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Mitos de la paternidad DESMENTIDOS

14/06/2016

Quizás cuando oíste las palabras mágicas "estoy embarazada" de la boca de tu mujer inmediatamente pensaste en otras palabras no tan mágicas. No entres en pánico y no escuches a los vendedores de desgracias: estas son las verdades y mentiras de la paternidad.

© KatarzynaBialasiewicz/Getty Images

1. Los papás no hacen mucho durante el parto

© iStock/Getty Images

Hoy en día, los papás presencian el parto mucho más que antes, en el Reino Unido, alrededor del 98%, según estadísticas del Servicio de Salud Nacional. "También puede ayudar a la madre a relajarse más si su pareja estuvo con ella en los grupos prenatales y sabe qué esperar", explica Jane Munro, matrona durante más de 20 años y asesora de Desarrollo de Auditoria y Calidad en el Royal College of Midwives. Más allá de todas las gratificaciones importantes, el apoyo, el aliento y el papel de apretar la mano, las investigaciones indican que, por contar con la presencia del marido en el momento del parto, las madres primerizas dijeron que habían tenido una experiencia mejor que sin él.

2. La naturaleza sólo prepara a las madres para tener bebés

© Roberto Westbrook/Getty Images

Se habla mucho del intercambio de "hormonas" durante el embarazo y en las primeras etapas de la paternidad. Según la creencia popular, las futuras mamás atraviesan un torrente de neurotransmisores diseñados para preparar el cuerpo para el parto pero no sólo las madres experimentan una marea de cambios en la química. "Los hombres experimentan cambios hormonales mientras se preparan para la paternidad", explica la neuropsiquiatra Louann Brizendine, autora de The Male Brain. Los niveles de la hormona del estrés, llamada cortisol, tienden a elevarse aproximadamente entre la cuarta y la sexta semana después de que los hombres se enteran de que van a ser padres. "Esta subida puede poner al cerebro del futuro papá en alerta y, en un sentido, despertarlo hacia la realidad inminente de la llegada de un nuevo bebé para que se ponga en marcha para tener las cosas listas".

3. Las mamás hacen un mejor trabajo que los papás

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Hay una pista en esa afirmación, la palabra "trabajo". El consenso general es que las mamás siempre son mejores cuidando de los niños, pero en un mundo en el que la estructura y la dinámica familiar han cambiado tanto, esa visión está cada vez más desactualizada. "De muchas maneras, tener un bebé es tener un trabajo completamente nuevo, uno que no necesariamente le va a salir natural ni a la mamá ni al papá", explica Sue Atkins, mentora de paternidad. Para empezar, ambos sexos son igual de capaces e igual de torpes. Pero es mucho más probable que las mamás primerizas tomen la vía rápida de la maternidad antes porque al principio pasan muchas horas solas.

4. La verdad es que no importa mucho si el papá está o no

© Westend61/Getty Images

El amor de un padre es tan importante para el desarrollo emocional de un niño como el de la madre. Pero no te quedes con la palabra del padre, escucha a los expertos. En una reseña de 36 estudios de todo el mundo (realizados por la Universidad de Connecticut, EE. UU. y publicados en el periódico Personality and Social Psychology Review), unos investigadores descubrieron que el amor paternal es fundamental para el desarrollo y que los niños que no lo reciben son más ansiosos e inseguros durante la infancia como así también más hostiles y agresivos de adultos.

5. Los papás juegan brusco 

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El juego brusco que suelen practicar los padres con sus hijos es, según las investigaciones, una parte vital del desarrollo del niño. Un estudio de 2012 del programa de investigación Fathers and Families de la Universidad de Newcastle, en Australia, destacó cómo el juego más violento que intercambian los padres con sus niños pequeños ayuda a moldear el cerebro infantil y hasta construye la autoestima y la concentración. "Es una etapa de desarrollo fundamental para los niños en esa edad preescolar, entre los dos y medio y los cinco años", explicó Richard Fletcher, jefe de investigación.

6. Los hombres no desean tener hijos tanto como las mujeres

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Es más bien un caso de momento inoportuno el que puede conducir a que las parejas choquen sobre este tema. Unos investigadores islandeses descubrieron que el reloj biológico masculino corre más lento y que el deseo de tener hijos puede quedarse atrás del de la mujer. Sin embargo, los hombres que sí eligen adentrarse en la paternidad pueden ser tan inteligentes como para conservar algo de esperma en un banco, congelándolo para usarlo más adelante... no lo intentéis en casa, amigos. Al retrasar el convertirse en padres hasta que están entrados en los 40, los hombres tienen un mayor riesgo de producir esperma y genes defectuosos, que están relacionados con el padecimiento de autismo o esquizofrenia, entre otros.

7. Tener hijos le quita años de vida al hombre

© Pamela Moore/Getty Images

Existen suposiciones de que la paternidad conlleva cierto estrés y tensiones que te llevarán antes a la tumba. Incorrecto. De hecho, esta nueva experiencia de vida y el ejercicio que acarrea tener pequeños pueden hacer maravillas para el corazón masculino. Un estudio de 10 años sobre 135.000 hombres, realizado por investigadores de la Stanford University School of Medicine de California, descubrió que los hombres casados que no había tenido hijos tenían un riesgo un 17% más alto de muerte por enfermedades cardiovasculares (cardiopatías y derrames) que aquellos que habían sido padres.

8. Los papás son más descuidados que las mamás

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Para algunos, cuando el hijo o la hija se cae o se hace daño jugando, podría parecer un fracaso del padre a la hora de hacer su trabajo, pero los accidentes que ocurren bajo la vigilancia de papá son parte de un ingenioso plan con beneficios ocultos. Un estudio de la Universidad de Columbia de Canadá indica que los padres que se arriesgan con sus hijos lo hacen porque sienten que es su deber exigir el máximo esfuerzo de los niños y ayudarlos a aprender acerca de los golpes de la vida. "Los padres suelen creerse menos precavidos que la madres", explica la profesora Mariana Brussoni, jefa de investigación del estudio Fathering and Injury Prevention. "Muchos papás consideran que es su trabajo alentar a los niños a aumentar su capacidad de trepar, correr, saltar y practicar otros desafíos físicos".


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