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Museos y algo más: tres planes para hacer felices a los niños (y también a sus padres)

Vanitatis Vanitatis 27/02/2016 Amparo de la Gama

Decirle a un niño “vamos a un museo” puede no sonar muy interesante de primeras, pero si añadimos: “Vamos a un museo donde puedes ver a Ratoncito Pérez y luego merendar tortitas con nata en el barrio de las Letras o sumergirnos en la leyenda de los títeres de la historia", ya suena mucho mejor. Conseguir que los más pequeños se unan al juego del arte es todo un reto, pero se puede lograr construyendo una ruta en la que se diviertan ellos y nosotros. Hoy, Tendencias les muestra tres escenarios de ciudades con centros de arte interactivo para padres y para niños: el Centro Pompidou de Málaga, la Casita Museo de Ratón Pérez en Madrid y el Museo del Títere en Cádiz.

Cádiz: del Museo del Títere al de la miel

Cádiz tiene un museo dedicado exclusivamente para los más pequeños. Es el Museo del Títere, que está situado en las Puertas de Tierra, una impresionante muralla del siglo XVII que separa la parte nueva de la ciudad de la antigua. Muestra de forma permanente una colección de 500 objetos relacionados con los títeres, los titiriteros, las compañías, las obras. Los niños se lo pasan pipa: allí pueden descubrir espacios de todo el mundo que les rodean mientras juegan con las marionetas mas sofisticadas. Cada habitación esta dedicada a una civilización distinta, desde las más arcaicas africanas a las más innovadoras. En este centro de arte gratuito en Andalucía los niños pueden fabricar sus propios cuentos. Además, las instalaciones y espacios de tránsito de una habitación a otra han sido diseñados para que puedan seguir divirtiéndose.

Diversión y fantasía en el Museo del Títere © Proporcionado por Glamouratis Diversión y fantasía en el Museo del Títere

Dada su excelente ubicación, la ruta la pueden ampliar los padres uniéndose en el mismo día al Museo de la Miel, a unos escasos veinte kilómetros en pleno corazón de Jerez. Esta alternativa a la naturaleza suele ser muy bien acogida por los más pequeños. Mientras los mayores tapean por la zona del casco antiguo tomando unas tapitas en lugares como A tu Vera, en el barrio de Lola Flores, los niños pueden hacer todo tipo de experimentos con las abejas en las colmenas y la elaboración de la miel. Como tránsito de esta ruta de la tacita de plata, está una sugerencia relajante para que toda la familia se dé unos baños en el Hamman Andalusí, donde también admiten niños. El final de la jornada acaba en La Fonda del Barranco, un hotel con encanto de habitaciones diseñadas a medida donde a los niños les dan todo tipo de pinturas cuando llegan para que hagan los dibujos y los peguen en el corcho que tienen en la recepción como muestra artística.

Málagas: del Museo Pompidou a la noria más grande de Europa

Los colores que envuelven el espacio de arte del Pompidou son el primer reclamo para la mirada de cualquier niño. Dicen que es como un polo de colores. El museo tiene actividades específicas para los más peques aunque las exposiciones sean para adultos; como ejemplo, la ultima exposición con la que el Pompidou mima al público infantil: 'Frida y yo', un recorrido por la vida y la obra de la artista mexicana que hasta el 12 de junio acerca a los más pequeños su universo vital y creativo. Sin darse cuenta, a través del juego que proponen 16 dispositivos, el niño descubre a Frida Kahlo e incluso se pone en su lugar. El punto de partida es el autorretrato que de ella se expone en Málaga, el único cuadro con su firma que se exhibe en un museo europeo. Los pequeños podrán recomponer ese cuadro a su antojo con las flores y los pájaros que adornan la pintura y podrán también tomar una imagen de sí mismos. En un espacio acondicionado como cabina fotográfica, con distintos fondos que trasladan a lugares comunes en la vida de la artista, el pequeño se convierte en protagonista del cuadro.

Frida Kahlo en el Pompidou (Foto: Centre Pompidou, Mnam-Cci/dist.RMN-GP) © Proporcionado por Glamouratis Frida Kahlo en el Pompidou (Foto: Centre Pompidou, Mnam-Cci/dist.RMN-GP)

La instalación ‘Fantasma’ de Kader Attia, una de las piezas más populares del museo, es otra de las atracciones que más gusta a los pequeños. Las esculturas realizadas con papel de aluminio a partir del modelado, es ejemplo para hacer luego réplicas similares.Terminada la visita al museo, al lado del Pompidou está Antonio Martín, un clásico gastronómico en la ciudad del Cenachero, donde los más peques pueden ponerse las botas con un menú de pescadito muy asequible. De ahí y en el mismo lateral del puerto está la noria itinerante más grande de Europa. Para los que no tienen vértigo es un espectáculo ver toda la ciudad desde arriba. La hora de dormir tiene un atractivo en Málaga. Está en pleno centro y se llama Lola, de la cadena Room Matte, donde en cada habitación tienen chuches de todos los colores y sabores para los más pequeños como cortesía de la cadena.

Madrid: del Museo del Ratoncito Pérez al barrio de las Letras 

Hay centros culturales que enseñan a los pequeños a aprender algunas reglas básicas como es no correr, no gritar o no tocar. Uno de ellos es el de Ratón Pérez en el centro de Madrid. En esta casa-museo encontramos otro lugar perfecto para regalar a los chiquitines que tanta curiosidad tienen por el roedor benefactor que les trae dinero cuando se les cae un diente. Uno de los aspectos más curiosos del popular cuento escrito por el gaditano Luis Coloma es la tradición que se extendió de regalar una moneda a cambio de un diente de leche caído. Además, en el museo, los niños podrán conocer a la encantadora familia Pérez, que vive en una enorme caja de galletas, olvidada en un sótano de una antigua confitería. La Casita Museo de Ratón Pérez es un lugar dedicado a la historia y tradición del roedor.

Casa Museo del Ratoncito Pérez © Proporcionado por Glamouratis Casa Museo del Ratoncito Pérez

El centro abarca dos locales y en menos de setenta metros cuadrados puede verse una maqueta con las dependencias del hogar de la familia Pérez, ilustraciones que muestran cómo se han imaginado al Ratoncito artistas de diferentes épocas, paneles informativos sobre su vida e incluso los dientes de leche de personalidades como Beatrix Potter, Beethoven, Isaac Newton o Rosalía de Castro. También están presentes en el museo algunos amigos del ratón, como el hada Tooth Fairy o la ratita Petite Souris, que realizan la misma labor que Pérez, pero en Inglaterra y en Francia. Y de la calle Arenal al barrio de las Letras a tomar unas tortitas con nata en Lamucca, y así pasear por los distintos espacios del barrio donde distintos locales albergan exposiciones de juego para los más diminutos. Como la de Gulliver. Y para resguardarse del frío, en pleno barrio de las Letras, a dormir en el Soho Vinci, un hotel plagado de mariposas en sus paredes que deleitan a los niños en el desayuno con los 'colacaos' más atrevidos. Y los cafés más exóticos para activar la adrenalina de los padres. Un plan perfecto.

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