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Por qué mi ex me odia

AR AR 06/04/2016 Ana Villarrubia
Por-qué-mi-ex-me-odia © AR Revista Por-qué-mi-ex-me-odia

Puede que la situación te parezca, a priori, insensata, pero, ¿desde cuando reina la sensatez en el amor? ¿y en el desamor? Veamos cuáles son los factores que te pueden ayudar a comprender el por qué de su odio visceral hacia ti:

Porque no fue él quien quiso acabar con la relación. En ese caso es posible que su orgullo resultara muy herido, es posible incluso que se sintiera abandonado, y el odio aparece como un mecanismo defensivo, falsamente protector, que le permite alejarse de ti. Sin el odio tu recuerdo es, sencillamente, demasiado doloroso.

Porque, incluso aunque la decisión de romper fuera mutua, no asume su responsabilidad en el fracaso de la relación. Es decir, que ve la paja en el ojo ajeno pero no la viga en el propio. Personas que tienen dificultades para asumir responsabilidades y hacerse cargo de sus errores tienden a depositar sobre otros toda la carga de culpabilidad que ellas no saben gestionar.

Porque no comprendió o malinterpretó alguna de tus acciones en el momento de separaros. Cuando se rompe el vínculo se desvanecen muchos cuidados y desaparece la necesidad de ofrecer algunas explicaciones. No es que tuvieras que darlas, ni mucho menos, pero lo cierto es que sin ellas algunas de las cosas que hiciste o dijiste (probablemente también buscando protegerte a ti misma) fueran malinterpretadas en un momento de tanta rabia y de tanto cruce de emociones encontradas.

Porque al acabar vuestra relación dejó a tras una parte de sí mismo, y aún no ha superado ese duelo. Rehacer una vida cuando uno no se esperaba tener que hacerlo solo es muy duro, y el rencor y el odio aparecen para camuflar el sufrimiento. Muchas veces las personas tapamos unas emociones con otras, con la esperanza de que las cosas se resuelvan solas y dejen de herirnos. Por desgracia, no suele ser así, y todo a lo que evitamos hacer frente reaparece para darnos un buen mordisco.

En definitiva, por muchas que sean las cosas que os hayan separado, también eran muchas las que os unieron en un principio, y muchas más la que habéis compartido y construido juntos a lo largo de vuestra relación. La irracionalidad nos conduce a echar mano de algunos recursos para aliviar el dolor que sentimos, para camuflarlo en lo posible, y anestesiarlo como haríamos con una aspirina. Nuestras interpretaciones de la realidad y nuestras emociones (el odio, entre ellas) se ponen al servicio de esta función. Por muy incomprensible que te resulte vuestra situación actual seguro que sí puedes entenderla mejor pensando que él, como ser humano que es, siente miedos y envidias, y le es más fácil odiarte y poner distancia que ver cómo rehaces tu vida ante sus ojos. Sea como sea, es previsible que el odio se disipe en la medida en la que él vaya integrando la pérdida, vaya dejando atrás el dolor, y vaya recuperando la estabilidad emocional y vital que ha perdido.

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