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Por qué H&M y Uniqlo lanzan colaboraciones de lujo (y Zara pasa olímpicamente)

Logotipo de GQ GQ 04/08/2017 GQ

La diferencia de criterios en el podio del ‘fast fashion’ merece una reflexión.

Treinta años antes de que las antipáticas llanuras de Texas concibieran a Tom Ford, en otro enclave de la América profunda nacía uno de los tipos más sofisticados de la historia de la moda. Roy Halston Frowick, el primer embajador del lujo estadounidense, fue un maestro del corte, el detalle y el acabado. La impecable simplicidad de sus diseños y el estilo de vida que practicó hicieron de él una superestrella de la moda –el primer diseñador ‘celebrity’ de la historia–. Su periplo vital es el del héroe trágico: un talento ilimitado y todos los placeres del mundo a cambio de la depresión, los fantasmas y la muerte. Fue él quien en 1983 se atrevió a crear la primera colección cápsula para un icono de la moda popular, los grandes almacenes JC Penney.

Desde entonces y hasta 2004, cuando H&M decidió fichar a Karl Lagerfeld para su primera colaboración, prácticamente nadie se había atrevido a derribar la alambrada entre moda para minorías y moda masiva. El éxito de aquel experimento a comienzos del siglo XXI, “una interesante idea que hizo que lo asequible fuera algo deseable” según el diseñador alemán, marcó el camino a otros grandes nombres como Topshop, Adidas, Target, Gap o Uniqlo. Este último, junto con H&M, será este otoño protagonista de las redes sociales y las revistas de moda gracias a su nueva colección cápsula. Los fichajes de Erdem Moralioglu para H&M y Jonathan Anderson para Uniqlo garantizan a sus empleadores un magnífico rendimiento a nivel mediático, una reversión de la inversión demasiado golosa como para resistirse a ella.

1 © Proporcionado por Revista GQ 1

Sin embargo, una vez más, la media docena de firmas que engloba el grupo Inditex harán caso omiso al creciente interés que despiertan este tipo de alianzas "high-low" y seguirán su propio camino. En una temporada en que incluso las firmas de lujo han sucumbido al poder sinérgico de las uniones a todos los niveles –Off White x Moncler, Louis Vuitton x Supreme, Junya Watanabe x The North Face, Gosha Rubchinskiy x Burberry, etc.–, Zara y sus hermanas permanecerán impertérritas, como las vacas que miran al tren.

Lo cierto es que si Inditex y sus marcas se mantienen ajenas a esta forma de concebir moda es, simplemente, porque pueden. No lo necesitan. Hace ya dos décadas que Zara rompió el mercado con una estructura logística archicopiada por sus competidores y desde entonces ha ido a contracorriente en todas y cada una de sus decisiones. No invierte un duro en publicidad convencional –con una excepción bianual en prensa diaria escrita, el anuncio de la fecha de inicio de sus rebajas–, no cuenta con celebrities, no se gasta un pastizal en fichajes estrella –salvo los modelos y fotógrafos de su tienda virtual, véase Steven Meisel o Patrick Demarchelier– y sus colaboraciones se limitan a pequeñas joyas creadas por artistas, como los escaparates de Aaron Moran en 2012 o las prendas denim de Mercedes Bellido, Ricardo Cavolo y Mario de Santiago en 2017.

Pese a los monstruosos números que maneja en cuanto a facturación, producción de prendas y puntos de venta, Inditex opera a otro nivel. “El grupo gallego casi no tiene debilidades, lo que obliga a aprender”. El diagnóstico es de Tadashi Yanai, el todopoderoso CEO y presidente de Uniqlo, quien nunca ha disimulado su admiración por la compañía de moda más importante de nuestro país. A diferencia de la marca nipona, cuyas colecciones se basan en prendas básicas sin fecha de caducidad, Zara vive por y para las tendencias.

Es por ello que la firma de Yanai se ha visto obligada a suplir esa falta de interés por las prendas de usar y tirar con colaboraciones para todos los gustos: de la selección piezas que ha diseñado Jonathan Anderson y que estarán a la venta en la web de Uniqlo a partir del 19 de septiembre –en tiendas físicas a partir del 20 del mismo mes, fecha en que abren su primera tienda en España–, a las líneas  diseñadas por Inès de la Fressange, Disney, Christophe Lemaire o HanaTajma, entre otros.

1 © Proporcionado por Revista GQ 1

H&M, por su parte, encontró en 2004 un filón en las colecciones creadas por diseñadores invitados. Trece años después su apuesta por esta correlación de fuerzas creativas sigue vigente y en pleno estado de forma. Tras apostar por auténticos anzuelos superventas en el pasado –Kenzo, Alexander Wang, Roberto Cavalli, Versace, Balmain, etc–, este año su fichaje estrella es un gran valor de la moda made in UK, el turcocanadiense Erdem Moralioglu, pero se trata de un nombre apenas conocido entre el gran público. En un evidente guiño a los insiders de la industria, el gigante sueco ha optado esta vez por algo menos masivo pero decisivo para su prestigio. En Arteixo, mientras tanto, hoy el sol ha salido por donde siempre y los pájaros trinan como todos los días. Los demás avanzan, Inditex cabalga.

www.revistagq.com

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