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Operación bikini: seis consejos para adelgazar sin darte cuenta

Logotipo de Vanitatis Vanitatis 01/03/2017 Claudia del Águila

Cada día tomamos aproximadamente 200 decisiones sobre la comida. ¿Te habías dado cuenta?Seguramente no, pues son decisiones inconscientes que dependen en buena medida de estímulos que nuestro cerebro procesa sin que nos demos ni cuenta. Colores, formas, tamaños o, incluso, la compañía son factores decisivos que nos pueden llevar a llenar más o menos nuestro plato. Conociendo estos condicionantes puedes conseguir esa gran promesa de todas las dietas: "adelgazar sin pasar hambre". O, al menos, no ganar unos kilos de más sin saber cómo. El impulsor del estudio de estos factores es Brian Wansink, psicólogo de la Universidad de Cornell (Estados Unidos) que creó el concepto'mindless eating'para analizar estos curiosos estímulos que tanto tienen que ver con tu régimen. Estos son los más destacados.

1. Cambia el color del plato y del mantel

© Externa

Si quieres comer menos, busca un plato de un color diferente a la comida. Tal vez parezca un consejo un tanto estrambótico, pero tiene una base totalmente científica. Un estudio de la Universidad de Cornell (Estados Unidos) llevó a cabo un experimento con varios comensales. Se les dio dos platos: uno rojo y otro blanco y en ellos había una pasta con tomate y otra con una salsa de color blanco. Los que comieron en el plato de la misma tonalidad que el alimento consumieron hasta un 22% más de pasta. Este truco también podría servir para los manteles. Así que si quieres comer menos sin enterarte, invierte en una vajilla y una mantelería bien colorida.

2. Apaga la música

Según un estudio de la Universidad Estatal de Georgia, esa melodía que tanto te gusta a ti se lleva bastante mal con tu báscula. Y la cosa empeora, aunque parezca paradójico, si te pones música clásica. Un informe de las universidades de Leicester y Surrey Roehampton (Reino Unido) concluyó que los establecimientos que optan por música de fondo de compositores clásicos consiguen que sus clientes coman más. Curiosamente, en el caso de las cafeterías, también se dan esos fenómenos y los clientes consumen más café.

3. No vayas a cenas multitudinarias

Seguramente es un mal consejo para tu vida social, pero es una buena recomendación para poder subir la cremallera sin esfuerzos. Según otro estudio de la citada universidad, lo mejor que puedes hacer para no engordar es comer solo. Cuando lo haces con otra persona, habitualmente ingieres un 35% más de alimentos. Y la cosa va en aumento dependiendo de la cantidad de personas que se reúnan en la mesa. Unas cuatro personas pueden engullir un 75% de más y si llegas a las siete, puedes tomar un 96% de comida. Evidentemente, no puedes aislarte y dejar de acudir a cualquier cena en pos de una figura perfecta que solo apreciará el espejo. Pero conociendo este dato, puedes pisar el freno cuando vayas a una reunión con comida por en medio.

4. Cuidado con las paredes

Ellas en sí no son peligrosas, pero el color del que estén pintadas puede convertirse en una trampa mortal para tus buenos propósitos de adelgazar. Por ejemplo, los locales de comida rápida lo saben de sobra y por eso emplean los colores con los que nos entran ganas de comer más: rojo, naranja, rosa... Así que intenta que las de tu comedor sean de tonalidades claras y, preferiblemente, blancas.

5. No comas ante el ordenador

Tal vez esa actitud te hará ganar un ascenso, pero también unos cuantos kilos de más. No tomarse unos 20 minutos para comer tranquilamente y hacerlo a toda prisa delante del ordenador es un mal negocio parala operación bikini.Según un estudio, puedes llegar a ingerir hasta 1.200 calorías de más. Un informe publicado por la Universidad de Nueva York asegura que hay una forma de neutralizar el hechizo de la pantalla: si te llevas un táper. De todos modos, la conclusión de este análisis es la siguiente: la mejor manera de comer en el trabajo sin sumar kilos de más es llevarte la comida preparada e ingerirla fuera de la oficina.

6. Ni de la televisión

Está visto que las pantallas no se llevan bien con las tallas S. Esa noche que decides comer cualquier cosa delante del televisor con la excusa de que así te irás a dormir antes, le estás haciendo un flaco favor a tus esfuerzos por conservar un peso óptimo. Según un estudio de las Universidades de Liverpool y Birmingham (Reino Unido) y publicado en 'The American Journal Nutrition', comer frente la caja tonta o, incluso, consultando los mensajes del móvil provoca que ingiramos más alimentos y además la calidad de los mismos sea peor. El aumento de la ingesta no es nada desdeñable: podemos zampar un 10% más. ¿El problema? Al no ser conscientes de lo que comemos, tenemos la sensación de no haber ingerido lo suficiente, por lo que en la siguiente comida solemos tomar un 25% más de comida. Un auténtico 'destrozadietas'.

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