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Pitillos, tangas, chanclas y otras tendencias que van a acabar contigo

Vanitatis Vanitatis 11/06/2016 Berta Mina

La noticia de la mujer australiana que acabó en urgencias con daño muscular, inflamación y bloqueo de los nervios de sus piernas por culpa de unos pantalones pitillo ha dado la vuelta al mundo. Probablemente hayas pensado: "Madre mía, es que se le fue de las manos", y te creas que jamás podría ocurrirte algo parecido. Ya, claro. Tú es que te cuidas mogollón. Pero sabes que la realidad es otra y casi seguro que usas a menudo alguna de estas prendas y no tenías ni idea de que pueden resultar dañinas para tu salud. 

• Pitillos y pantalones ajustados

Como decíamos, la australiana de 35 años que estuvo cuatro días ingresada tras presentarse en urgencias del hospital Royal Adelaide con síntomas de debilidad en ambos tobillos y pies, hasta el punto de que era incapaz de caminar, se ha hecho famosísima en el mundo entero gracias a su accidente por ir a la moda. 

Claro ejemplo de una 'fashion victim', los médicos determinaron que sus síntomas eran resultado del daño en los nervios en ambas piernas como consecuencia de dos factores: lo apretujados que llevaba los pitillos combinado con haber estado largas horas trabajando en cuclillas. “La presión disminuyó el flujo de sangre que proporciona el oxígeno necesario a las células y se le inflamaron las piernas dañando aún más los músculos ya hinchados”, explicaba el doctor Thomas Kimber, responsable de atender a la paciente. 

© Proporcionado por Glamouratis

Los conocidos como 'skinny jeans' ajustados y otras prendas que nos presionan vivas derivan en problemas de circulación, digestivos y adormecimiento de las piernas si se usan en exceso y durante varias horas. “Incluso pueden llegar a comprimir el nervio cutáneo femoral lateral y propiciar la aparición de una meralgia parestésica, cuyos principales síntomas son el entumecimiento y dolor en los muslos”, explica el doctor Octavio Bessa en CNN, nada más y nada menos que el padre del término 'síndrome de los pantalones apretados' por la cantidad de pacientes que ha atendido con dolores abdominales, dilatación de las venas y ardor de estómago causados por la ropa ajustada.

© Proporcionado por Glamouratis

Más contras: al ir embutidas, ya sea en estrechos pantalones o faldas de tubo ajustadísimas, perdemos el equilibrio y se restringen nuestros movimientos, lo que deriva en una mala postura y daños en la alineación de la columna vertebral. Por si no fuesen suficientes motivos, la Fundación Española del Corazón advierte que su uso está relacionado con la temida celulitis, porque la ropa ceñida provoca retención de líquidos. 

Muchas mujeres los usan para lucir mejor sus curvas y modelar sus piernas, pero piensa que además de compactar tus muslos, te estás comprimiendo a ti entera... ¿Merece la pena disimular la flacidez? Abrázate a la moda de los pantalones de campana que parece que han vuelto dispuestos a salvarnos de la tragedia. 

• Corsés

La 'petite mort' o pequeña muerte era el término que se utilizaba para denominar el período refractario que ocurre después del orgasmo sexual femenino: se trata de la pérdida del estado de conocimiento o desvanecimiento posorgásmico que sufrían bastantes mujeres durante las relaciones sexuales en los siglos XVIII y XIX. ¿A que no sabéis a que se debían? Exacto, al uso de corsés que impedían el paso del oxígeno con fluidez y se traducían en una asfixia que en ocasiones las llegaba a estrangular. Es más, era común apretarlos con tanta fuerza que muchas féminas acababan con los órganos internos magullados.  

© Proporcionado por Glamouratis

Es cierto que ya no se usan tanto y apenas se han convertido en una prenda de lencería para ocasiones especiales, pero algunas famosas, como las Kardashian, han reavivado esta moda y parecen obsesionadas con el uso de corsés para estrechar sus cinturas. Sin embargo, los expertos advierten que, más allá de asfixiarnos, usar corsés puede resultar doloroso e incómodo, dificultar la respiración e incluso causarnos daños en las costillas si los llevamos demasiado apretados.

• Chanclas de playa

Te crees que vas muy cómodo con tus chanclas de playa, ¿verdad? Pues la mayoría de los podólogos coinciden en que su uso diario hace que los usuarios dañen su postura corporal. Además, andar arrastrando los pies a ras de suelo deriva en infecciones, insoportables dolores e incluso en el desarrollo de una fascitis plantar, lesión que puede traducirse en una cojera permanente. 

© Proporcionado por Glamouratis

Continuando en el modo 'look' playero, también deberías tener ojo con el uso repetido de algunas prendas de playa durante varios días seguidos. Sin meternos en que deberías asearte después de un largo día de calores y sudores, algunos expertos aseguran que el choque entre los muslos por la zona de la entrepierna no solo se traduce en incómodas y dolorosas rozaduras, sino en problemas posturales: “La gente viene a mi consulta pensando que andan mal porque tienen problemas en los pies, pero tienen problemas en la zona de la pantorrilla”, explica la fisioterapeuta Beverley Kosuljandic en 'The Vancouver Sun'.   

• Tacones 

Vamos monísimas con un buen tacón y nos sentimos sexis y estilizadas, pero deberíamos saber que su uso puede generar problemas en el tendón de Aquiles, juanetes, callos, dedos en martillo, esguinces de tobillo, dolor en las rodillas y la cadera o daños en los nervios. Además, los taconazos pueden contribuir al desgaste del cartílago que existe entre las articulaciones haciendo que mengüe, y si este se reduce, los huesos rozan entre ellos y se desgastan poco a poco derivando en osteoartritis. 

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Los expertos en podología explican que usar tacones hace que el peso del cuerpo se vaya hacia delante recayendo sobre las puntas de los pies, lo que puede causar deformaciones y lesiones en las plantas y los dedos, y además se dañan las rodillas y la cadera, y se fuerza la tensión en los gemelos. Según un estudio elaborado en 2014, los tacones altos alteran la posición natural del pie y del tobillo, y pueden causar una reacción en cadena de problemas que afectarían directamente a la columna vertebral. Por favor, bájate de las alturas y combina zapatos cómodos con cuñas y otros modelos que eleven ligeramente el pie -se recomiendan unos 3,8 centímetros de tacón- para ir a la moda pero cuidando de tu salud. 

• Vaqueros con cierre de cremallera 

Un estudio elaborado en 2013, que analizó durante ocho años las lesiones más comunes provocadas por diferentes cierres textiles, encontró que entre los hombres adultos las cremalleras eran la causa más frecuente de lesiones de pene. Entre 2002 y 2010, más de 17.500 pacientes tuvieron que ir a urgencias de EEUU como consecuencia de lesiones en los genitales derivadas de problemas con el cierre de la cremallera. Las conclusiones de los investigadores mostraron que entre los adultos las cremalleras eran la causa más frecuente de lesiones del miembro viril. Ojito con las braguetas. 

© Proporcionado por Glamouratis

• Tangas 

Siguiendo en las zonas más íntimas, hay una prenda femenina que lleva años de moda y que se lleva la palma en cuanto a incomodidad y consecuencias negativas para la salud. El uso continuo del tanga puede ocasionar problemas como hemorroides, irritaciones y rozaduras en la sensible piel del área genital. El roce constante de la piel y el sudor, además, propician el desarrollo de candidiasis o la aparición de otros hongos vaginales, una de las causas más comunes de consulta ginecológica en los últimos años. De ahí que los médicos recomienden limitar el uso de los tangas, sobre todo en verano, y de ponértelos, intenta que sean de algodón para que la zona pueda transpirar.

© Proporcionado por Glamouratis

No solo eso. Los expertos también advierten que el uso de ropa interior demasiado ajustada puede causar reflujo ácido y ardor de estómago, así como hacer que necesitemos ir más veces al baño por culpa de la opresión. Tampoco tienes que llevar bragas gigantes, pero es más importante sentirte cómoda y evitar visitas innecesarias al médico. 

• Corbatas y cuellos estrechos 

Según un estudio realizado por la Universidad de Cornell, el 67% de los hombres compran camisas que son más pequeñas que sus cuellos. Fenómenal, porque según diferentes investigaciones usar camisas muy estrechas o corbatas muy apretadas puede reducir la circulación de la sangre al cerebro, aumentar la presión intraocular, causar dolores de cabeza, limitar los movimientos del cuello y aumentar la tensión muscular en la espalda y hombros. Ahí es nada. 

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Un estudio realizado en el New York Eye and Ear Infirmary en 2003 alertaba que los hombres que se atan las corbatas con demasiada fuerza podrían estar en mayor riesgo de sufrir un glaucoma como consecuencia de que restringe el flujo de sangre en al cerebro. Por si fuera poco, al ser un accesorio que se lava con poca frecuencia, las corbatas pueden estar llenas de bacterias que transmiten infecciones. Desde luego la expresión 'echarse la soga al cuello' les viene que ni pintada. 

• 'Piercings'

La moda pegó más fuerte a finales de los noventa, pero es indiscutible que los 'piercings' siguen triunfando entre los más alternativos (y adolescentes rebeldes, todo sea dicho). Hasta la Universidad de Northwestern lo estudió en 2012. Y concluyó que las infecciones bacterianas afectan a alrededor del 20% de los 'piercings' del cuerpo. No solo eso, según los autores de la investigación, otros problemas comunes que suelen surgir son la interferencia en procedimientos médicos -y su consecuente arranque ante una urgencia- y la generación de alergias.

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