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Paso Stelvio: una carretera para desafiar a los Alpes

Logotipo de GQ GQ 11/08/2017 GQ

Este puerto italiano, que convirtió a ciclistas en mitos, es ya un rito de paso para conductores que no temen asomarse al abismo en cada curva. 1 © Proporcionado por Revista GQ 1

48 horquillas (varias de ellas de 180º), casi 2.000 metros de desnivel, 21,5 kilómetros de longitud y una pendiente media del 7,6% (con picos del 14%). Esa es la carta de presentación del Paso Stelvio, una cima mítica del Giro de Italia desde que en 1953 Fausto Coppi se merendase a Hugo Koblet en sus rampas (el último ganador allí, por cierto, ha sido nuestro Mikel Landa). Pero más allá de las leyendas del ciclismo, este paso montañoso se ha erigido como en uno de los principales lugares de peregrinaje de los entusiastas de la conducción por sus virajes y su entorno alpino espectacular.

1 © Proporcionado por Revista GQ 1

Por desgracia, su enorme popularidad (especialmente desde que apareciese en un célebre episodio de Top Gear) ha convertido a esta carretera de alta montaña en una de las más transitadas de Europa de este tipo, a lo que, si le sumamos que sólo está abierta unos pocos meses al año por la nieve, hace que sea difícil disfrutarla en su justa medida. De hecho, el tráfico supone un peligro mayor que las cerradas curvas que se asoman al abismo. Así que si la vas a recorrer, preséntate ahí al alba y preferiblemente un día entre semana. Hay que tener muchísimo cuidado también para no atropellar a los numerosos ciclistas que intentan emular a Coppi.

La ascensión más mítica parte de la localidad de Prato hasta hacer cima y luego se baja en dirección a Bormio, donde esperan otras 34 revueltas. No cambia demasiado la cosa si se hace al revés, excepto que la bajada toca hacerla por el carril exterior, lo que no es apto para cardiacos.

1 © Proporcionado por Revista GQ 1

La carretera está toda en Italia, pero pasa muy, muy cerca de la frontera con Suiza, y fue construida entre 1820 y 1825 por el Imperio Austriaco para conectar Lombardia, entonces bajo dominio de Austria, con el resto del territorio nacional. Fue una grandísima obra de ingeniería para su tiempo, como demuestra que su trayecto apenas ha variado en casi 200 años. Sus laderas nevadas fueron escenario también de sangrientas batallas durante la Primera Guerra Mundial, que pusieron en peligro la neutralidad helvética.

1 © Proporcionado por Revista GQ 1

La elevación en la parte superior llega a los 2.757 metros sobre el nivel del mar, y la cumbre es aún conocida como Dreisprachenspitze o Piz da las Trais Linguas (es decir, “Cima de las Tres Lenguas”), porque era el punto donde se dividían Italia, Suiza y Austria. Muy cercano a ella se encuentra un pequeño castillo que mando construir Garibaldi y que hoy es uno de esos hoteles únicos en el mundo por su emplazamiento, conocido como Rifugio Garibaldi.

1 © Proporcionado por Revista GQ 1

El esfuerzo de desplazarse hasta la zona se ve siempre recompensado, porque acabas en un área idílica y privilegiada, que engloba a uno de los parques nacionales más antiguos y atractivos de Italia, llamado precisamente Parque Nacional del Stelvio. Se extiende a lo largo de las cuatro provincias de Trento, Bolzano, Brescia y Sondrio, y cuenta con glaciares, lagos, ríos con cascadas, bosques interminables y esos característicos pueblos de montaña que sólo se encuentran en los Alpes. El único parque nacional de Suiza, el del valle de Engadina, con sus 170 kilómetros de naturaleza virgen para explorar, también está a tiro de piedra.

El coche

1 © Proporcionado por Revista GQ 1

El Paso Stelvio merece ser atravesado en un modelo italiano y qué mejor opción que hacerlo con uno que lleve su nombre: el Alfa Romeo Stelvio es el primer crossover de la marca y destaca por su inconfundible diseño italiano, con unas líneas inspiradas en el estilo del Giulia. Cuenta con un potente motor turbo gasolina de 280 CV –que exhibe la mejor aceleración de su categoría– y el innovador sistema de tracción AWD Q4, que supervisa y detecta continuamente las condiciones de la carretera y el estilo de conducción adoptado, con el fin de obtener una distribución de par entre los ejes ideal. Gracias a su tecnología, este sistema garantiza las prestaciones y la seguridad de un tradicional 4x4, acompañado del placer de conducción de un Alfa Romeo con tracción trasera.

El Stelvio cuenta además con una completa gama de soluciones técnicas de vanguardia, como Sistema de freno Integrado (IBS), Frenado de emergencia autónomo (AEB) con reconocimiento de peatones y un árbol de transmisión fabricado totalmente con fibra de carbono.

www.revistagq.com

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