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Por qué la primera rabieta pública de la Princesa Charlotte es MUY importante

Logotipo de Glamour Glamour 24/07/2017 Glamour

Los enfados 'royal', aunque parezcan una cosa banal, tienen consecuencias inesperadas.

Era su despedida de Alemania, su segundo viaje oficial como mini 'royal' y los fotógrafos estaban pendientes de todos y cada uno de sus movimientos. Al fin y al cabo, el día anterior había derretido a internet con una preciosa imagen de la Princesa Charlotte con un ramillete de flores, ahora todo el mundo esperaba un gesto con igual efecto #ExtremeCuteness. Y sucedió, pero en el sentido contrario, teniendo su primera rabieta pública que terminó, como en todos los cuentos de princesas, con final feliz por obra y gracia de Kate Middleton. Su desarrollo y desenlace tienen, sin embargo, tienen unas consecuencias muy relevantes.

1 © Proporcionado por Glamour 1

Todo comenzó cuando toda la familia Cambridge se dirigía a un helicóptero. La pequeña Charlotte, de dos años (sí, los conocidos como 'terrible twos', momento en el que comienzan las rabietas en todo su esplendor), sufre un pequeño cortocircuito y se enfada. Al fin y al cabo, estaba en un sitio extraño rodeada de MUCHÍSIMA gente, se le notaba cansada y no era una situación especialmente apetecible para una niña que solo quiere jugar. Así que comenzó a hacer pucheros y a mostrar su malestar. Ahí Kate tenía dos opciones: intentar seguir con la escena oficial como si no pasara nada, ignorando los requerimientos de su hija, o tratar de consolarla. Y optó por lo segundo, saltándose ligeramente el protocolo y actuando como se supone que un padre de actuar ante una rabieta.

Lo primero que hizo fue agacharse para ponerse a su altura, sin importarle los centímetros sus tacones o que el bajo de su vestido de Emilia Wickstead tocara el suelo. Un gesto muy relevante porque al niño le ayuda a entender mejor el mensaje y le demuestra lo que le importa al adulto, que se toma la molestia de bajar a su nivel. Así comenzó a consolarla e intentar calmarla con mucho cariño, algo que más o menos funcionó aunque decidió coger a Charlotte en brazos (así, continuaban a la misma altura) y continuar el acto con ella así. La rabieta se interrumpió y todo continuó según lo esperado.

¿Por qué este amago de rabieta es tan importante? Porque Kate Middleton gestionó lo que podría haber sido un momento tremendamente incómodo con mucha calma, amor y psicología. Recordemos que los Duques de Cambridge llevaron al Príncipe George a una guardería que seguía el Método Montessori, que aboga por la comprensión y la paciencia por encima de los castigos, las órdenes arbitrarias y el 'porque lo digo yo'. Sí, unas tácticas que ya siguió un año antes con su hijo mayor también, casualmente, en un helicóptero.

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