calma. Dentro del propio complejo no os perdáis las maravillosas puestas de sol sobre uno de sus lagos, en el Mirador. Será la mejor manera de acabar el día.

Flotando entre nubes

El bosque lluvioso Rainforest Adventures Pacífico se encuentra a solo 50 minutos de la capital, San José, de camino a Manuel Antonio. En él encontraremos un teleférico, un larguísimo canopy, un mariposario, un serpentario, un jardín de colibríes y otro de orquídeas.

Desde el teleférico (50 euros) es fácil observar la selva; desde arriba en algunas ocasiones y desde abajo en otras. Para los más aventureros queda el Canopy Tour (90 euros con teleférico). Emocionante diversión en tirolinas a más de 60 metros de altura.

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